Un toque de color sobre el telón de acero

El boicot en Hungría al musical de Billy Elliot se suma a otros sucesos LGTBfóbicos en Europa del Este, una región a caballo entre la herencia soviética y los valores europeos.
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Un toque de color sobre el telón de acero
Primer Orgullo LGTB de Kosovo (2017). Fuente: Prishtina Insight

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Los cines occidentales y plataformas como Netflix arrastran una racha de exitosas películas LGTB —Llámame por tu nombre, Heartstone, Con amor, Simon….— que no causan tanta sensación, pero sí revuelo, fuera de su burbuja. El reciente boicot en Hungría por parte de un medio orbanista al musical Billy Elliot por “apología de la homosexualidad” y porque “puede convertir a los niños en homosexuales” da una capa de barniz al oxidado telón de acero, un vestigio casi olvidado del mundo bipolar que vuelve a brillar… y dar sombra.
A pesar de que Budapest fue la primera ciudad del antiguo bloque comunista que celebró un Orgullo LGTB —en 1996—, en los últimos años Hungría y Macedonia han articulado un discurso conjunto de desacreditación de las ONG, a las que relacionan con el demonizado magnate húngaro George Soros. Los ataques físicos de la ultraderecha y la policía, verbales de religiosos y políticos e institucionales vía parlamentaria, así como la prohibición o disolución de la manifestación anual en Rusia, Ucrania, Turquía o Polonia, son la norma en un conjunto de países con una gran distancia entre la ley escrita y la aplicada y una opinión pública claramente desfavorable a los derechos de las personas LGTB.
Polonia representa otro caso singular: la homosexualidad nunca ha estado prohibida y se legalizó en una fecha tan temprana como 1932, pero la manifestación ha sido vetada en Varsovia y Poznan y se han producido intentos de censura en centros educativos y medios de comunicación. Tras especular con presentarse a las presidenciales de 2020 contra los conservadores de Ley y Justicia, el activista gay Robert Biedroń, actualmente alcalde de Słupsk, cosecha un 19% de apoyos en los sondeos. No sería, sin embargo, el primer gobernante LGTB en Europa Oriental: la primera ministra serbia, Ana Brnabić, es abiertamente lesbiana, aunque este hecho apenas ha tenido incidencia sobre las políticas del país.
Estos casos, al igual que la promulgación de leyes discriminatorias y “antipro...

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Nacho Esteban

Castellonense de nacimiento, madrileño por adopción (1992). Graduado en Derecho y Periodismo (URJC), Máster en Ciencia del Lenguaje (UNED) y estudiante de Lengua y Literatura Españolas (UNED). Activista LGTB. Me interesa todo lo que tenga que ver con la lengua, medios de comunicación y discriminación.