La unión euroescéptica ante las europeas

El pasado 8 de octubre Marine Le Pen y Matteo Salvini presentaban en Roma de forma conjunta sus respectivas campañas para las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019. Ambos líderes, tachados de euroescépticos y ultranacionalistas en las esferas comunitarias, muestran un cambio de postura: del “todo el mundo entiende que la Unión Europea es un fracaso” de Le Pen en la campaña presidencial francesa al deseo de Salvini de convertirse en el nuevo presidente de la Comisión Europea, algo que, de cumplirse, cambiaría el destino de la organización regional.
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La unión euroescéptica ante las europeas
Le Pen y Salvini en Roma. Fuente: Reagrupación Nacional

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La Unión Europea ha sido el caballo de Troya para los nuevos partidos políticos nacionalistas de Europa. La organización, adalid del multilateralismo y la cooperación transnacional, siempre ha presentado un déficit democrático, traducido en una baja participación en las elecciones parlamentarias —desde un 62% en la votación de 1979 al 42% de las últimas, en 2014—, lo que ha suscitado fuertes críticas por parte de la sociedad civil de los Estados miembros. La crisis económica de 2008, así como las recetas de austeridad impulsadas por Bruselas y auspiciadas por Berlín, aumentaron el rechazo popular a lo que era visto como una erosión de los derechos fundamentales a causa de un programa económico y político diseñado por unas élites liberales extranjeras.
Para ampliar: “Has the EU sacrificed human rights on the altar of austerity?”, Juan Pablo Bohoslavsky en Equal Times, 2017
La reversión del crecimiento comunitario también avivó las proclamas nacionalistas en algunos países de la región y el Estado nación pasó de ser un concepto denostado tras la Segunda Guerra Mundial a una utopía terrenal, un Macondo con fronteras moldeables. Durante la campaña presidencial francesa, Marine Le Pen, presidenta de Agrupación Nacional y capitana del movimiento euroescéptico paneuropeo, pintaba la Unión como la principal causa de la pérdida de influencia francesa en el mundo y al euro como el motor que acrecentaba el paro del país galo. Sin embargo, tras la derrota ante el liberal europeísta Emmanuel Macron y el batacazo en las legislativas del país, el partido lepenista guillotina el antes ansiado frexit y transforma su mensaje respecto a la organización regional; su partido reniega del euroescepticismo para defender la transformación institucional a través de los mecanismos que ofrece. En otras palabras, trata de convertirse en el caballo de Troya de Bruselas para gobernar el continente a su antojo; como predijo el historiador estadounidense Will Durant, “una gran civilización no es co...

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Álex Maroño

A Coruña, 1995. Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Rey Juan Carlos y Máster de Periodismo en la Universidad de Columbia gracias a una beca Fulbright. Escribo sobre Estados Unidos y temas socioculturales.