7 de marzo de 1999

Stanley Kubrick, uno de los cineastas más influyentes del siglo XX

La historia del cine no se entendería sin la influencia de Stanley Kubrick. Conocido por películas como ‘La naranja mecánica’, ‘El resplandor’ o, sobre todo, ‘2001: una odisea del espacio’, es uno de los directores más importantes del séptimo arte.
Stanley Kubrick, uno de los cineastas más influyentes del siglo XX
Kubrick con su cámara Leica IIIf cuando era fotógrafo de la revista 'Look'. Fuente: Camera Wiki (Flickr)

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Stanley Kubrick no fue cualquier director. Nació en Nueva York en 1928 y, aunque se cree que tenía un cociente intelectual superior, no fue un estudiante brillante y se formó como cineasta autodidacta. Por el camino llegó a ser un fotógrafo reconocido de la revista Look y sus primeras incursiones en el séptimo arte fueron documentales, hasta que dirigió la película Miedo y deseo, de 1953. Le siguieron El beso del asesino (1955) y Atraco perfecto (1956). 

Aunque tuvieron escaso éxito, estas películas llamaron la atención de James B. Harris, con quien Stanley Kubrick montó una productora y empezó a dirigir sus primeros éxitos. No fue hasta finales de los años sesenta cuando realizó sus obras más conocidas, caracterizadas por una atención al detalle acusada de ser perfeccionista hasta el extremo, una imagen que él siempre rechazó. Su legado de trece películas le ha convertido en uno de los directores más influyentes de la historia del cine, ya que revolucionó desde cómo se entendía la ciencia ficción hasta el uso de la música y los efectos especiales.

Etapa clásica: historia, controversia, sátira y adaptaciones

La primera película de éxito de Stanley Kubrick fue Senderos de Gloria (1957), un drama de la Primera Guerra Mundial, en la que Kirk Douglas interpreta a un coronel francés que se ve forzado a llevar a sus hombres a un ataque suicida contra los alemanes y trata de defenderlos ante sus superiores. La película denuncia la guerra y sus élites con un claro mensaje antibelicista. El controvertido retrato del Ejército francés provocó que no se estrenara en Francia hasta 1975. Para su siguiente película, Espartaco (1960), Kubrick volvió a contar con Douglas, quien interpreta al esclavo y gladiador romano que se rebeló contra las élites romanas. La película fue aclamada por la crítica, pero también se considera uno de los trabajos más anónimos de su director, que tuvo poco control sobre su producción.

Para sus obras siguientes, Stanley Kubrick cambió el tono y se alejó de los dramas históricos. Primero lo hizo con Lolita (1962), la adaptación de la novela de Vladímir Nabókov —quien participó en el guión—, que cuenta la historia de atracción sexual de un profesor de cuarenta años, Humbert Humbert, hacia una adolescente llamada Lolita. Pese al escándalo y la censura que provocó, fue un éxito en taquilla. Además, consolidó una característica del cine de Kubrick: su predilección por adaptar historias ya escritas. La última película de su etapa clásica fue ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), en la que trató la idiosincrasia de la Guerra Fría en tono satírico y que le valió su primera nominación a los Óscar a mejor director y mejor película.

La etapa a color de Stanley Kubrick: su consagración

Stanley Kubrick inauguró su etapa a color con 2001: una odisea del espacio (1968). Esta película supuso un punto de inflexión en el cine de ciencia ficción, que pasaba de platillos volantes a una aproximación compleja a temas como la relación de los humanos con la tecnología. Sin embargo, su narración poco convencional, en tres actos y con escasos diálogos, la deja abierta a la interpretación. Destacan los efectos especiales novedosos, que ganaron el Óscar, y la música, que se convirtió en otro sello de Kubrick. Aunque recibió críticas diversas, hoy se considera la obra maestra que le elevó a la categoría de genio.

Tras 2001, Stanley Kubrick dirigió La naranja mecánica (1971), adaptación de la novela de Anthony Burgess sobre las vivencias de un joven ultraviolento que da rienda suelta a sus instintos hasta que se somete a una experiencia de reeducación. Junto con Lolita, es su película más controvertida y censurada. Le siguieron Barry Lyndon (1975), sobre la vida de un joven irlandés en la Inglaterra del siglo XVIII, y El resplandor (1980), basada en la novela de Stephen King. Esta última, convertida en un clásico del cine de terror, fue de las primeras en usar la steadicam, que permitía grabar con más fluidez. Con La chaqueta metálica (1987), Kubrick volvió a tratar el drama de la guerra, esta vez en Vietnam. Su última película fue Eyes Wide Shut (1999), que no fue estrenada, ya que Kubrick murió de un paro cardiaco cuando terminaba de editarla.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.

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