Mapa de la Unión Europea y su integración

Geopolítica Europa

El mapa de la integración europea

Descripción del mapa

El proceso de integración de la Unión Europea (UE) tiene su origen en 1957 con el Tratado de Roma, en lo que entonces se denominaba Comunidad Económica Europea (CEE). La por entonces la joven CEE estaba formada por solo 6 países: Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Francia —que incluía Argelia—, la República Federal de Alemania —la parte occidental del país— e Italia, que se enfrentarían a la primera salida del club comunitario con la independencia de Argelia en 1962. Sin embargo, como antecedente de la CEE también encontramos a la Comunidad Económica del Carbón y el Acero (CECA), fundada en 1951 con la intención de crear un mercado único para estos dos recursos, imprescindibles en la reconstrucción de Europa durante la posguerra, y así evitar enfrentamientos entre los Estados por controlarlos.

En 1973 se produjo la primera ola de adhesiones con la entrada de Reino Unido, Irlanda y Dinamarca —incluyendo Groenlandia, que saldrá de la CEE en 1984—. En 1981 se incorporó Grecia, y cinco años después, en 1986, España y Portugal. A la entrada de los países ibéricos le siguió ese mismo año la firma del Acta Única Europea, resultado del Acuerdo de Schengen, firmado en 1985. En 1992 se produjo otro de los tratados clave de la evolución comunitaria: el de Maastricht, que suponía la transformación de la Comunidad Económica Europea en la Unión Europea, y le otorga nuevas competencias. 

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Las principales instituciones de la Unión Europea

Pero n todas las ampliaciones de la Unión Europea se han producido por la entrada de nuevos países. Algunas se han dado por la anexión de territorios por parte de los países miembros; el caso más evidente de este tipo fue la reunificación alemana, que en realidad fue la anexión de la RDA o Alemania del Este por parte de Alemania Occidental en 1993.

Las ampliaciones continuaron en esa misma década con la entrada de Suecia, Finlandia y Austria en 1995, dos años antes del Tratado de Ámsterdam, al que seguirá el Tratado de Niza en el 2000. Este tratado preparó a la Unión Europea ante la gran ampliación hacia el este que se iba a producir en 2004. Aunque esta nueva ola de inclusiones en el club comunitario supuso integrar países notablemente más pobres que los miembros ya existentes y aumentar mucho los desequilibrios internos, fue apadrinada con especial fuerza por Alemania.

El nuevo siglo trajo la gran ampliación de la Unión hacia el este con la entrada de Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Malta y Chipre, a la que seguirá la adhesión de Bulgaria y Rumanía en 2007. Ese mismo año se firmó el Tratado de Lisboa, que suponía un gran avance en la conformación de una Europa unida, con una constitución supranacional común y nuevas instituciones más fuertes. Sin embargo el proyecto constitucional fue abandonado tras su rechazo en referéndum en algunos Estados.

Este evento supuso el final de la etapa de expansión de la Unión y el inicio de otra de crisis interna, con países como Polonia y Hungría transitando derivas autoritarias, una profunda crisis económica en el sur del continente, el surgimiento de fuertes bloques regionales con intereses contrapuestos y el auge de partidos euroescépticos. En este último periodo únicamente se producen las incorporaciones de Croacia en 2011 y de Mayotte en 2013, tras su anexión por parte de Francia de lo que hasta entonces había sido una colonia.

Esta crisis supondrá la paralización de las nuevas incorporaciones de los países balcánicos y en el no rotundo de Francia a iniciar el proceso de adhesión de Albania y Macedonia del Norte. Además, la crisis interna se materializará con el referéndum del brexit y la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La historia de la Unión Europea

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