Según los datos de Redeia —antigua Red Eléctrica—, España generó el 49% de su electricidad con fuentes renovables en 2021, un récord histórico sustentado sobre todo en el fuerte aumento que ha tenido la instalación y la producción de energía eólica y solar en los últimos años. Los molinos de viento, de hecho, se convirtieron por segunda vez en la historia energética de España en la principal fuente de generación —al igual que en 2013, cuando desbancaron a la nuclear—, y todo indica que las renovables seguirán marcando nuevos hitos en el futuro más inmediato.
Atrás quedaron aquellos años en los que la energía hidráulica monopolizaba la producción de energía no contaminante. En la década de los cuarenta llegó a ser la fuente de hasta el 92% de la electricidad española, pero a medida que los combustibles fósiles y la energía atómica fueron despegando su peso en el mix eléctrico fue menguando. Desde 2015, de hecho, la capacidad hidráulica se ha estancado y en 2021 su contribución al mix eléctrico peninsular fue del 13%, lejos del 24% de la eólica y a una distancia cada vez más corta de la solar, origen del 10% de toda la electricidad.
Estas dos últimas son las energías que están llamadas a dominar la generación de luz durante las próximas décadas. Cierto es que las centrales hidráulicas siguen siendo mucho más grandes que las renovables de nueva construcción —la presa de Aldeadávila, en Salamanca, es la que cuenta con mayor capacidad, con 1.226 megavatios según la Global Power Plant Database—, pero las instalaciones eólicas y solares están creciendo a un ritmo exponencial. La potencia acumulada de las primeras, en concreto, ha aumentado un 47% en la España peninsular desde 2010 y la de las segundas un 334%.
Y eso es solo el principio de una tendencia que antoja fundamental para cumplir los objetivos de transición energética en todo el mundo. En España, según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) publicado en 2020, las renovables deben alcanzar un 74% del...