El comercio marítimo es clave para entender el funcionamiento de nuestro mundo, donde alrededor del 90% del transporte de mercancías se mueve por mares y océanos. El mapa del comercio marítimo en el mundo está marcado por una gran ruta de circunnavegación que une los principales puertos del planeta tras pasar por importantes cuellos de botella o choke points, conectando de esta forma los grandes mercados de consumo de Europa y Norteamérica con la producción de bienes elaborados de Asia oriental y el abastecimiento de materias primas y fuentes de energía de África, Oriente Próximo, Latinoamérica u Oceanía.
La gran ruta de circunnavegación no tiene un origen concreto ni una sola dirección, y en realidad no se trata de una sola ruta, sino de muchas rutas que conectan los principales puertos del mundo formando una gran cadena de suministro sobre la que se asienta todo el sistema de comercio del planeta, así como la estructura industrial.
Desde los grandes puertos de China la ruta se dirige al sur, hacia Singapur y el estrecho de Malaca, desde donde cruza el océano Índico para llegar al golfo Pérsico y a los yacimientos de gas y petróleo que se esconden tras el estrecho de Ormuz. Desde el océano Índico la ruta también se adentra en el mar Rojo por el estrecho de Bab al Mandeb o en el mar Mediterráneo tras cruzar el canal de Suez. Una vez aquí accede a los mercados europeos a través de importantes puertos como los de Valencia o El Pireo (Atenas), o bien rodea el continente hacia los grandes puertos del mar del Norte (Róterdam, Amberes o Hamburgo) tras cruzar el estrecho de Gibraltar.
Una vez en Europa, los barcos salen y llegan a Norteamérica y sus grandes puertos del este, como el de Nueva York, y desde ahí la ruta vuelve a dirigirse hacia el sur, cruzando el Caribe hacia el canal de Panamá. Tras cruzar el famoso canal, los barcos vuelven al norte hacia los puertos de la costa oeste de Estados Unidos y Canadá. La ruta marítima se cierra en el mapa con la conexión de estos puertos con Japón, Corea y China.
Pese a esto, en el mapa del comercio marítimo existen también un gran número de rutas secundarias que principalmente se dirigen hacia las fuentes de materias primas, rodeando África y Australia y atravesando Indonesia y siguiendo por las costas de América del Sur hasta los puertos de Callao (Lima), Santos (Sao Paulo) y el Río de la Plata.
A estas rutas se suman los efectos del deshielo del Ártico por el cambio climático antropogénico, que está abriendo nuevas rutas a través del océano Glacial Ártico y haciendo de este espacio polar, antes marginal, un nuevo centro de la geopolítica mundial. El deshielo permite atajar, al menos durante parte del año, la ruta entre los mercados asiáticos y los europeos y los de la costa este de EE.UU., reduciendo considerablemente los tiempos de transporte y cambiando el mapa del comercio marítimo en el mundo.
https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/hacia-la-ruta-del-artico/
La actual red de suministro global, basada en la externalización de procesos, la deslocalización y el modelo de justo a tiempo (o just-in-time), dependen del buen funcionamiento de estas rutas marítimas, y especialmente del anillo de circunnavegación. Este sistema ha permitido que, por ejemplo, Países Bajos sea uno de los principales exportadores de alimentos, pese a no producir la mayoría de ellos, y que el Sudeste Asiático y países como Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur –conocidos como tigres asiáticos– se industrialicen y se desarrollen.
Así, el cierre de cualquiera de los estrechos –choke points– pondría en peligro el funcionamiento económico de todo el mundo y desestructuraría el mapa del comercio marítimo, tal y como sucedió en 2021 en el Canal de Suez después de que encallase el buque Ever Given. Esto ha llevado a las potencias a abrir bases militares en Yibuti –frente al estrecho de Bab al Mandeb– o en los países del golfo Pérsico; a pelearse por su influencia en el estrecho de Gibraltar; a buscar atajos para puentear estos pasos por tierra, como intenta hacer China a través de Birmania o Pakistán; o a plantear nuevos canales en el istmo de Kra (Tailandia) y Nicaragua.
No obstante, el comercio mundial ya estaba en crisis antes. El fin de la Era de la globalización está dejando paso a nueva etapa con muchas incertidumbres, y donde la gobernanza global que regía el comercio marítimo está desapareciendo en pro de la seguridad estratégica de cada bloque económico.
Muestra de esto están siendo los problemas de suministro en las cadenas globales, que están parando la producción industrial en todo el mundo debido a que el fallo en el suministro de una fábrica afecta a todos los pasos posteriores, que se encuentran repartidos por todo el planeta. La escasez de videoconsolas Play Station 5 es un buen ejemplo de la fragmentación de la globalización.
La evolución del precio del transporte marítimo de mercancias en el mundo
Los fallos en el suministro, los cuellos de botella y la gran diferencia de demanda entre los viajes con destino y origen en Asia oriental (que obliga a mandar contenedores vacíos a Asia) están elevando los costes del comercio marítimo, que hasta ahora era el modo de transporte más barato. Además, la cada vez mayor preocupación por los costes ambientales amenaza con encarecer aún más el transporte marítimo. Así, el mapa del comercio marítimo podría cambiar sustancialmente en el futuro.
© El Orden Mundial.
Todos los derechos reservados.
