El fin de la Estación Internacional dará comienzo a una nueva geopolítica espacial

La Estación Espacial Internacional es el último reducto de colaboración ultraterrestre como se ha entendido en las últimas décadas. Su final, fijado para 2030, consolida una nueva época marcada por la competición entre China y Estados Unidos, la decadencia de Rusia y el auge de la privatización.
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El fin de la Estación Internacional dará comienzo a una nueva geopolítica espacial
El astronauta estadounidense Mike Hopkins en la Estación Espacial Internacional en 2013. Fuente: NASA (Wikimedia Commons)

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El espacio exterior ha sido el último reducto de colaboración entre Rusia y Estados Unidos desde que estalló la guerra de Ucrania en 2022. Una cooperación tensa que ahora enfrenta los problemas de seguridad de la Estación Espacial Internacional (EEI): la NASA alertó a mediados de noviembre del riesgo de un “fallo catastrófico” debido a las fugas de aire en uno de los módulos rusos. Este escenario daría un final mucho más dramático al planeado para la Estación, cuyo cierre está fijado en 2030, y que amenazaría las comunicaciones en la Tierra, el futuro de la exploración espacial y la economía de la órbita terrestre. 
La decadencia de la EEI es un signo de estos tiempos. Construida en 1998 gracias a la colaboración entre Rusia y Occidente, es uno de los mayores éxitos del multilateralismo optimista sucesor de la Guerra Fría. Hoy en día las tensiones con Rusia, el auge de potencias como China y la relevancia geopolítica de figuras como Elon Musk también se han trasladado al espacio. El ecosistema espacial es complejo y competitivo, lo que aumenta el riesgo de conflictos y agrava sus impactos. Sin embargo, la EEI sigue siendo un ejemplo de la relevancia del diálogo en las relaciones internacionales. Más aún cuando afecta al futuro del planeta.
Los riesgos de la decadencia rusa
El final de la EEI es un plan anunciado. El proyecto ya había extendido su vida útil más de los quince años previstos en su inauguración en el año 2000, pero no fue hasta 2022 que la NASA fijó su caducidad en 2030. La invasión rusa de Ucrania acabó con cualquier plan de continuar la colaboración ruso-estadounidense por otras vías. Sólo cinco meses después de la invasión, la agencia espacial rusa Roscosmos anunció que cesaría su participación en la EEI en 2024 para centrarse en construir su propia estación, un límite que luego amplió a 2028. 
Aunque Rusia se ha comprometido a cumplir con sus obligaciones en la EEI y los cosmonautas rusos y astronautas estadounidenses conviven con normalid...

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Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.