La frontera entre Israel y Líbano es una de las más conflictivas del mundo. Líbano todavía no ha firmado la paz ni reconocido al Estado hebreo, como tampoco ha hecho la vecina Siria. Israel, por su parte, ocupa desde 1967 los Altos del Golán sirios y las Granjas de Sheeba libanesas, mientras que la ONU mantiene desde hace décadas varias misiones de paz en la zona.
La frontera entre Israel y Líbano ha vivido tres guerras en los últimos 75 años, además de múltiples escaramuzas más pequeñas. Líbano se unió a la coalición de países árabes que declaró la guerra al recién nacido Estado de Israel en 1948, aunque su participación en aquel conflicto fue menor.
Después los libaneses consiguieron evitar las siguientes tres guerras árabe-israelíes: la del Sinaí en 1956, la de los Seis Días en 1967 y la del Yom Kipur en 1973. Sin embargo, Israel sí participó activamente en la guerra civil libanesa (1975-1990), la más larga entre el Estado hebreo y un país árabe. En el marco de ese conflicto, Israel lanzó una breve incursión en el sur de Líbano en 1978 y se involucró plenamente en la guerra a partir de 1982.
Israel invadió Líbano con el objetivo de expulsar de allí a los milicianos palestinos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que usaban el país como base de operaciones. Las fuerzas israelíes lograron su objetivo, pero solo después de un cruento conflicto en el que bombardearon masivamente la capital libanesa, Beirut, y permitieron el genocidio de palestinos y libaneses chiíes a manos de cristianos en Sabra y Chatlia.
Cumplida su misión, en 1985 Israel se retiró de Beirut, pero mantuvo ocupado el sur de Líbano como colchón de seguridad alrededor de su frontera. Allí tuvo que seguir luchando contra un nuevo actor: la milicia chií libanesa Hezbolá. El grupo fue fundado en 1982 con apoyo de la República Islámica de Irán para luchar contra Israel y sus aliados en la guerra civil. Con el tiempo, Hezbolá se haría más fuerte que la OLP y se convertiría en la mil...