Política y Sociedad Europa

Polonia, la pesadilla del liberalismo

Polonia, la pesadilla del liberalismo
Marcha de la Independencia 2015 en Varsovia. Fuente: Piotr Drabik

El enfrentamiento de Polonia con la Unión Europea pone en jaque el proyecto comunitario, avivado por el creciente nacionalismo de la república centroeuropea. Para un país que cuenta con un antiguo primer ministro en las altas esferas comunitarias —Donald Tusk— y uno reprendido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea —Mateusz Morawiecki—, su actualidad política es imprescindible para comprender el futuro de la región.

“El máximo tribunal de la Unión Europea ha ordenado a Polonia revertir la purga de jueces de su Tribunal Supremo”. Este titular se refiere a una decisión sin precedentes del Tribunal de Justicia de la UE que critica el déficit democrático en la octava economía de la Unión tras las elecciones de 2015, en las que el partido ultranacionalista Ley y Justicia —PiS en polaco— obtuvo mayoría absoluta. A pesar de la decisión gubernamental de acatar esta resolución y restituir a los jueces apartados, el pulso del PiS a la estructura supranacional parece que continuará en los años venideros. Su abrumadora victoria legislativa, sumada al vehemente rechazo a la visión democrática europea, ha puesto en jaque al Estado de derecho polaco constituido tras la caída del comunismo en 1989.

El fin del régimen comunista, liderado por diversas figuras del Partido Obrero Unificado Polaco, dio paso a un Estado de derecho encabezado por el popular sindicalista Lech Walesa, que impulsó una agenda económica capitalista con el objetivo de occidentalizar el país. No obstante, su jefatura se vio marcada por una crisis económica que propició la derrota del carismático líder y llevó al poder al antiguo político comunista Aleksander Kwaśniewski.

Las elecciones parlamentarias de 2015 otorgaron la primera mayoría absoluta en el país al partido ultraconservador Ley y Justicia, con un proyecto basado en la erosión de la separación de poderes que ha provocado el histórico fallo del órgano comunitario. Para comprender el avance del partido, así como el creciente autoritarismo político en el país, es necesaria una explicación de la Historia reciente de Polonia en el período poscomunista, en la que el credo católico tiene un papel protagonista. Serán la alta popularidad del PiS y sus políticas ultranacionalistas las que marcarán el futuro de la república europea y su encaje en el continente.

Principales motores económicos, sociales y políticos de la UE, incluida Polonia.

La estrella tras el telón

El telón de acero cayó simbólicamente a la par que el muro de Berlín, en noviembre de 1989. Las grietas que asolaban esta barrera, sin embargo, comenzarían a aparecer unos meses atrás en Polonia. La legalización del sindicato Solidaridad, liderado por Walesa, tras los Acuerdos de la Mesa Redonda, supuso el germen de una sociedad pluralista poscomunista que se asentó tras las elecciones legislativas y presidenciales de 1989 y 1990 —respectivamente—, en las cuales el antiguo sindicato, convertido en partido atrapalotodo, consiguió sendas victorias.

El fin del comunismo en Polonia no puede ser entendido sin la influencia del catolicismo en su sociedad. Para un país donde el 92% de la población se definía en 2010 como católica, en claro contraste con otros países de la región, como Austria o Eslovaquia —75%—, Hungría —60%— o República Checa —35%—, la opinión de la Iglesia siempre ha tenido gran relevancia. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y bajo el liderazgo del comunista Bolesław Bierut, la Iglesia católica de Polonia gozó de un mayor respeto que en otros países satélites soviéticos. La toma presidencial fue incluso celebrada con misas especiales a petición de los comunistas, algo inaudito comparado con la activa persecución estalinista en la región, cuya purga acabó con la vida de 422 sacerdotes católicos.

Sin embargo, el escenario polaco no era una excepción del acecho que sufría el catolicismo bajo el dogma comunista; en 1950 todos los terrenos eclesiásticos fueron nacionalizados y Cáritas —agrupación de diversas asociaciones humanitarias católicas— fue regulada por el Gobierno. El mayor enfrentamiento entre la institución civil y la religiosa ocurrió en 1953 con la detención del primado de Polonia, acusado de ser “enemigo del pueblo”. Su liberación en 1956 tras fuertes protestas sociales dio comienzo a una nueva relación entre el Gobierno civil y la Iglesia.

El Partido Comunista, consciente de la gran autoridad católica, se dio cuenta de que no podía organizar la vida del país sin una coexistencia pacífica con la Iglesia. Pese a los sucesivos intentos por subyugarla al dogma comunista, la entidad apostólica se convirtió en un feudo antitotalitario, que alcanzó su máxima expresión con el pontificado del polaco Karol Józef Wojtila, Juan Pablo II. Su visita a Polonia en 1979 —un año después de ser nombrado papa—, marcada por su mensaje liberador, tuvo un gran impacto en la población.

Para ampliar: Church and State in Communist Poland: A History, 1944-1989, Marian Mazgaj, 2010

Un año después, Solidaridad comenzó a orquestar una resistencia proletaria a los excesos totalitarios del régimen. La estrecha relación de Juan Pablo II con el por entonces líder sindical Walesa, con quien tuvo un encuentro político y religioso en Roma en 1981, ayudó a internacionalizar la causa democrática polaca, un movimiento que desde sus comienzos mostró sin vergüenza una robusta raíz católica.

Pese a que muchas voces polacas se muestran escépticas con el papel que jugó el expontífice en el fin del régimen, lo cierto es que su compromiso con Solidaridad aceleró el proceso. El apoyo del líder estadounidense Ronald Reagan a Solidaridad —en su discurso de Navidad de 1981 hizo una histórica crítica al Gobierno comunista polaco—, así como las acciones del presidente contra el régimen con el objetivo de desestabilizarlo económicamente, jugaron un papel importante en el descalabro comunista. El tándem Reagan-Wojtila fue, por lo tanto, vital en la erosión de la legitimidad del régimen.

El expresidente estadounidense George H. W. Bush reunido con Walesa en 1989. Fuente: Wikimedia

Los Acuerdos de la Mesa Redonda y la legalización de Solidaridad llevaron a Walesa al Palacio Belvedere en 1990. La caída comunista polaca precipitó el fin de la URSS y abrió un nuevo capítulo en la Historia del país caracterizado por una progresiva fragmentación del partido ganador —Solidaridad— y un lento declive político de su líder, Walesa.

Para ampliar: “The Year 1989 – The End of Communism in Poland”, Antoni Dudek

Pese a la aplastante victoria de las fuerzas democráticas, la coalición solidaria era inestable debido a su composición heterogénea, con escasos puntos en común. La corrupción del partido y del propio Walesa y la pérdida del apoyo de la Iglesia católica reforzaron la candidatura de Aleksander Kwaśniewski, antigua figura comunista, quien venció en 1995 —tras una ajustadísima primera vuelta— con un 51,7% de los votos.

Fin de siglo, fin de Solidaridad

La elección de Kwaśniewski como presidente trajo aires de renovación al país —a pesar de su activa participación en el Gobierno comunista—, que se materializaron en la adopción de una nueva Constitución en 1997. Uno de sus mayores logros como presidente fue la internacionalización de la Polonia poscomunista, que entró como miembro de la OTAN en 1999, lo que acercó al país a la esfera occidental. Su política de buena vecindad con Alemania y Ucrania le granjeó una buena reputación mundial, patente en sus más de 20 condecoraciones internacionales.

Para ampliar: “Presidents and democratization in Poland: The roles of Lech Wałesa and Aleksander Kwaśniewski in building a new polity”, Frances Millard, 2000

Como consecuencia del compromiso occidental de Kwaśniewski, Polonia entró en la Unión Europea en el año 2004; era el culmen de un proceso de modernización del país para desembarazarse de su herencia comunista. Un año más tarde, sin embargo, la victoria presidencial y legislativa del PiS, encabezado por los gemelos Kaczyński, supuso una victoria sin precedentes de la derecha populista, que sembró las semillas del nacionalismo reaccionario en la república centroeuropea. La elección de Lech Kaczyński como presidente del país y el ascenso de su hermano Jarosław al puesto de primer ministro en 2008 produjeron una anómala situación política. Pero esta jefatura bicéfala duró poco: Lech murió en un accidente aéreo en 2010 junto con otras 95 personas, muchas de gran relevancia política y militar.

Para ampliar: “After a President’s Shocking Death, a Suspicious Twin Reshapes a Nation”, Marc Santora en The New York Times, 2018

Países miembros de la Unión Europea en la actualidad, un total de 28. La salida de Reino Unido tras el brexit se prevé para 2019.

Su sucesor en el cargo, el conservador liberal Bronisław Komorowski, convocó rápidamente elecciones y obtuvo la presidencia en 2010. La hegemonía de Plataforma Cívica —PO por sus siglas en polaco—, que ya había ganado las elecciones parlamentarias de 2007 y había convertido a Donald Tusk en primer ministro, se asentó en el país tras el nombramiento. El octenio liberal —2007-2015— volvió a situar a Polonia en el centro de Europa, auspiciada por un importante crecimiento económico —3,9% en 2010 frente a la media europea de 2,1%— y un creciente rol en la política comunitaria.

El impostado progreso europeísta promulgado por la PO hizo aumentar la polarización social en temas como el feminismo o los derechos LGTB —el propio Tusk rechazaba apoyar abiertamente el matrimonio igualitario—. El miedo a la pérdida de los valores que conformaban la identidad polaca tradicional, anclada en el catolicismo, aumentó la popularidad del candidato del PiS a las elecciones presidenciales de 2015, Andrzej Duda, que ganó con un escaso margen. El giro nacionalista se acrecentó con las elecciones legislativas de finales de ese año, que otorgaron al PiS una mayoría absoluta en las dos cámaras del Parlamento y encumbraron a Beata Szydło al Gobierno.

Para ampliar: “Las raíces del populismo en Polonia: crecimiento insostenible y reacción cultural”, Dominik Owczarek en CIDOB, 2017

¿Polonia contra Europa?

El giro conservador que supuso la victoria presidencial y parlamentaria del PiS no se hizo esperar. La confrontación con la Unión Europea marcó el discurso inaugural de Szydło, en el que puso en entredicho la solidaridad europea. Su perfil a priori más moderado y la retirada a la sombra de Jarosław Kaczyński ayudaron al partido ultranacionalista a atraer el voto urbano y a las clases medias desencantadas con las políticas cívicas. Las elecciones de 2014 estuvieron marcadas sobre todo por el rechazo de parte de la población a las medidas sociales progresistas adoptadas por la sustituta de Tusk, que incluyeron la ratificación de la Convención de Estambul sobre prevención y lucha contra la violencia machista y desencadenaron un fuerte apoyo de la Iglesia al PiS. Los incentivos económicos decretados por el gabinete de Szydło, que incluían la reducción de la edad de jubilación o la adopción de un programa de ayudas a familias, también ayudaron a la captación de votantes decepcionados con el liberalismo social cívico.

Para ampliar: “Los subsidios a las familias, la medida estrella del partido de Kaczynski”, María R. Sahuquillo en El País, 2017

Sin embargo, el verdadero elemento diferenciador entre ambos partidos derechistas es la concepción nacional. Tanto Szydło como su sucesor y actual primer ministro, Mateusz Morawiecki, han tratado de recuperar una soberanía nacional que, según ellos, se alejaba cada vez más de Varsovia para aproximarse a Bruselas. Con el apoyo del actual presidente, no han dudado a la hora de adoptar medidas controvertidas para socavar las voces críticas del país. La decisión de adoptar una ley que obligase a todos los jueces del Tribunal Supremo de más de 65 años a retirarse es solo uno de los ejemplos del rumbo autoritario del país; a pesar de que el Parlamento —controlado por el PiS— ha terminado por aprobar una enmienda que restituya el mandato de los jueces, las relaciones con la Unión han quedado profundamente dañadas. El fiel apoyo de Viktor Orbán, presidente de Hungría, a las iniciativas autoritarias polacas complica una respuesta unánime de la Unión a los excesos del PiS y limita la capacidad de acción política de la organización comunitaria.

El miedo a una pérdida de la identidad nacional en pos de una mayor integración europea es uno de los factores que explican la victoria y primacía política del PiS. A pesar de que el apoyo a la Unión en el país es alto —el 71% de los polacos afirmaban en 2018 sentirse unidos a la UE—, el porcentaje se reduce al preguntar sobre la profundidad de dicha adhesión —en 2017 solo un 14% estaba “muy a favor” de introducir el euro; el doble se declaraba “muy en contra”—. En esta negativa juega un papel importante la gran proporción de población rural, que representa el 40% del total y que tradicionalmente ha votado al PiS.

El PiS constituye el mayor partido euroescéptico de la Unión después de la Fidesz húngara.

El gran peso social de la Iglesia católica también ha jugado a favor del partido. Como adalid de los valores tradicionales polacos, diversos círculos eclesiásticos son reticentes a la laicidad y los valores progresistas que encarna la Unión Europea, tachados de inmorales. La UE, por ejemplo, se asocia con el respeto de los derechos de las personas LGBT, una comunidad que sufre persecuciones continuas en Polonia, como la prohibición en 2005 de la manifestación del Orgullo en Varsovia, que desencadenó un crítico veredicto del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Para ampliar: “Un toque de color sobre el telón de acero”, Nacho Esteban en El Orden Mundial, 2018

La marcada eurofilia de la PO —su antiguo líder, Donald Tusk, preside en la actualidad el Consejo Europeo— juega, pues, en su contra y hace aumentar el apoyo al PiS, que trata de dar una imagen de salvaguarda de la nación. Esta imagen del auténtico representante de Polonia tiene su precedente en la concepción democrática del líder de la vecina Hungría, Orbán: “Si dices política húngara, puedes estar seguro de que pensarán en Fidesz” —su partido—. El PiS desea acabar con todos sus obstáculos, sin importar si ello implica dilapidar la independencia judicial o enfrentarse a la UE tres lustros después de que un pletórico presidente Kwaśniewski declarara, tras la adhesión polaca a la organización, que “el deseo de la nación se ha hecho realidad”.

Hungría no solo es un referente para Polonia en cuanto a concepción democrática, sino un claro aliado en su enfrentamiento contra la organización supranacional en el marco de la alianza conocida como Grupo de Visegrado. La coalición, formada también por República Checa y Eslovaquia, se ha articulado de forma conjunta para frenar la creciente centralización de poder en Bruselas y ha mostrado sin reparos su rechazo a una mayor integración. Esta posición compartida de ideales euroescépticos entre los países de Europa central puede debilitar aún más una Unión dañada tras la victoria nacionalista del brexit.

En Polonia, un país donde la UE y sus valores liberales se han convertido en el principal motivo de división ideológica entre los dos partidos mayoritarios —PiS y PO—, una solución estable se prevé lejana. Sin una gran coalición ideológica en defensa de los ideales comunitarios y el respeto por las minorías, el autoritarismo —eje de la llamada democracia iliberal, expresión popularizada por Orbán— podría terminar por normalizarse en la vida política del país y menoscabar su calidad democrática. En tiempos de incertidumbre mundial, en los que el nacionalismo exacerbado se presenta como la única solución a los conflictos internacionales y la erosión de las identidades tradicionales, resulta difícil pronosticar un desplome del PiS a corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta su alta popularidad entre la población.

Importancia del PiS —morado— en la política polaca, en detrimento del antiguo partido gobernante, la PO —amarillo—. Los siguen el partido ultraderechista Kukiz’15 —gris—, los europeístas de Moderna —azul— y los democristianos agrarios del Partido Popular Polaco —verde—. Fuente: LSE

Si la UE aspira a volver a colocar a Polonia en su centro, tendrá que enfrentarse a unos justicieros que, amparándose en su mayoría parlamentaria, tratan de construir una nueva Europa basada en la intolerancia y una estrecha concepción nacional en la que la Biblia y la Constitución comparten estantería.

Para ampliar: “Los líderes euroescépticos de Polonia convocan una concentración conjunta con grupos de extrema derecha”, Europa Press, 2018

18 comentarios

  1. Se os ha colado el mapa del populismo escandinavo. Por lo demás, interesante artículo. 😉

  2. Gracias por un trabajo bien hecho!

    • Gracias por su articulo. La parte de historia parece una interesante introducción al tema. Desgraciadamente la parte sobre la política actual carece de datos y es llena de prejuicios. No se menciona sobre la corrupción tremenda durante gobierno de PO. No la “ideología” (ambos partidos carecen de ideología), fue la causa de la victoria de PIS. La causa fue el escándalo con las cintas de grabación con las conversaciones entre políticos de PO. Tampoco PIS quiere romper relaciones con UE, sus propios miembros lo comentan. Además, Szydło fue reemplazado por Morawiecki para limpiar la imagen y dar señales pro europeos.

      La frase “las personas LGBT, una comunidad que sufre persecuciones continuas en Polonia” es totalmente equivocada. Dado un ejemplo de hace 3 anos y “continuas” es bastante contradictoria. Además no se menciona, que el presidente de Słupsk fue el activista LGBT más conocido en Polonia.

      • Hola, Franek.

        Lo último que comentas es entre impreciso y falso.

        Impreciso porque Robert Biedroń no fue presidente de Słupsk, sino que es su actual alcalde, y ha denunciado —muy tibiamente— la persecución de las personas LGTB en Polonia; él mismo fue víctima de una agresión al finalizar el Orgullo de Varsovia de 2013. La manifestación, por cierto, se ha prohibido o disuelto varios años y este mismo año hubo un ataque neonazi en Szczecin poco antes de su primer Orgullo.

        Y falso porque, ya en 2007, Polonia recibió un toque por parte del Parlamento Europeo por su deriva LGTBfóbica (llegó a decir que Los Teletubbies era “propaganda homosexual”); estas son algunas de las declaraciones LGTBfóbicas de políticos en aquel entonces. Once años después, los activistas polacos denuncian la censura, la persecución estatal y las continuas agresiones y, según ILGA, el país se encuentra en 38.ª posición —de 49 países europeos— por la situación de las personas LGTB en su país (su calificación es de 18 sobre 100).

        En esta misma web podrás encontrar un artículo sobre la situación de los derechos LGTB en Europa del Este, por si quieres ampliar.

        Un saludo.

        • Hola! Gracias por su respuesta. Robert Biedroń no es actual alcalde de Słupsk, lo siento pero no estas bien informado. Hace dos meses habían elecciones municipales en Polonia y Biedroń yo no es el presidente (el termino que se usa en Polonia) de Słupsk. Por que no compruebas los datos antes de escirbir?

          A lo que me refería con LGBT era la frase. “persecuciones continuas” no es el caso de Polonia. Si, que no hay tanta aceptación cómo en España, pero no implica “persecuciones continuas”. Enlac al gey pride 2018 en Varsovia: http://www.thenews.pl/1/9/Artykul/367601,Thousands-march-in-Warsaw-gay-pride-parade

          • Hola, Franek.

            No he encontrado la información actualizada en ninguna fuente en español o inglés, quizá por tratarse de algo de ámbito municipal. En cualquier caso, agradecería que te ahorraras las impertinencias.

            Respecto a lo segundo que comentas, no me has dado nada más que tu palabra. Ni un solo dato ni una sola referencia. Que este año consiguieran celebrar el Orgullo no es ningún indicador; el hecho es que las organizaciones polacas e internacionales coinciden en su denuncia. Salvo que plantees una especie de conspiración contra Polonia, parece existir acuerdo en que hay una situación preocupante y que existen una persecución estatal y agresiones por parte de grupos ultraconservadores (cosa totalmente lógica en un país en plena espiral de radicalización). Si no te lo crees, siempre puedes “comprobar los datos antes de escirbir“.

            Saludos.

            • Hola!

              Respecto a las impertinencias, no fue mi reto ofenderte pero si sientes ofendido, pido disculpas.

              La pregunto fue planteada en serio y sin intención de ofender a nadie. Al principio agradecería el autor por su articulo y a ti a tu respuesta. Me gusta que los jóvenes participan en debate y además que crean las iniciativas como “El Orden Mundial”. Espero que lo queda claro.

              Por otro lado, como lector de sus artículos, espero cierta confiabilidad del contenido. Como podría creeros en el futuro, si en caso que conozco por que soy Polaco, me habéis engañado? Basándose en los datos en español siempre vas a encontrar información duplicado. Sin fuentes, textos en español siempre te dan cierta perspectiva. (Finalmente, para comprobar quien es presidente, solo es necesario acceder la página del ayuntamiento y poner “google translate”.)

              Por un lado me gustaría leer textos interesantes e innovadores y por otro lado no estoy de acuerdo con opinión exagerada sobre situación en mí país. No represento a ninguna opción política y estoy escribiendo en nombre de principios como credibilidad, honestidad y verdad – Espero que lo queda claro que Me gustaría preguntarte (y también el autor) cuantas veces has estado en Polonia, cuantas personas conoces o que fuentes (y cuantos) compruebas? No es ninguna impertinencia, lo digo en serio. Estamos todos de acuerdo con los básicos del periodismo, verdad?

              Otra vez vuelvo a agradeceos por crear ese portal. Espero que ahora entiendes mi punto, que para aportar contenido de altísima calidad, hay que buscar la verdad.

              Para no ser infundado os ofrezco mi ayuda y recursos que os pueden ayudar en escribir otro articulo en tema de mí país o región. Tienes mi correo electronico por lo tanto siéntete libre de escribir

              Saludos!

              • Muchas gracias por el ofrecimiento, Franek. Hay autores sobradamente preparados para escribir en el medio, incluido el autor de este artículo.

                Dejando de lado que lo que hace EOM es análisis internacional y no periodismo, sigo preguntándome en qué te apoyas para la afirmación de que en Polonia hay, aparentemente, una buena situación para las personas LGTB. No lo sustentas más que con tu experiencia, lo que sin duda puede ser enriquecedor, pero tiene un sesgo evidente y necesita contraste con fuentes fiables.

                En ese sentido, las organizaciones y asociaciones LGTB de Polonia y Europa, así como las instituciones de la Unión Europea, dan datos detallados sobre la persecución LGTBfóbica en el país. Puedes leer el informe anual de ILGA, que es la referencia indiscutible en el tema, pero me sería imposible listar todas las llamadas de atención por parte de la UE debido a casos de censura gubernamental, mediática y educativa, falta de derechos y recrudecimiento de las agresiones en el país.

                Si se compara con otros países del mundo donde se mata a las personas LGTB, Polonia sin duda es un paraíso, pero para el estándar europeo es un país peligroso, poco colaborador y más próximo al conservadurismo ruso que al progresismo occidental.

                • Hola Esteban!

                  Estoy de acuerdo que no es un paraíso – y aquí pudiste dejar su ironía – pero tampoco la gente sufre “persecuciones continuas” , que viene de datos que tú presentas. Es la cuestión de interpretación. Persecuciones continuas la gente sufre en Saudí Arabia o Yemen. Sabe el peso.

                  A pesar de LGBT, que fue la cuestión de menos importancia en mi primera declaración, me sorprende falta de respuesta por parte de autor.

                  Si diste información falsa, como la de Biedroń y además, me corregiste sin razón y ahora me estas atacando, lo siento, pero haces periodismo puro. Como puede funcionar bien un think-thank sin franqueza y el dialogo?

                  No respondiste en los cuestiones más importante, diste falsas informaciones y se llamáis un think-thank? Bueno, lo único que pido, es que no engañen a los lectores.

                  Y de estándar europeo te recomiendo datos de Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea sobre la violencia machista. Te crees que solo derechos de LGBT forman “estándar europeo”? Polonia tiene la tasa más baja de violencia machista en Europa.

                  http://fra.europa.eu/en/publications-and-resources/data-and-maps/survey-data-explorer-violence-against-women-survey?mdq1=theme&mdq2=3506

                  Francia o Finlandia para ti también parecen “conservadurismo ruso” con esos datos?

                  Saludos!

              • Discrepo enormemente contigo. Tanto el PiS como el PO tienen una ideología bastante clara y en muchos aspectos antagónica (eurofilia/ euroescépticismo, nacionalismo/ multilateralismo) y, a pesar de que, como tú bien dices, en una victoria tan importante como la del PiS en las parlamentarias de 2015 entran en juego varios factores, la ideología antagónica de ambos actores explica la polarización social al respecto. Es evidente que se podrían citar otros aspectos como los económicos o sociales para entender la victoria pero, en este caso, el marcado nacionalismo del Pis, en cierto modo entendido como “salvaguarda de la nación polaca” al estilo de Orban en Hungría, les ayudó a obtener muchos votos.

                Respecto a la comunidad LGTB,creo que es evidente, a juzgar por los datos, que sufren severas persecuciones. Como dice mi compañero,en Polonia nadie es juzgado de muerte por su orientación sexual o identidad de género, pero la oposición legal, social y de gran parte de la política es más que real. Ya no solo te hablo de experiencias personales (conozco muchos gays de Polonia que podrían contar experiencias terribles) sino de datos contrastados por la Unión Europea o ILGA. Si los ataques de odio o la persecución de gran parte del catolicismo polaco -empezando por su máximo exponente el Papa Juan Pablo II (https://www.nytimes.com/2005/01/11/world/europe/pope-denounces-gay-marriage.html)- no te parece que entran dentro del concepto “persecución continua” lo siento, pero creo que estás equivocado.

                Que exista un alcalde o presidente homosexual no implica que la situación de los homosexuales sea envidiable en absoluto, es una mera falacia. Respecto al tema de la violencia de género, lo que dices de Polonia es cierto, pero te olvidas de comentar -intencionadamente- que muchas voces son críticas con la situación en el país respecto a la violencia de género que no es denunciada, como Urszula Nowakowska, de Centrum Praw Kobiet.

                Si no estás de acuerdo con una parte del artículo por diferir con tus opiniones políticas personales, deberías ser sincero y compartirlo. No te puedo asegurar que no existan más factores en la popularidad del PiS aparte de los que yo he mencionado pero tratar de desmontar un artículo contrastado y cuyas fuentes son de bastante prestigio con meras anécdotas, falacias y datos sesgados muestra tu evidente sesgo. Ser polaco no te confiere una aptitud única para comprender la situación en Polonia, que es lo que he tratado de hacer con este artículo. No soy infalible y cometo errores, pero este artículo está lo suficientemente contrastado como para que lo trates de desprestigiar como si fuera mera propaganda.

                Quizá ayudaría que lo releyeras de nuevo dejando al lado tus prejuicios para poder ayudar a la mejora del mismo de forma constructiva.

                Ya que te sorprendía mi falta de respuesta a tus comentarios, espero poderte haber ayudado.

                Saludos!

                • Hola Álex!

                  Muchas gracias por tu respuesta. No estamos de acuerdo, es cierto, pero esta bien que hablamos. Me entristece que hables de mis prejuicios – te doy la perspectiva más amplia, con factores económicos, etc. Lo incluye tu punto, pero la situación es más compleja.

                  Sobre la parte de valores, te aseguro que en ambos partidos la mayoría de la gente prefiere un modelo tradicional de familia y esta de acuerdo con los valores de Juan Pablo II. (Y no lo juzgo, lo afirmo). Eso no está en contra con apoyo de la integración en ramas de EU.

                  Creo que para hacer una análisis en think-thank, cómo en este caso, es indispensable incluir diferentes asuntos y no juzgar solo a base de un elemento. Y además, si eres o tu colega es, activista LGBT, me parece que tengáis una visión muy definida y sesgada a favor de vuestras creencias. Pienso que para hacer análisis hay que dejar al lado sus opiniones. En mi opinión usas palabras que no son adecuadas al caso.

                  De mi parte ese discurso esta acabado, lo único a que te invito es ampliar tus fuentes y dejar de escribir para justificar una tesis ya definida.

                  A pesar de eso, me gustaría invitare a Polonia para que veas y disfrutas de la libertad cómo [email protected] [email protected] que conozco.

                  Agradezco de nuevo la iniciativa y todo lo mejor!

                  Un saludo!

                • Hola,
                  No tengo ningún prejuicio sobre Polonia; creo que la división dicotómica entre buenos y malos es bastante simplista como para explicar ningún tipo de realidad, por lo que te pido que no reduzcas el análisis a un simple eslógan del tipo “el autor piensa que Polonia es un país deplorable”.

                  Dejando a un lado creencias personales o activismo -en ningún momento he afirmado ser activista de ninguna causa a pesar de que tú lo creas-, los datos imparciales de diferentes organismos afirman que la situación para la comunidad LGTB polaca es, cuanto menos, preocupante. Con “persecuciones continuas” quería referirme a los datos contrastados que existen sobre la falta de protección de los derechos LGTB. Afirmar esto apoyándose en informes oficiales no es ni un sesgo ni una creencia, es una realidad clara y evidente.

                  Tristemente, la persecución a la comunidad LGTB ocurre en muchos países del mundo, y denunciándolo al menos se pone el foco en el asunto para que así pueda cambiar. Polonia no es ninguna excepción y manifestando la realidad puede ayudar a establecer cambios.

                  Sin embargo, el artículo no solo se centra en la situación de dicha comunidad en la república polaca, sino que trata de retratar la concepción democrática que se ha asentado en el país tras la victoria del PiS en 2015, teniendo en cuenta su evolución histórica tras la caída del comunismo. No partía de ninguna tesis ya establecida y no pongo en duda que en tu realidad en Polonia sea más que libre pero, vistas las reformas implantadas por el PiS y sus posiciones en el marco del Grupo de Visegrado, afirmar que Polonia es una democracia liberal sería un claro error.

                  Me encantaría poder hacer un artículo completo sobre todos los factores que llevaron a la mayoría absoluta del PiS y la debacle del PO, pero esto es un artículo de divulgación, no una tesis, por lo que he tenido que ajustar el formato. Si crees que se podría profundizar en más factores, estoy de acuerdo contigo, pero no es viable por el tipo de artículo. Si, por el contrario, crees que esto es un mero panfleto antipolaco, siento decirte que no estás en lo cierto.

                  Saludos

  3. No es necesaria la unanimidad para sancionar a un país. Los tratados europeos prevén la prosibilidad excepcional de que por una “mayoría cualificada” se pueda sancionar a un país. Sólo hace falta la voluntad.

    De todas formas si el enfrentamiento entre estos países intolerantes y el resto de la U.E. continúa, hay una solución defintiva: formar una nueva comunidad sin ellos. Y si quieren entrar se les deniega y punto.

  4. Polonia deberia abandonar esa infame organizacion de progres burócratas autoritarios llamada U.E tal como lo ha hecho el Reino Unido.Si ayer Polonia era vasalla de Moscu hoy lo es de Bruselas quién exige dar la soberanía del país en favor de esos burocratas que los polacos no han elegido y de todo corazón espero que Polonia no entre en el euro pues seria su ruina.Polonia no esta en contra de la U.E sino de la deriva autoritaria de esta a que nos estan llevando.Espero que se pueda hacer un referéndum sobre la permanencia de Polonia en la U.E y que sea el propio pueblo polaco quién decida pero ya sabemos cómo se las gastan esa gente de Bruselas cuando una nacion decide salir de ese engendro……entrar es muy facil pero salir muy pero que muy difícil si no es con chantajes.
    Todo mi apoyo a Polonia .
    Przyszłość ma na imię Polska.

    Isaias Valerio Nelongo Perez