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La Línea Azul es la demarcación que sirve de frontera de facto y provisional entre Israel y Líbano a falta de una reconocida y definitiva. Fue establecida en el 2000 por Naciones Unidas para verificar la retirada de las fuerzas israelíes del territorio libanés. La Línea Azul está supervisada por la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL), que la define como una “línea de retirada” y no como una frontera oficial. Sin embargo, esta demarcación y la UNIFIL no han impedido nuevos enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, la milicia islamista chií que controla el sur de Líbano.
De la invasión a la ocupación
La Línea Azul es resultado del conflicto histórico entre Israel y Líbano. Durante la guerra civil libanesa, las fuerzas israelíes entraron en el territorio en 1978 y después lo invadieron en 1982 para expulsar del país a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que operaba desde allí. Fruto de la primera incursión se creó la UNIFIL, que desde entonces es la misión principal de las tres que tiene la ONU en Líbano. La invasión israelí duró hasta 1985 y consiguió su objetivo, pero la falta de liderazgo chií en el país y la oposición a las fuerzas israelíes propiciaron el auge de Hezbolá como fuerza de resistencia.
Sin embargo, Israel siguió ocupando el sur de Líbano hasta el año 2000. Durante ese periodo, Hezbolá se erigió como partido y como la principal fuerza política y militar en el territorio, y se dedicó a combatir a las fuerzas israelíes hasta que consiguió expulsarlas. Finalmente, el Gobierno de Israel anunció en mayo de ese año la retirada de su ejército del territorio libanés. Sin embargo, el debilitado Gobierno libanés se negó a participar en el establecimiento de una frontera oficial entre los dos países, por lo cual se encargó la ONU.
Naciones Unidas estableció entonces la Línea Azul para verificar la retirada de las tropas israelíes. Lo hizo con base en la geografía de la región y en las fronteras reconocidas por la organización, en particular las fronteras entre Líbano y Palestina durante los mandatos francobritánicos, antes de la fundación del Estado de Israel en 1948. El establecimiento de la demarcación duró varios meses y su vigilancia quedó a cargo de la UNIFIL. Sin embargo, la Línea Azul no es una frontera oficial y permanente. Además, dejó en el lado israelí tanto los Altos del Golán sirios, que Israel ocupa desde 1967, como las Granjas de Sheeba libanesas. La ONU considera que ambos son territorios ocupados por Israel.
La Línea Azul, cada vez más borrosa
Israel y Líbano reconocieron la Línea Azul como frontera provisional, pero desde ambos lados se ha violado la demarcación. Las incursiones aéreas israelíes han sido frecuentes, mientras que Hezbolá suele lanzar misiles sobre territorio israelí. Además de bombardeos a distancia, ha habido escaramuzas y enfrentamientos que han involucrado a Israel, Hezbolá y el Ejército libanés. La primera gran escalada ocurrió en 2006, cuando una emboscada de la milicia chií resultó en el asesinato y secuestro de algunos soldados israelíes. Israel respondió bombardeando tanto el sur libanés como Dahiya, un suburbio de Beirut dominado por Hezbolá. En 2010 el Ejército libanés mató a un soldado israelí previendo una posible violación de la Línea Azul, e Israel respondió atacando posiciones libanesas donde mataron a dos soldados.
La segunda gran escalada entre Israel y Hezbolá se produjo con motivo de la guerra en Gaza desde octubre de 2023. El día 7 la organización palestina Hamás, aliada de Hezbolá, perpetró una serie de ataques terroristas contra Israel, que respondió invadiendo el territorio. Durante el último año Israel y Hezbolá han aumentado los bombardeos desde ambos lados de la Línea Azul: Hezbolá en apoyo de su aliado, e Israel en un intento por desgastar a la milicia libanesa y por desviar el foco de conflicto hacia Líbano.
Las tensiones han aumentado en las últimas semanas. Tanto la explosión simultánea de cientos de buscapersonas en manos de miembros de Hezbolá como los bombardeos israelíes posteriores han dejado cientos de libaneses muertos, y la milicia ha respondido lanzando misiles. Mientras tanto, Israel acumula tropas en la frontera para una posible invasión. Pese a las advertencias del Gobierno de Estados Unidos, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha asegurado que continuará la ofensiva. Por su parte, el alto representante europeo de Exteriores, Josep Borrell, ha pedido un alto al fuego en la Línea Azul.