Trump está de vuelta. Se espera que presente su candidatura para las presidenciales de 2024 el martes 15 de noviembre, y sabe que puede ganar. Si en la campaña de 2016 dijo que podría disparar a alguien en plena Quinta Avenida y no perdería votos, desde 2021 ha convertido el asalto al Capitolio en un pilar de su discurso de víctima del fraude electoral. La redada del FBI en su casa de Mar-a-Lago en agosto buscando documentos clasificados robados solo le ha fortalecido en medio de las críticas.
Sin embargo, los decepcionantes resultados republicanos en las midterms han generado problemas para Trump. Han surgido voces críticas en el Partido por el fracaso de muchos candidatos radicales que él apoyaba. Y, por si fuera poco, las urnas han fortalecido al gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, que arrasó sin contar con la bendición del expresidente y ahora se presenta como líder alternativo. Con todo, Trump ha sobrevivido a dos impeachments, las citas judiciales pendientes no han mermado su apoyo, y su discurso de “salvar a Estados Unidos otra vez” ha aumentado su base en más de seis millones de votantes.
Votantes políticamente incorrectos
Los votantes de Trump eran hombres blancos empobrecidos y enfurecidos y personas sin estudios, inclinadas a creer en las teorías conspiranoicas del expresidente. Gente que se siente amenazada por la globalización y por el progresismo centrado en las mujeres y las personas racializadas. Esta clasificación servía en 2016, pero ya son solo mitos. Cada vez más latinos conservadores le apoyan, mientras que los blancos sin estudios están dejando de hacerlo porque se han visto favorecidos con Joe Biden.
¿Qué es la alt-right?
¿Qué une entonces a los seguidores de Trump? El trasfondo del personaje. Ya desde sus programas de televisión ha representado la “incorrección política”, la burla al feminismo y el antirracismo. El rechazo a estos movimientos une a blancos enfurecidos, latinos conservadores, altrighters...