industria mundial microchips

De las fábricas de Taiwán a tu móvil: así funciona la industria internacional de los microchips

Estados Unidos domina el diseño y las ventas finales de la industria de los microchips, pero los materiales y las cadenas de fabricación y montaje se concentran en Taiwán y otros países de Asia
CartografíaEconomíaMundo

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores, por solo 5€ al mes puedes suscribirte.Guardar gráfico

En 1990, apenas tres años antes de que Intel lanzase al mercado su famoso microprocesador Pentium y tres después de que se fundara la empresa taiwanesa TSMC, cerca de un 80% de la fabricación global de microchips se concentraba en Europa y Estados Unidos. Estos pequeños dispositivos electrónicos, también llamados semiconductores, ya se habían convertido en un elemento geopolítico de gran importancia en los estertores de la Guerra Fría, tal y como recoge el historiador norteamericano Chris Miller en su libro Chip War. Sin embargo, sería precisamente la caída de la URSS y el comienzo de los procesos de globalización y deslocalización los que iniciarían el declive del dominio norteamericano y europeo de esta industria, una de las más críticas y estratégicas de la actualidad.

Pocos ejemplos resultan más ilustrativos de esta historia que el meteórico ascenso vivido por TSMC en el último cuarto de siglo. Fundada como una startup en 1987 gracias al apoyo del Gobierno de Taiwán y a una serie de licencias de la neerlandesa Philips, la compañía se ha convertido en una de las empresas más valiosas del mundo y en el símbolo de la guerra tecnológica emprendida por Estados Unidos contra China en los últimos años.

En la actualidad, tanto el país norteamericano como Europa continúan dominando una parte importante de la cadena de valor de la industria de los microchips —el diseño y la venta al consumidor continúan bajo el paraguas de las empresas occidentales—. Sin embargo, otra parte sustancial del sector se ha trasladado al continente asiático, donde países como Taiwán —con TSMC a la cabeza—, Corea del Sur o China se han hecho con el control de los materiales y de las cadenas de fabricación y montaje.

Tanto es así que, en apenas 30 años, las cifras han dado un vuelco completo: mientras que en 1990 menos de un 20% de los semiconductores se fabricaban fuera de las fronteras occidentales, en 2020 este es el porcentaje de los microchips que se ensamblan en las fábricas norteamericanas y europeas. Por el camino, Taiwán ha absorbido un 22% de la fabricación global de semiconductores, Corea del Sur un 21% y China otro 15%. En total, China y los países de Asia oriental dominan el 81% de las cadenas de montaje y el 73% de las de materiales.

Biden lanza la guerra total contra China por los chips

Estas cifras reflejan, a su vez, el complejo esquema industrial que se ha construido en torno al mercado de los microchips, donde la deslocalización convive con fuertes procesos de concentración empresarial e importantes cuellos de botella en las cadenas de suministro: empresas como Intel acaparan las patentes, el diseño y la maquinaria, pero no cuentan con plantas específicas para fabricar los semiconductores. Para ello, subcontratan la fabricación de microchips a otras compañías como TSMC, conocidas en el sector como fundiciones (foundries).

Proveedores microchips

Este proceso es el que ha convertido a Taiwán en la gallina de los huevos de oro de la industria de los microchips, con sus empresas acaparando el 65% del mercado de proveedores y con TSMC comiéndose más de la mitad de la cuota global. La compañía es, sin ir más lejos, la única —junto con Samsung— con capacidad para fabricar semiconductores de última generación, los mismos que alimentan los dispositivos de compañías como Apple.

Pero los microchips no solo son el componente más importante en la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores, vehículos y electrodomésticos de distinto tipo. También son elementos esenciales para el desarrollo militar o para tecnologías como la inteligencia artificial, la computación cuántica o el 5G. En este contexto, gran parte de las opciones de China y Estados Unidos para ganar la guerra tecnológica pasan por asegurar el acceso a la producción y fabricación de semiconductores.

El mapa del comercio marítimo en el mundo

Descargar gráfico

Creative Commons BY-NC-ND

Comentarios