Ataques entre Israel y Hezbolá en la frontera con Líbano

Los ataques entre Israel y Hezbolá en la frontera con Líbano

El número de ataques del Estado hebreo contra el país vecino quintuplica al de las operaciones de la milicia chií en suelo israelí
CartografíaGeopolíticaOriente Próximo y Magreb

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En el mes de mayo, Amos Hochstein, el enviado especial de Estados Unidos a Oriente Próximo para negociar una paz entre Israel y Hezbolá —el principal aliado de Hamás en Líbano—, confesó en un evento online su principal preocupación: «Un error de cálculo o un accidente que impacte en un autobús lleno de niños u otro tipo de objetivo civil y que obligue a cualquiera de los dos países a tomar represalias de una manera que nos lleve a la guerra». Tres meses después, sus peores miedos parecen haberse hecho realidad.

El pasado 29 de julio, un misil cuyo lanzamiento Israel atribuye a Hezbolá, impactó contra un campo de fútbol de un pueblo druso en los Altos del Golán, una región reclamada por Siria pero ocupada unilateralmente por Israel. Doce niños murieron en el acto. Lejos de medir su respuesta, Tel Aviv no tardó en cobrarse su venganza y en los últimos días ha asesinado al líder político de Hamás en Teherán y a la mano derecha del líder de Hezbolá en Beirut en una nueva espiral de violencia de desenlace aún incierto.

A pesar de su fulgurante reacción, que atacó el corazón de los centros de poder del Eje de la Resistencia, Israel ha repetido en numerosas ocasiones que no está interesada en librar una guerra en su frontera norte. No es una contradicción nueva: desde que Hamás perpetró su ataque terrorista contra Israel el 7 de octubre de 2023, el número de ataques que el Estado hebreo ha lanzado contra el Líbano quintuplica el de las operaciones de Hezbolá en suelo israelí, según datos del Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED) que abarcan hasta este mismo 26 de julio.

Del total de 7.304 ataques registrados por la organización estadounidense, 6.093 han sido protagonizados por las Fuerzas de Defensa de Israel, los cuales se han cobrado 542 vidas —frente a las 21 muertes que ha provocado Hezbolá en su territorio—. La mayoría de esas agresiones, en forma de misiles, bombas, drones o incluso enfrentamientos armados, se han agolpado en torno a la frontera que comparten Israel y Líbano, pero Tel Aviv también ha orquestado ataques más lejanos en el noreste de su país vecino —en la provincia de Baalbek— y en ciudades clave como la propia Beirut, Tiro o Sidón.

El mapa de Hezbolá, el gran enemigo de Israel en Líbano

El objetivo de los ataques de Israel es establecer una zona de seguridad en el sur del Líbano que aleje a la organización islamista de su frontera. Hezbolá ha rechazado hacerlo por la vía diplomática, ya que sus miembros viven en localidades ubicadas dentro de ese área, pero el Ejército israelí ya ha diseñado un plan de invasión terrestre. Aunque no se trataría de una operación nada sencilla —el músculo militar de Hezbolá es muy superior al de Hamás—, cada vez son más los que piden su puesta en marcha desde dentro del propio gabinete de Benjamín Netanyahu, como el ministro de Finanzas o el de Seguridad Nacional.

De hecho, si hasta ahora no ha estallado un conflicto a gran escala, ha sido precisamente por Hezbolá. La milicia chií, que actúa como un Estado dentro del Estado, atraviesa una situación delicada en su propio país, donde la tasa de pobreza cubre ya al 44% de la población, el PIB sigue en caída libre y muchos claman contra la corrupción y falta de acierto de la élite política, y no está disputa a conducir a sus compatriotas a un nuevo conflicto armado. Sin embargo, Hezbolá tampoco puede permitirse quedarse de brazos cruzados mientras Israel arrasa la Franja de Gaza y ha lanzado ataques selectivos en los últimos meses para demostrar su compromiso con el Eje de la Resistencia.

Pero Tel Aviv está tensando la cuerda, intensificando sus bombardeos y ataques en Líbano para obligar a su principal enemigo al norte a implicarse aún más y consolidar el apoyo de sus propios socios occidentales de cara a un posible conflicto regional. La guerra total entre Israel y Hezbolá, si bien todos afirman rehusarla, parece cada vez más cerca.

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