Elon Musk, el hombre más rico del mundo, no para de aumentar su patrimonio. El magnate se convirtió de hecho el pasado mes de diciembre en la primera persona en superar el umbral de los 400.000 millones de dólares, el equivalente a una cuarta parte del PIB de España. En tan solo un día su fortuna aumentó en 58.000 millones tras un acuerdo de recompra de acciones de su empresa aeroespacial SpaceX, el cual aumentó la valoración de la compañía y la convirtió en la empresa privada más valiosa del mundo.
Al mismo tiempo, Musk se ha convertido en un apoyo fundamental para Donald Trump, que le ha concedido un gran protagonismo en la carrera electoral que le ha conducido por segunda vez a la Casa Blanca. A cambio, el multimillonario copresidirá el Departamento de Eficiencia Gubernamental, un nuevo grupo asesor encargado de reducir el gasto público y el exceso de regulación.
La fortuna de Elon Musk se había situado en los dos años anteriores por debajo del pico alcanzado en 2022, cuando la empresa de coches eléctricos Tesla multiplicó por trece su cotización en apenas año y medio, a rebufo de la revolución digital que pareció anticipar la pandemia y que impulsó a todo el sector tecnológico. Sin embargo, Tesla sufrió una dura corrección en bolsa a finales de 2022, provocando que Musk descendiera hasta la segunda posición en la lista Forbes de ese año. Estos cambios dan buena cuenta de lo volátil y efímero que es el patrimonio de la élite económica global, el cual hunde sus raíces en la especulación y el flujo constante de financiación y crédito con condiciones muy provechosas.
Tesla, considerada la joya de la corona del sector de la automoción sostenible, es también el gran activo del multimillonario de origen sudafricano. Musk financió la fundación de la empresa automovilística en 2004 y asumió su dirección en 2007. A pesar de ello, no fue hasta 2018 cuando consiguió que uno de sus modelos se convirtiera en el coche eléctrico más vendido del mundo y hasta 2020 cuando la compañía arrojó beneficios por primera vez tras casi veinte años de recorrido. A fecha de enero de 2025, su participación en Tesla aporta hasta la mitad del valor de la cartera empresarial de Elon Musk.
Musk quiere recortes de gasto público. Así se han beneficiado sus empresas de ese dinero
Entre los activos del magnate también se encuentran la propia SpaceX, xAI, X, The Boring Company y Neuralink. La primera, fundada por Musk en 2002, vale ya 350.000 millones de dólares y en su historia cuenta con hitos como ser la primera empresa privada en enviar un cohete a la órbita espacial o en fabricar naves reutilizables. Aunque probablemente su gran logro económico haya sido trabajar con la NASA, de la que ha recibido encargos por valor de casi 20.000 millones de dólares.
xAI es su proyecto más reciente. Fundada en 2023, se trata de una startup de inteligencia artificial que ya es su tercera empresa más valiosa. X, por su parte, la antigua Twitter, ha experimentado un retroceso de más del 70% en su valor desde que el multimillonario la comprara en 2022 a cambio de 44.000 millones de dólares. La oleada inicial de despidos, las pruebas constantes y la amplificación de los discursos más conservadores han expulsado a gran parte de los usuarios y los anunciantes.
Vida, obra y fracasos de Elon Musk, el hombre más rico del mundo
En su cartera empresarial figuran además otras dos empresas cuya misión es cuando menos difusa: Neuralink, que lleva experimentando desde 2016 con implantes en el cerebro humano, y The Boring Company, fundada por Musk en 2017 para construir túneles subterráneos. En su historial, sin embargo, también figura una propuesta para abrir un túnel superrápido entre Nueva York y Washington —el hyperloop— que resultó ser una estrategia del magnate para torpedear otro proyecto ferroviario, según cuenta la persona que le entrevistó y escribió su biografía. Se trataba, en concreto, de una línea de alta velocidad en California que chocaba con sus planes de dominar la venta de coches en Estados Unidos.
Lejos de ser una excepción, el farol del hyperloop solo es un ejemplo más dentro del largo currículum de exageraciones, promesas incumplidas y fracasos que rodean a Elon Musk y su inmensa fortuna.