Los semiconductores, el talón de Aquiles del desarrollo tecnológico chino

Los semiconductores se han convertido en una de las mercancías de mayor importancia geopolítica y en un sector crítico en la guerra tecnológica entre China y Estados Unidos. Más conocidos como chips, estos componentes son esenciales en tecnologías como el 5G, la inteligencia artificial o la fabricación de smartphones. Las dos potencias están intentando asegurar sus capacidades y evitar que el otro desarrolle las suyas, Washington para reforzar su posición dominante y Pekín para alcanzar a los líderes del sector.
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Los semiconductores, el talón de Aquiles del desarrollo tecnológico chino
Fuente: elaboración propia.

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El boom tecnológico ha puesto a los semiconductores en el centro de la carrera geopolítica del siglo XXI. Salvando las distancias, si el carbón fue el combustible de la primera Revolución Industrial, los semiconductores son los propulsores de la revolución tecnológica actual. Los avances en este sector aumentan la productividad en el resto de la economía. Lo mismo ocurre con las aplicaciones militares: todo ejército moderno necesita chips para seguir desarrollándose. Y el valor estratégico de estos componentes aumenta a medida que sus usos crecen en variedad y sofisticación. 

China se encuentra en una posición vulnerable en esta carrera: es el mayor consumidor mundial de chips, gasta más en ellos que en petróleo, pero no produce todos los que necesita. Los semiconductores son el cuello de botella de los planes chinos para convertirse en una potencia tecnológica. Sin ellos, el Gigante Asiático no podría fabricar muchos productos electrónicos, especialmente los más sofisticados. Consciente de esta debilidad, Estados Unidos está presionando para ralentizar el desarrollo de las capacidades tecnológicas chinas tanto en sus aplicaciones comerciales como militares.  

La industria de los semiconductores es una de las más complejas y con mayor concentración empresarial. Para florecer necesita un ecosistema de innovación y cooperación científica que cree sinergias entre diferentes sectores, algo que lleva décadas desarrollar. Sin embargo, lo que hace la producción de semiconductores especialmente prohibitiva es la gran inversión que requiere. Las fábricas de chips, conocidas como fabs, son las más caras de construir. Además, cada nueva generación de chips demanda tanta inversión que muchas empresas, incapaces de hacer frente a los costes, han renunciado a los métodos de fabricación más punteros. Tecnologías como la inteligencia artificial, la computación cuántica o el 5G necesitan este tipo de chips. 

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Isabel Valverde

Ourense, 1997. Máster en Economía Política Internacional por la London School of Economics and Political Science. Disfruto analizando como la geopolítica afecta a la economía internacional y me fascina China, el cambio tecnológico, la política industrial y la energía. Colaboro con Agenda Pública y he sido consultora de asuntos públicos para el sector energético.