Cómo Siria se ha convertido en un narco-Estado

El régimen sirio lleva años produciendo y exportando ilegalmente una droga estimulante conocida como captagón. Mientras la adicción se dispara en Oriente Próximo, Bashar al Asad ha conseguido evadir las sanciones internacionales y forzar el regreso del país a la Liga Árabe.
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Cómo Siria se ha convertido en un narco-Estado
Fuente: elaboración propia

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Siria y en particular la familia del dictador Bashar al Asad han revivido una droga que parecía olvidada. Concebido como antidepresivo, Naciones Unidas había prohibido el “captagón” a finales del siglo pasado y sus reservas fueron destruidas. Sin embargo, el régimen sirio pasó a traficarlo en plena guerra civil. Desde entonces, las pastillas de captagón, muchas adulteradas, se venden ilegalmente por todo Oriente Próximo.
El Estado sirio y la familia Al Asad han ganado millones de dólares con el captagón para compensar los efectos de la guerra y las sanciones internacionales. La contrapartida ha sido una crisis de salud pública con miles de adictos en la región. Turquía o Arabia Saudí incautan con frecuencia lotes con millones de pastillas, pero son tan baratas de producir que siguen inundando las calles y las fiestas. Los países árabes están dispuestos a todo, incluso a pagarle a Siria y readmitirla en la Liga Árabe para que deje esta droga.
De pastillas antidepresivas a “pastillas yihadistas”
“Captagón” es el nombre comercial de un medicamento psicoestimulante patentado y producido en los años sesenta por la compañía alemana Pharma Gruppe. Estaba pensado para tratar la narcolepsia y el déficit de atención, y como estimulante del sistema nervioso. Sin embargo, una convención de la ONU en 1986 lo catalogó como un psicotrópico adictivo y la mayoría de los países pasaron a ilegalizarlo.
Mientras fue legal, el captagón se vendió en Europa y en Oriente Próximo, donde creó un gran mercado de consumidores. Tras su prohibición, gran parte del stock fue destruido y otra fue a parar a terceros países como Bulgaria, que lo reexportaba. Cuando las reservas originales se acabaron en los años noventa, empezaron a aparecer laboratorios clandestinos que vendían como captagón pastillas que mezclaban anfetamina con cafeína y otras sustancias.

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