Los clanes gallegos: estraperlo, contrabando y narcotráfico

Galicia ha sido la entrada de la cocaína a Europa. Los clanes pasaron de importar productos básicos y tabaco a relacionarse con narcos colombianos. La macrorredada y el juicio de la operación Nécora en los años noventa marcó un éxito institucional, pero los capos gallegos adoptaron perfiles más bajos.
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Los clanes gallegos: estraperlo, contrabando y narcotráfico
Fuente: Pxfuel

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La captura del Chapo Guzmán, la serie Narcos sobre Pablo Escobar o la estadounidense The Wire, los libros de Don Winslow… El narcotráfico en el continente americano se ha popularizado en los últimos años por noticias o entretenimiento. En Europa pensamos en las mafias italianas, como la Camorra o la Cosa Nostra. Pero la entrada de la cocaína al continente en los años ochenta fue España y, en concreto, Galicia. 

En este territorio existieron poderosos y ostentosos narcos vinculados a Alianza Popular (AP), actual Partido Popular (PP), y a equipos de fútbol. Como Centroamérica, Galicia es una zona de tránsito entre la producción en Sudamérica y el consumo en este caso en Europa occidental. La principal diferencia es la violencia, que casi no han ejercido los clanes gallegos, a diferencia de los cárteles y bandas criminales al otro lado del charco.

Galicia se volvió la entrada de la droga en Europa por dos cuestiones logísticas. La primera, su ubicación y geografía: disfruta de cientos de kilómetros de costa y de amplios recovecos y estuarios llenos de islotes que permiten a las narcoembarcaciones entrar con facilidad y camuflarse. La segunda es que ya había estructuras que permitían distribuir la droga, surgidas en la primera mitad del siglo XX.

El contrabando, más conocido en España como estraperlo, se inició en la Guerra Civil y continuó en la posguerra, aprovechando los montes de Ourense. Se contrabandeaban alimentos, medicinas y recambios que en la empobrecida y autárquica España franquista sólo se podían traer a escondidas desde Portugal, donde la situación no era tan cruda gracias a las riquezas de sus colonias africanas. El contrabando era una vía para importar artículos de primera necesidad y muy escasos, y pronto se convirtió en un modo de ganarse muy bien la vida. Un modo respetado, prestigioso y nada inmoral.

De productos de necesidad al contrabando de tabaco

En los años cincuenta, España seguía siendo pobre, pero ya sin la miseria de la década anterior. Mientras tanto, en Portugal comenzaba una crisis con la guerra de sus colonias: Angola y Mozambique. Esta crisis provocó olas migratorias de portugueses que huían de la pobreza y de los llamados a filas rumbo a Galicia. Como en territorio gallego ya había estructuras de contrabando, estas aprovecharon la crisis para traficar personas.

Para entonces, los productos de contrabando ya no eran siempre de primera necesidad. Se empezó con el tabaco a pequeña escala, pero en los años sesenta el contrabando familiar evolucionó a uno jerarquizado. Familias pobres se enriquecieron y ascendieron socialmente, algo poco común en la época, hasta llevar un estilo de vida que nunca habrían imaginado. Es el caso del presidente del Celta de Vigo entre 1959 y 1961, Celso Lorenzo Villa, que para entonces era un gran contrabandista de tabaco. Otro directivo del equipo, Vicente Otero, Terito, era contrabandista y militante de Alianza Popular. 

Militar en AP no era anecdótico. Eso o financiar el partido era una constante entre los contrabandistas de la época. Manuel Díaz González, alias Ligero, fue alcalde de A Guarda y presidente del Club Sporting Guardés, y estuvo preso por contrabando. A su funeral en 1989 asistió el propio Manuel Fraga, líder de AP y después presidente de la Xunta de Galicia. Otro caso fue el popular José Ramón Nené Barral, alcalde de Ribadumia desde 1983 hasta que fue imputado por contrabando de tabaco en 2001.

La admiración entre la gente y la complicidad policial y política explican algunos porqués del éxito de estos contrabandistas. Financiaban parroquias, equipos deportivos, policías, políticos, jueces y daban dinero a los ciudadanos de forma directa o indirecta. Incluso algunos costearon tratamientos médicos y operaciones de vecinos sin recursos.

El salto al narco

Ya en los años ochenta, el contrabando se internacionalizó y empezó a trabajar con nuevos productos, como el hachís y la cocaína. Los clanes gallegos, la Camorra italiana y los grupos griegos se asociaron con dos compañías tabacaleras: las estadounidenses R. J. Reynolds y Phillip Morris. Las multinacionales desviaban la mercancía defectuosa y el excedente para el contrabando. El volumen fue tal que un tercio del tabaco ilegal de Europa en esos años se movía a través de Galicia.

En esta nueva etapa apareció una segunda ola de contrabandistas gallegos. Fue una generación más pintoresca por su estilo de vida ostentoso y kitsch. No todos eran nuevos en el sector, sino que se habían adaptado a las nuevas demandas del mercado. Manuel Charlín Gama, estraperlista de penicilina, cobre y alcohol, se pasó al contrabando de tabaco y finalmente al hachís y la cocaína. Fue entonces cuando los clanes gallegos se aliaron con los cárteles latinoamericanos. 

La controvertida reconversión industrial con Felipe González a inicios de los años ochenta y la Política Pesquera Común europea de 1986 afectaron al sector naval y dejaron a los pescadores gallegos en una situación delicada. Algunos vieron una salida en trabajar para los clanes en aguas internacionales —a poco más de trescientos kilómetros de la costa gallega— recogiendo en planeadoras fardos traídos de Colombia.

José Ramón Prado Bugallo, conocido como Sito Miñanco, era un capo de un importante clan gallego. Tenía conexiones con la Camorra y colaboraba con narcos colombianos. Miñanco financió al Club Juventud de Cambados con giras por Panamá, donde aprovechó para hacer negocios y casarse con Odalys Rivera, sobrina del ministro de Justicia del Gobierno del general Manuel Antonio Noriega. Fue nombrado hijo predilecto en 1989 de la población gallega de Cambados cuando gobernaba el PP, mientras lo buscaban la agencia antidrogas estadounidense (DEA), la Interpol y el juez Baltazar Garzón durante la operación Nécora. Finalmente cayó en 2001 junto a un excapo del cártel de Medellín, Jorge Luis Ochoa, por un chivatazo de un narco libanés confidente de la DEA. Su ejemplo ilustra la internacionalización de los clanes gallegos.

Miñanco no era el único que gozaba de buenas relaciones con los narcos colombianos. Pablo Vioque, presidente de la Cámara de Comercio de Vilagarcía de Arousa por AP y abogado de contrabandistas, fue encarcelado por tráfico de cocaína y por su relación con el cártel de Cali. Las relaciones de los clanes gallegos se extendían a grupos armados, como las Autodefensas Unidas de Colombia, quienes mantenían contacto con Rafael Bugallo, capo gallego detenido en 2015. Tal era la impunidad en Galicia que el narco hondureño José Nelson Matta Ballesteros, relacionado con el cártel de Medellín, se escondió en A Coruña tras la orden de búsqueda de la DEA y la Interpol.

El norte de África era otro punto de conexión con los clanes gallegos. Laureano Oubiña Piñeiro o José Antonio Pouso Rivas traían hachís principalmente de Marruecos. A Oubiña también se le vinculó con el traficante de armas sirio Monzer al Kassar, quien proveía de armamento al Frente de Liberación Palestino o la guerrilla antisandinista de Nicaragua. Al Kassar le traicionó cuando la Interpol le ofreció dejar de lado las investigaciones en su contra si entregaba a Oubiña. Así lo hizo en 2000, cuando quedaron en la isla griega de Eubea, donde Oubiña finalmente fue capturado.

No obstante, quizá el capo gallego más famoso sea Marcial Dorado Baúlde, un contrabandista tabaquero de la segunda generación. Adquirió notoriedad en 2013 con las fotos que publicó El País junto al entonces presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en los años noventa. Dorado sigue cumpliendo condena por blanqueo y por construir y vender un barco que iba a transportar cocaína. Su hija también fue condenada por blanqueo.

Operación Nécora

En España no había jurisprudencia ni mecanismos legales para dar caza a estos capos. Los primeros intentos de juzgarlos se remontan al macrosumario 11/1984, el primer movimiento judicial contra el contrabando y el narcotráfico, que no tuvo éxito. El Estado español pasó entonces a introducir leyes e impulsar la lucha contra la droga: en 1988 se reformó la ley contra el blanqueo de capitales como consecuencia de la Convención de Viena, un año más tarde se creó la Fiscalía Antidroga de Galicia y se lanzó la operación Santino, entre otras medidas.

Sin embargo, los servicios antidroga de Estados Unidos y Europa dieron el toque de atención a España. John Lawn, entonces director de la DEA, repitió en una cumbre en Roma que la entrada de cocaína de Europa era Galicia y que los cárteles colombianos habían establecido conexiones con los clanes gallegos. El jefe del organismo en España calculó que el 80% de la cocaína que circula por Europa llegaba por Galicia.

Fue entonces cuando llegó la primera actuación estatal exitosa: la operación Nécora, con Baltasar Garzón como juez y Javier Zaragoza como fiscal jefe. Tras un año de investigación, en junio de 1990 se llevó a cabo la primera macrorredada en Galicia con cerca de 350 policías y helicópteros, la mayoría procedentes de Madrid. Las autoridades gallegas no fueron avisadas para evitar soplos a los clanes. El macrojucio empezó tres años más tarde con 68 procesados y 52 acusados, y terminó en 1994 con 33 sentencias de cárcel. No todos los capos cayeron entonces, aunque sí lo harían en años posteriores, pues tenían mil ojos encima. La operación Nécora fue un punto de inflexión: la impunidad y la vida ostentosa habían terminado, pero el narcotráfico continuó.

Nuevos capos de perfil bajo

El encarcelamiento de los grandes capos dejó un vacío de poder que ocuparon traficantes más pequeños. De hecho, proliferaron sin precedentes y batieron récords entre 2001 y 2003: en ese trienio las autoridades decomisaron 54.000 kilos de cocaína. Las autoridades ya tenían recursos económicos y humanos, existía una política antidroga y había leyes para perseguirlos. La lucha fiscal se volvió la vía más efectiva, como en Estados Unidos con Al Capone. Tras nuevas encarcelaciones, en 2003 los clanes gallegos se reorganizaron y pasaron a especializarse en el narcotransporte.

Pero la vía judicial no fue el único frente que enfrentaron. Organizaciones de madres contra la droga como la que lideraba Carmen Avendaño hacían escraches a los narcos en las puertas de sus mansiones y en sus visitas a los juzgados, acciones que ponían su vida en peligro, pero que atraían la atención mediática y hacían reaccionar a las instituciones. Otro enemigo menos mencionado fue el Ejército Guerrillero del Pueblo Gallego Libre, una organización independentista que colocaba explosivos en propiedades de narcos.

El negocio de la droga afectó gravemente a la estructura política y social de Galicia y sus efectos aún son visibles. Ser la puerta de entrada de drogas a Europa y tener organizaciones mafiosas tan poderosas ha dejado muchas consecuencias, sobre todo tres. Primero, el abandono del resto de actividades productivas, con la consiguiente hipoteca de futuro, junto con el dinero estafado a la administración pública. En segundo lugar, la instalación de una cultura delictiva en la sociedad. Pero quizá la más importante sea el daño a las familias por los miles de jóvenes perdidos por la droga.

Galicia sigue siendo una puerta de entrada de cocaína, con Colombia como proveedor principal y buenas relaciones con la Camorra napolitana. Con el tiempo han aparecido nuevos socios, como los grupos búlgaros y nigerianos. Incluso en 2016 se vinculó a los clanes gallegos con Dáesh mediante el tráfico de hachís. La solución a este problema de salud pública no es evidente ni unánime, pero sí parece haber un acuerdo: evitar que la comunidad gallega acabe convertida en una región sin ley donde los narcotraficantes puedan campar a sus anchas.

Enric Rodríguez

Sabadell, 1990. Graduado en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente estudiante del Máster en Historia Mundial de la Universidad Pompeu Fabra.

7 comentarios

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    Un texto detallado, bien documentado, referenciado e instructivo. Lo que yo recuerdo la Galicia de entonces es coherente con lo que acabo de leer. ¡Bo traballo!

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    Altamente sensacionalista. Cuatro lugares comunes sacados del libro «Fariña».

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    Es muy fácil publicar un artículo copiando el trabajo de otros, de tal forma que parezca nada más que otro ataque, y ya cansáis por lo aburrido y encima un catalán como yo, solo que yo conozco Galicia desde hace 35 años, ahora vivo en ella, precisamente en Vilagarcía, y me acuerdo perfectamente, en los ochenta y noventa, de ver a las patrulleras en Vilagarcía persiguiendo a los narcos sin poder atraparlos porque los barcos de la guardia civil llevaban dos motores fueraborda y los de los narcos llevaban cuatro o cinco. Simplemente, volaban sobre el agua y a menudo hundían los fardos en la misma ría para que los recogieran cuando no había vigilancia. Tampoco has dicho nada sobre Falcón y Charlín. Falconetti era el terror de Vilagarcía en los 80, de tal forma que con solo nombrarle, la gente dejaba de hablar y se iba a su casa. Como tampoco dices nada de un edificio emblemático en Vilagarcía como es la torre Lara, iniciada con el dinero del narcotráfico y terminada 25 años después del bloqueo judicial para que un histórico alcalde de Vilagarcía, Joaquín Javier Gago, del PSOE, comprara todos los áticos junto a decenas de propiedades que ese señor tiene por toda Coruña y Pontevedra. ¿Sólo hablas de lo que te interesa o solo sabes lo que has leído? Y otra cosa. De 1980 a 2017 han estado tanto el PP como el PSOE gobernando Galicia. ¿Por qué no haces referencia a todo lo sucedido durante la época del PSOE? Lo dicho, parcial, sensacionalista como dice el colega y, sobre todo, teledirigido. Además, le quitas una importancia al contrabando de tabaco que sí la tuvo. Yo me hinché de comprar tabaco de contrabando con 16 años, y por aquel entonces la droga ni se la veía ni se la esperaba. Muchacho, para copiar el trabajo de otros sin haber pisado Galicia, como parece, dedícate a otra cosa. No hables de algo sin tener ni idea de lo que estás diciendo. Y enhorabuena también al tal Xurxo. ¿De qué Galicia hablas? ¿Del interior de Lugo? ¿Tú sabes algo del triángulo que formaron en su tiempo El Peñón, la sala de juegos recreativos y La Boheme en Castelao? ¿Tú has entrado alguna vez en este último pub, que lleva desde que yo recuerdo, más de treinta años, abierto y sin que entre nadie porque todo el mundo en Villagarcía sabe qué es La Boheme o ahora el Loft? ¿Estás de acuerdo en la ignorancia?
    Vaya dos. Para hacérselo mirar. Sobre todo el escritor del artículo. Claro que todos los que hemos ido a la universidad en Barcelona sabemos a quiénes admiten en la Pompeu Fabra, coto cerrado si papá no tiene influencias o si no te presentas con el carnet de Convergencia en la boca. Tu credibilidad es cero, chavalote. Demasiado joven para saber de lo que estás hablando, y más sin haber pisado Galicia ni la Ría de Arousa ni haber hablado con sus gentes en Vilanova, Cambados o A Illa, como tienes pinta. Ni sabías que existían estos tres sitios antes de escribir esto. Patético. ¿Qué vas a saber tú del contrabando y el narcotráfico en Galicia con 27 años?

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      Pocas veces un comentario que parece que va a tener bastante razón acaba perdiéndola por el despliegue de chulería, prepotencia y cuñadismo que tiene la «aportación» que has hecho.

      Ya cansa el «como no eres de aquí ni has vivido aquí no tienes ni idea». Es simplemente penoso. Y no entro a calificar «argumentos» del tipo que a la Pompeu tienes que ir con el carnet de Convergencia o que por ser joven básicamente tienes que callarte la boca y mirar. Directamente es de vergüenza ajena.

      A mi el artículo no me parece de una calidad altísima (y en esta web los hay de sobra), pero valoro acercar un tema que para mucha gente está mitificado o directamente es desconocido. Y coincido con otros comentarios aquí de que es algo tendencioso. Sea como fuere, el artículo tiene hipervínculos para leer en profundidad y bueno, existe una cosa llamada Internet si te interesa el tema y quieres seguir investigando. No obstante, espero con interés que nos indiques dónde podemos encontrar tu libro de 900 páginas sobre el narcotráfico en Galicia; ese despliegue de costumbrismo con el que has tratado de tumbar el decente trabajo del autor.

      Además, este comentario me induce a pensar dos cosas: o nunca has entrado en esta web y no tienes ni idea de qué enfoque tienen los artículos que hay por aquí, por lo que estarías siendo un bocachancla que dispara antes de preguntar (con su correspondiente dosis de engreimiento), o bien sí la conoces y sabes de sobra que los temas que suele tratar esta gente son tan amplios que no da para entrar a todos los detalles porque si no en vez de artículos serían poco menos que tesis. Si es esta segunda opción, ese comentario para hacer ver que sabes más que nadie y que eres el erudito de Vilagarcía, directamente sobra. Además, me atrevo a aventurar que esta gente no anda sobrada de recursos. Yo al menos no he pagado nunca por sus buenos contenidos, y no les he visto grandes despliegues. Por eso, a la hora de opinar sobre sus textos, suelo tener la prudencia (mira, una palabra nueva que has aprendido hoy) de valorar qué capacidad tienen y no tienen para llegar a ciertos temas.

      En definitiva, sobran lectores y comentaristas que creen saber más que nadie, que van dando lecciones desde la prepotencia y que tratan de restar valor al trabajo de los demás atacándoles personalmente y tirando de clichés.

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        El señor Celtic sabe de lo que habla, yo soy también de la zona de Vilagarcía y lo que dice aquí lo sabemos todos, el artículo es, a mi parecer, demasiado escueto y no habla de la raíz del problema. Lo que no comparto es su desfachatez a la hora de expresarse, demasiada chulería (Típico de las gentes de Vilagarcía por otra parte).
        En definitiva, el artículo es innecesario, hay mil iguales a lo largo de la web, una breve búsqueda y ya, pero tampoco es cuestión de faltar al autor, la gente de esta web es gente joven que no creo que tengan mucha experiencia pero al menos han sabido crear un formato bastante interesante en el que a veces hay artículos muy valiosos, y otras, como en esta ocasión, no tanto, pero eso no significa que se le pueda faltar al respeto de esa forma.

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    Buen artículo. Me ha parecido interesante, como la mayoría de esta web. Se nota que hay mucho trabajo detrás y gusto por lo que se habla. Yo sigo leyéndote Enric. Saludos.

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