La red eléctrica española cerró el año 2024 con un nuevo récord: el 56% de su producción provino de fuentes renovables. A pesar del creciente protagonismo de las energías renovables, el mapa de las centrales eléctricas de España sigue formado por un mosaico de fuentes energéticas, en el que se incluye también energías con fuertes emisiones de CO2 como el petróleo o el carbón.
Esta mezcla de fuentes en el sistema eléctrico permite a la red responder ante las fluctuaciones propias de las energías renovables, que por su naturaleza beben de recursos intermitentes como son el sol, el viento o la lluvia. Pese a su diversificación, la red eléctrica española no pudo evitar el apagón sufrido en la península ibérica el pasado mes de abril. La capacidad de almacenamiento de energía en España todavía es siete veces menor de lo que marca el objetivo de 2030, mientras que el nivel de interconexiones transfronterizas se encuentra entre los más bajos de Europa. Es la llamada isla energética ibérica.
Con el crecimiento exponencial de las renovables en los últimos años, la contribución de las distintas fuentes al mix energético ha cambiado sustancialmente en los últimos años. En 2024, de hecho, la energía eólica se sitúo en el primer lugar a nivel de producción, representando el 23% de toda la electricidad generada en el país, según datos de Red Eléctrica. A nivel autonómico, Castilla y León es el territorio que genera una mayor potencia energética en sus parques eólicos, seguida por Aragón y Castilla-La Mancha. A nivel mundial, España es el quinto país con mayor potencia eólica instalada.
Siguiendo a la energía eólica, la nuclear representa el 19% de la producción energética total gracias a las cinco centrales activas que hay en territorio español. De ellas, dos se encuentran en Cataluña y una en Valencia, Extremadura y Castilla y León. Estas centrales deberían cerrar de forma escalonada entre 2027 y 2035, aunque el apagón ha reavivado el debate sobre el calendario de abandono a pesar al altísimo coste que supone la gestión de residuos y unos precios superiores a los de las renovables. En total, el peso de la nuclear en el mix energético se ha reducido notablemente, pasando del 35% en 1996 a menos del 20% actual.
La isla energética ibérica: España, a la cola de la interconexión eléctrica en Europa
La producción de energía solar fotovoltaica lleva en auge en los últimos años, situándose como la tercera forma de producción energética a nivel nacional. Las instalaciones en territorio español se concentran en las comunidades del sur, principalmente Extremadura, Castilla La-Mancha y Andalucía. A nivel mundial España ocupa el tercer puesto en países productores de energía solar fotovoltaica per cápita, únicamente tras Australia y Países Bajos.
El auge de la energía solar ha llevado a la energía de ciclo combinado, que utiliza gas y vapor para su producción, a convertirse en la cuarta fuente energética de España, aunque sus centrales eléctricas se mantienen repartidas por gran parte del territorio nacional. Por su parte, la energía hidroeléctrica constituye el 13% de la demanda total. Sus plantas se concentran en Castilla y León, que es la comunidad autónoma con mayor potencia instalada, y en Galicia, que es la principal productora de este tipo de energía.
Los archipiélagos españoles son diferentes en cuanto al sistema eléctrico. Por una parte, el territorio balear se encuentra conectado a la red eléctrica de la península a través de cables submarinos que además interconecta a todas las islas entre sí. En su territorio las fuentes de energía se centran en el petróleo, el ciclo combinado y el carbón. Por otra parte, las islas Canarias, cuentan con un sistema eléctrico propio, independiente de la red peninsular y con conexiones que solo unen Fuerteventura, Lanzarote y la Graciosa. En el archipiélago canario la producción energética se concentra en el petróleo con apoyo de la energía solar e hidroeléctrica, aunque en menor medida.
La proliferación y el peso de las centrales eléctricas alimentadas con fuentes renovables en el mapa de España se ha hecho especialmente evidente en los últimos años. De hecho, actualmente el 64% de la potencia instalada en el parque eléctrico nacional lo representan este tipo de energías. Los compromisos internacionales con la reducción de emisiones, el abaratamiento de costes o las subvenciones entregadas por parte del Estado han fomentado su incremento.
En plena transición energética, otras tecnología que podría adquirir una mayor importancia es la eólica marina, que aunque se encuentra en su etapa inicial, promete grandes ventajas ya que el viento marítimo es más constante y potente que el terrestre. Otra es la biomasa que tiene una pequeña representación en España y aporta nuevas oportunidades, especialmente en zonas rurales donde los residuos naturales pueden aprovecharse para generar energía limpia.
No he estudiado el mapa en detalle, pero si al pronto, al mirar la zona de Extremadura hecho en falta en la zona occidental limítrofe con Portugal las potentes centrales de José María Oriol en Alcántara y la de Cedillo por otra parte observo energía eólica en el sur de Badajoz y en Extremadura la única energía eólica que hay está en la zona de Plasencia y es poca