Las economías con mayor peso industrial son las de aquellos países productores de petróleo y gas, así como aquellos que cuentan con grandes reservas de minerales estratégicos para el desarrollo tecnológico como el cobalto, el litio o el zinc. Así, Libia, Brunéi, Kuwait, Qatar e Irak fueron los países del mundo con más peso de la industria en sus economías en 2023, seguidos por otros Estados como Omán, Gabón, Puerto Rico, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí.
En Libia, un país sumergido en la inestabilidad y la violencia desde hace más de una década y donde el control del territorio permanece en manos de diferentes facciones, el peso del sector industrial en su PIB alcanzó el 77,34% en 2023. Allí, el gas y el petróleo representan el 95% de la industria del país, una situación similar a la se vive en Brunéi y Kuwait. En estos dos pequeños países, cerca de un 60% de la riqueza nacional depende de un sector industrial dominado por los hidrocarburos.
La presencia de petro-Estados en los primeros puestos de las economías con más peso industrial del mundo demuestra hasta qué punto la explotación de recursos naturales coopta los sistemas económicos de muchos países ricos en materias primas. Así ocurre también en lugares como en la República Democrática del Congo, cuyo sector industrial representó un 46,5% de su PIB en 2023, principalmente por la minería. La RDC es el mayor productor de cobalto del mundo y en su territorio se encuentran grandes cantidades de otros elementos esenciales para el desarrollo tecnológico como el cobre o el coltán.
En total, la industria representa cerca de un 26% del PIB global, aunque un mayor peso de este sector no es sinónimo de una economía fuerte. Puede significar, por ejemplo, una excesiva dependencia hacia un solo sector, como es el caso de los Estados productores de hidrocarburos. Además, muchos de estos países sufren de la conocida como maldición de los recursos, según la cual los países más ricos en recursos son incapaces de conseguir un crecimiento económico y un Estado bienestar.
El poder del crudo: así funciona la industria mundial del petróleo
A pesar de no depender principalmente del petróleo y del gas, la industria china tiene un gran impacto en su economía, representado el 38,3% de su PIB, y mucha importancia a nivel mundial, pues es el primer exportador del mundo y la segunda potencia económica. Su industria se concentra en el sector manufacturero, principalmente en el de la maquinaria, la electrónica, el textil y los automóviles.
En el extremo contrario, el de los países donde la industria apenas tiene peso, destaca el caso de Líbano, donde este sector solo representa un 2,5% del PIB. La ausencia de inversiones, la limitación de empleados cualificados o la destrucción de sus infraestructuras son algunos de los factores que han limitado el desarrollo industrial del país.
En otros territorios como Santo Tomé y Príncipe (2,8%) o Micronesia (4,9%), el bajo nivel industrialización de sus economías se debe principalmente a su pequeño territorio y su escasa población. En el caso de Micronesia, su economía se basa en la agricultura y la pesca de subsistencia, mientras que en Santo Tomé y Príncipe el sector servicios abarca la mayor parte de la economía.
Por su parte, ni los miembros de la Unión Europea ni Estados Unidos se encuentran en los primeros puestos de países con mayor peso industrial en su economía, aunque no todos viven la misma situación. En Francia y Reino Unido existe una mayor diversificación de sus economías, mientras que España e Italia muestran una dependencia muy fuerte de otros sectores, como el de los servicios.
A nivel general, la diferencia en el peso industrial de las economías de los países más y menos desarrollados es en gran parte consecuencia del proceso de deslocalización que se inició a finales del siglo XX, cuando las grandes empresas occidentales trasladaron sus centros de producción a países del sur global con el objetivo de reducir costes. Esta maniobra ha permitido aumentar el peso industrial de los países que han sido destino de los procesos de deslocalización a la vez que los países de origen podían centrarse en desarrollar otros sectores de la economía.