Así fueron las otras invasiones de Israel sobre Líbano

La ofensiva israelí para combatir a Hezbolá es sólo la última de un historial de operaciones militares sobre territorio libanés. Las dos primeras fueron durante la guerra civil contra la Organización para la Liberación de Palestina, y la otra más reciente en 2006 también contra la milicia libanesa chií
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Así fueron las otras invasiones de Israel sobre Líbano
Edificio bombardeado en 2006 por las fuerzas israelíes en la ciudad de Ghazieh, en el sur de Líbano. Fuente: Masser (Flickr)

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Israel ha llevado a cabo cuatro invasiones contra Líbano: en 1978, 1982, 2006 y a partir del pasado 30 de septiembre. Estas invasiones han sido claves para la historia y la relación de los dos países, que no tienen fronteras definidas. Sin embargo, sus motivos han variado. Las de 1978 y 1982 buscaban expulsar a las facciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que operaban desde territorio libanés, y las más recientes han apuntado a la milicia chií libanesa Hezbolá. De hecho, Hezbolá nació en 1982 con el objetivo de expulsar a Israel de su territorio, convirtiendo el sur del país en su bastión político.

1978: operación Litani

Líbano vivía una guerra civil desde 1975 en la que se enfrentaban las distintas facciones étnicas y religiosas. Como parte del liderazgo chií, la OLP controlaba el sur del territorio, aprovechando el vacío de poder. Esto incluía la presencia de miles de palestinos, refugiados del conflicto árabe-israelí de los años previos. En ese contexto, la OLP no sólo luchaba contra Israel, sino también contra milicias cristianas libanesas. Por su parte, Siria, aliada tradicional de Líbano y de la causa palestina, invadió el país en 1976 tanto para favorecer su unificación como para contener una potencial expansión de Israel hacia el norte.

Sin embargo, en 1978 Israel lanzó la operación Litani, que toma su nombre del río que atraviesa Líbano y que delimita la región sur. Su objetivo era combatir a la OLP y a las fuerzas armadas sirias, y en sólo siete días lograron desplazar a las fuerzas palestinas hacia el norte. Israel tuvo el apoyo de las milicias cristianas maronitas, que en 1979 declararon el Estado Libre de Líbano, una suerte de Estado tapón entre el resto del país e Israel. Con todo, la presión internacional obligó a Israel a retirar a sus tropas. También llevó a la ONU a crear la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) con el propósito de asegurar la retirada israelí y restablecer la paz. Una iniciativa que fracasó, favoreciendo la guerra de 1982.

1982: primera guerra de Líbano y ocupación de Israel

En junio de 1982, con la guerra civil libanesa todavía en curso, Israel invadió de nuevo el país. El objetivo de la operación Paz en Galilea era el mismo de 1978: expulsar a la OLP, pero esta vez llegó mucho más lejos. Las fuerzas israelíes sitiaron Beirut en pocos días, matando a decenas de personas, y la OLP evacuó la capital en agosto. Sin embargo, Israel mantuvo la operación hasta 1985 y siguió colaborando con las milicias cristianas. Esto facilitó una de las mayores catástrofes de la historia libanesa: la masacre de Sabra y Chatila de refugiados palestinos y libaneses chiíes, en la que murieron más de 2.000 personas.

La salida de la OLP dejó un vacío de poder, especialmente en el sur del Líbano. Ese vacío lo aprovecharon grupos chiíes libaneses para crear Hezbolá, con el apoyo de la República Islámica de Irán. La milicia islamista nació con el objetivo de acabar con la ocupación de las fuerzas israelíes en Líbano, que se extendió desde 1985 hasta el año 2000. Para ese año, Hezbolá ya se había erigido como partido y había desarrollado un Estado paralelo, controlando toda la red política y económica del sur del país y sumando cientos de combatientes. Sin embargo, el fin de la ocupación no acabó con la disputa entre Israel y la milicia, sino que inauguró una tensión constante en la frontera establecida en la llamada Línea Azul.

2006: segunda guerra de Líbano

Tanto Israel como Hezbolá violaron la frontera y lanzaron ataques desde sus lados desde entonces, y volvieron a enfrentarse en 2006. En julio, la milicia chií llevó a cabo una emboscada en la que terminó secuestrando a dos soldados israelíes. Tel Aviv respondió bombardeando el sur del país y Beirut, y después con una nueva invasión. Además de combatir a Hezbolá, el objetivo era controlar una zona del sur a modo de colchón entre su frontera y la milicia. Sin embargo, Hezbolá consiguió resistir y dañar al ejército israelí.

La crudeza de los enfrentamientos dejaba cada vez más muertos, sobre todo más de mil civiles libaneses. El Consejo de Seguridad de la ONU llamó entonces a un alto al fuego y ordenó el despliegue de fuerzas de mantenimiento de la paz en el sur del país. Su mandato se cumplió un mes después del comienzo de la guerra, tras la que Israel se retiró del país. Aquel fracaso de Israel terminó favoreciendo a Hezbolá, que consolidó todavía más su posición en el sur del Líbano. Desde entonces, la relación con Israel ha seguido tensa, marcada por bombardeos puntuales a uno y otro lado de la frontera.

2024: una nueva invasión 

Casi veinte años después, Israel ha vuelto a invadir Líbano desde el pasado 30 de septiembre. Esta operación llega un año después del estallido de la guerra en Gaza, propiciada por los ataques terroristas de la organización palestina Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 y la respuesta israelí sobre la Franja. Como parte del Eje de la Resistencia liderado por Irán, Hezbolá ha respondido con cada vez más ataques fronterizos. Por su parte, tras destrozar Gaza, el Gobierno israelí ha decidido dirigir los esfuerzos de sus fuerzas contra Hezbolá en Líbano, bajo el pretexto de proteger su seguridad nacional.

La nueva operación ha seguido un esquema similar al de 2006: primero bombardeos y luego una invasión terrestre, pero hay diferencias claras. La primera es la superioridad israelí. La inteligencia del Estado hebreo consiguió sabotear cientos de buscas y walkie-talkies de miembros de Hezbolá para que explotaran a la vez hace unas semanas. También han asesinado a Hasán Nasrala, el líder de Hezbolá que llevaba décadas oculto. Con la milicia libanesa Hezbolá descabezada y desorientada, la invasión terrestre que ha comenzado este 30 de septiembre parte con ventaja, pero no implica que el fin de Hezbolá esté cerca.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.