Por qué India renunció a entrar en el acuerdo comercial más grande del mundo

Tras siete años de negociaciones, en 2019 India renunció a formar parte de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), el mayor acuerdo comercial de la historia. Criticó que sus demandas no fueran atendidas, pero detrás de su rechazo se esconde el auge nacionalista hindú, un proteccionismo férreo y la desconfianza hacia un acuerdo dominado por China.
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Por qué India renunció a entrar en el acuerdo comercial más grande del mundo
Fuente: elaboración propia.

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Después de casi una década de negociaciones, el 15 de noviembre de 2020 se firmó el mayor acuerdo comercial de la historia: la Asociación Económica Integral Regional (RCEP por sus siglas en inglés). Además de ser el primer acuerdo comercial multilateral que incluye a China, la RCEP es el mayor en términos demográficos y económicos: agrupa un tercio de la población y el 30% del PIB global. Se ha impuesto como alternativa al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (CPTPP), impulsado por Japón tras el fracaso del TPP, que el Gobierno estadounidense de Trump desmanteló en 2017. Al contrario que el CPTPP, la RCEP engloba a todos los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), más China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

Aunque se haya presentado como un éxito diplomático de la ASEAN, la RCEP también es una victoria para China. El gigante asiático es el país con más presencia comercial en la región, y el acuerdo elimina aranceles en el 92% de las exportaciones y le da mayor acceso a su mercado más próximo, incluso con países con los que no tiene acuerdos bilaterales, como Japón. Pese a que India formó parte de las negociaciones durante siete años, el Gobierno indio anunció su retirada a finales de 2019, un año antes de la firma. Alegaba que las demandas indias no se habían tenido en cuenta y el acuerdo ya no reflejaba los principios acordados al inicio. Su decisión, sin embargo, también se explica por la gran influencia de lobbies nacionalistas indios y el recelo hacia China.

El proteccionismo nacionalista sigue fuerte en India

Antes de poder convertirse en la tercera potencia económica mundial para 2030, como algunos estudios estiman que hará, India tiene asuntos internos que resolver. El sector agrario, que representa el 17% de su PIB y emplea a más del 40% de la población activa, está conformado sobre todo por cooperativas y pequeños agricultores subsidiados por el Gobierno y poco competitivos. La falta de inversión tecnológica afecta al bajo rendimiento y ganancias del sector, y a las sequías e inundaciones de los últimos años, que han mermado las cosechas, se suma la migración de los campesinos a la ciudad en busca de mejores oportunidades. El desempleo va en aumento desde 2018 y, por si fuera poco, la pandemia ha agravado el problema.

India mantuvo un modelo proteccionista y de autoabastecimiento durante cuarenta años tras independizarse del Reino Unido en 1947. Y aunque la economía se abrió con la crisis económica de 1991, los defensores del proteccionismo conservan mucha influencia, incluidos varios lobbies nacionalistas hindúes ligados al partido gobernante, el Partido Popular Indio (BJP). El más destacado de esos lobbies es la Asociación Patriótica Nacional —más conocida como Rashtriya Swayamsevak Sangh, o RSS—, una organización con tintes militares y unos cinco millones de miembros, entre ellos muchos cargos del BJP y hasta el primer ministro, Narendra Modi, que suele escuchar sus opiniones.

La influencia de estos grupos ha aumentado desde la llegada de Modi al poder en 2014. Han fomentado políticas antimusulmanas como la Ley de Enmienda de Ciudadanía de 2019, que otorga la nacionalidad a inmigrantes no musulmanes, o la anulación, ese mismo año, del estatus especial a la región de Cachemira, de mayoría musulmana y en disputa con Pakistán. En materia económica abanderan un modelo basado en el swadeshi, un movimiento que aboga por una sociedad autosuficiente regida por valores indios y libre de interferencia extranjera. También han pedido renegociar tratados comerciales y se han opuesto a la llegada de multinacionales extranjeras como la estadounidense Walmart y la china TikTok, aunque no siempre con éxito

Con todo, aunque la llegada al poder del BJP aupó al sector proteccionista, durante su primer mandato (2014-2019) Modi trató de fortalecer las relaciones económicas con sus vecinos y su presencia regional. Ha impulsado nuevos acuerdos comerciales, la entrada de capital extranjero y reformas como las que llevaron a la huelga a millones de agricultores desde noviembre de 2020. Sin embargo, en lo que respecta al RCEP prevalecieron los proteccionistas. India acabó abandonando las negociaciones meses después de la reelección de Modi y ante una oleada de protestas que alegaban que el acuerdo dejaría desprotegidos los intereses indios frente a China.

El factor China

La RCEP ha sido capaz de preservar la armonía entre miembros enfrentados con China por disputas territoriales, como Japón y Vietnam, o en pleno conflicto comercial, como Australia. Se centra en eliminar aranceles y estimular el comercio regional, pero, a diferencia de otros acuerdos, evita pronunciarse demasiado sobre los derechos de propiedad intelectual, la protección medioambiental y los derechos laborales. Si bien su contenido es limitado, ha permitido que China firme su primer tratado comercial multilateral y que la dinámica región de Asia-Pacífico se una bajo un mismo pacto.

Pese a ser la quinta potencia mundial en términos de PIB y la tercera en Asia por detrás de China y Japón, India no aprobaba la liberalización comercial. Los proteccionistas se opusieron argumentando que eliminar los aranceles con Australia y Nueva Zelanda afectaría la industria láctea, un bastión económico en India, o que agravaría el déficit comercial indio frente a ASEAN, Japón y Corea del Sur.

Sin embargo, el argumento de fondo contra la RCEP era el miedo a que los productos chinos inundaran el mercado indio. La competencia desleal del gigante asiático causaría estragos en las pymes subsidiadas y en el sector agrícola indios, y perjudicaría a la creciente industria manufacturera y a las industrias farmacéutica y tecnológica, punteras a escala mundial. También preocupaba un probable aumento del déficit comercial con China, que ya se ha incrementado durante las dos últimas décadas

El fracaso de India durante las negociaciones dejó en evidencia su poca influencia regional en comparación con China. Nueva Delhi no supo imponer condiciones que protegieran sus industrias clave o normas más estrictas para las inversiones internas y los aranceles sobre productos manufacturados por miembros de la RCEP, ni pudo garantizar un acceso transparente y ecuánime al mercado chino.

India prefiere otra clase de acuerdos

Los defensores del acuerdo argumentan que India ha perdido una oportunidad de crecer y hacer más competitiva su industria. El país dejará de ganar unos 5.000 millones de euros anuales, perderá influencia en el creciente mercado asiático y desaprovechará la oportunidad de contrarrestar el ascenso chino. Sin embargo, las políticas proteccionistas y las desavenencias sobre un acuerdo multilateral que incluya a China lo han hecho inviable.

Como contrapartida al RCEP, el Gobierno indio apuesta por acuerdos bilaterales con socios más afines. Esto le permite retener influencia en las negociaciones y proteger su industria, uniendo su proteccionismo con el propósito de aumentar la competitividad internacional de India. Modi pretende revisar los tratados de libre comercio con la ASEAN, Corea del Sur y Japón, y reavivar las negociaciones para establecer otros con la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos. No en vano las exportaciones a la UE y Estados Unidos han subido más que las exportaciones a países asiáticos con los que India tiene acuerdos. Además, Estados Unidos es su principal socio comercial, mientras que China lo es de los miembros de la RCEP.

India también ha reforzado sus alianzas político-militares con Australia, Estados Unidos y Japón en el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad). La alianza, que ha ganado empuje en los últimos años, aspira a actuar de contrapeso democrático contra China en la región. Y más allá de la cooperación militar, el Quad, y en particular India, han visto en la distribución de vacunas contra la covid-19 una baza frente al poder chino y para potenciar la industria farmacéutica india, pues tanto Pekín como Nueva Delhi buscan ganar influencia en países con acceso limitado a los viales.

¿La alternativa a China en Asia?

India es la tercera potencia económica de Asia, pero aún está lejos de ser la tercera del mundo para 2030. La reticencia de algunos sectores clave a competir en el mercado sin apoyo gubernamental y la influencia de los lobbies proteccionistas seguirán dificultando las políticas económicas liberales de Modi durante su segundo mandato. Para mantener aplacada al ala más proteccionista de sus votantes, el BJP está combinando el liberalismo económico con un mayor nacionalismo interno, impulsando políticas favorables a los hindúes frente a las minorías, en particular la musulmana. Ese nacionalismo también está detrás de la salida india de la RCEP.

Aunque la puerta del acuerdo sigue abierta, es improbable que India quiera unirse, porque, más que permitirle crecer, la RCEP evidenciaba sus puntos débiles. Por el contrario, Modi está optando por un ascenso más gradual y controlado. De ahí el reavivar las negociaciones con la UE y Estados Unidos, la creciente actividad del Quad y la búsqueda de nuevas formas para contrarrestar la influencia china. India busca aumentar su peso regional y convertirse en la alternativa asiática a China, pero en vez de unirse al RCEP ha preferido crear su propio camino para conseguirlo.

Marta Nuevo

Barcelona, 1994. Investigadora en el International Institute for Global Strategic Analysis (IIGSA). Graduada en Traducción e Interpretación (inglés y japonés) por la UAB. Máster en Relaciones Internacionales por la Universitat Ramón Llull-Blanquerna y diploma en Conflictos Internacionales por la Utrecht University. Interesada en política exterior, conflictos y sociedad en Asia-Pacífico.