La democracia vive su peor momento de los últimos 17 años. Al menos, así lo acredita el Índice de Democracia de The Economist, donde se repasa el estado de la democracia en 165 países y dos territorios autónomos del mapa del mundo. Basándose en cinco categorías ―proceso electoral y electoralismo, funcionamiento gubernamental, participación política, cultura política y libertades civiles―, la famosa revista británica divide a los Estados analizados en cuatro tipos de regímenes según su nota global: democracia plena, democracia imperfecta, régimen híbrido o régimen autoritario.
En la edición del año 2024, el Índice de Democracia de The Economist señala que menos de la mitad de la población del planeta, cerca del 43%, vive en algún tipo de democracia, aunque solo un 6,6% lo hace en alguna de las 25 democracias plenas que identifica la revista, entre ellas España. Además, existen 60 regímenes autoritarios que aglutinan a dos de cada cinco personas de la población mundial, debido principalmente a la situación que vive China y sus cerca de 1.400 millones de habitantes. India, otro de los países que ha sufrido un importante recorte de libertades civiles en los últimos años y que ya se clasifica como régimen autocrático en otros análisis, sigue siendo calificado como democracia –imperfecta– por la publicación británica.
A nivel global, los datos de 2024 son los peores desde que el índice se comenzó a publicar hace 17 años. La nota media de la salud de la democracia en el mundo, en una escala de 0 a 10, fue de 5,17, un resultado en disminución desde hace más de una década y peor incluso que el obtenido en 2021, cuando las medidas adoptadas por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus hizo caer el indicador hasta el 5,28.
En un año en el que más de la mitad de la población global ha sido convocada a votar en elecciones en más de 70 países, un récord histórico, la revista británica señala que la promesa de unos comicios libres y justos se ha visto truncada en muchos casos por el fraude y la violencia política. En Pakistán, el político Imran Khan fue detenido poco después de las elecciones; en Rusia, Vladimir Putin ha sido reelegido para un quinto mandato tras unas elecciones sin oposición; y en países como Burkina Faso, Mali o Qatar los comicios fueron directamente cancelados.
Así pues, el informe no solo advierte que ningún país ha conseguido mejorar su índice de salud democrática en más de medio punto durante el último año, sino que subraya que la democracia global está en su peor momento desde que se creó el indicador. Apunta a la guerra y los conflictos armados como el principal elemento desestabilizador a nivel democrático.
La guerra en Ucrania, donde las instituciones son cada vez más débiles, o las guerras en Sudán y la Franja de Gaza son solo algunos de los conflictos que están poniendo en jaque la seguridad y los procesos democráticos en varias zonas del mundo.
A nivel regional, Europa reúne a nueve de los diez países que lideran el indicador de democracia durante 2024, entre los que también se incluye Nueva Zelanda. Noruega ha vuelto a ser declarado como el país más democrático del mundo por decimosexto año consecutivo, y Taiwán, por su parte, repite por cuarto año dentro de los diez países con mejores resultados.
Por otro lado, Francia ha perdido su estatus de democracia plena. El deterioro de la confianza en el gobierno de Emmanuel Macron así como la sucesión de cuatro primeros ministros en el transcurso de un año han convertido a Francia en una democracia imperfecta. De manera similar ha sucedido con Corea del Sur, que ha pasado de democracia plena a imperfecta tras el autogolpe del presidente Yoon Suk Yeol. El mayor cambio lo ha experimentado Bangladesh, que ha caído en 25 puntos tras el derrocamiento de la autócrata Sheikh Hasina y que tiene un complicado camino por delante para restaurar su democracia.
Estados Unidos se mantiene como democracia imperfecta, variando levemente respecto al año anterior. Sin embargo, las primeras semanas de Donald Trump en la Casa Blanca miran más hacia un autoritarismo competitivo que hacia los estándares democráticos que pueden traer un futuro más propio de un régimen híbrido a la potencia mundial.
En este sentido, uno de los puntos a favor del índice, que se publica anualmente desde la primera edición de 2006, es que sale de la tradicional contraposición entre democracia y dictadura. Con el concepto de los regímenes híbridos, también conocidos como anocracias, se permite establecer una zona de transición gris entre dos términos absolutos o mucho mejor definidos como son los regímenes democráticos y los autocráticos. De igual manera, el índice de la publicación británica también presenta sus problemas: ¿se puede cuantificar un concepto volátil y subjetivo como el de democracia?




Discrepo con la situación de España. No hay más que ver qué libertades podemos ejercer y cuáles no. En este momento se están cuestionando las libertades de opinión (si son contrarias al Gobierno) así como la libertad de prensa. Derechos fundamentales que se están coartando. Desde las FFCCSS, pasando por el poder legislativo… han confesado trabajar para defender los intereses de Moncloa. Dudo que eso gratifique a nadie.
Hola Alberto,
Yo creo que no debemos dejarnos llevar por los intereses partidistas de uno uno otro símbolo. Cuando partidos políticos acusan a otros de saltarse la ley o poner el estado a sus pies, si lo creyeran firmemente irían a los tribunales. Cuando solo lo hacen en los medios, solo están haciendo campaña (permanente en los últimos años).
España es un país garantista en su definición constitucional, pero eso no quiere decir que sea perfecto. Las FFCCSS tendrán individuos dispuestos a saltarse la ley para contentar un partido, no pongo la mano en el fuego por nadie. Pero todos se arriesgan al peso de la ley por ello.
Por nuestras cárceles han pasado políticos ilustres de todos los símbolos y el estado sigue en pie. Algo que desgraciadamente no se ve en todos los países.
Todos los países poseen formulas para restringir derechos fundamentales en circunstancias excepcionales que deben someterse a la aprobación de los parlamentos y que incluso pueden ser recurridos a tribunales superiores. Hemos visto como esto ha ocurrido en algunas zonas de España últimamente.
Un saludo cordial.