17 de diciembre de 1989

17 de diciembre de 1989: se emite el primer episodio de Los Simpson

La cadena estadounidense Fox estrenó 'Los Simpson' en 1989. Desde entonces, su éxito ha sido abrumador. Con la sátira y el humor crítico como ejes, y abordando temas de la sociedad actual, la serie animada ha atrapado a millones de espectadores.
17 de diciembre de 1989: se emite el primer episodio de Los Simpson
Fondo de pantalla de 'Los Simpson'.

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Cuando el productor de The Tracey Ullman Show, James L. Brooks, pensó en incluir cortos animados durante los anuncios, no sabía la popularidad que alcanzarían. Le encargó la tarea al dibujante y productor Matt Groening, quien dio vida a los cinco miembros de la familia Simpson. Groening se inspiró en su propio entorno para caricaturizar a una familia media estadounidense. El éxito de estos cortos fue tal que después de dos años consiguieron que la cadena Fox firmara una temporada con trece episodios de unos veinticinco minutos cada uno, hasta que el 17 de diciembre de 1989 se emitió el primer episodio de Los Simpson. Comenzaba así la serie estadounidense de dibujos animados más longeva de la historia.

El éxito de una familia amarilla

El primer episodio, ambientado en época navideña, presenta a la familia Simpson, que se compone de Homer y Marge, y sus hijos, Bart, Lisa y Maggie, en su natal Springfield. Algunos detalles se volverían recurrentes en la serie, como los contratiempos laborales de Homer en la central nuclear, la envidia hacia su vecino Ned Flanders o las gamberradas de Bart. La icónica secuencia de apertura en la que él, castigado, escribe en la pizarra del colegio, se incorporaría en el siguiente episodio.

El público mostró un interés inmediato por Los Simpson. Solo el primer episodio fue visto por más de 26 millones de estadounidenses. Al año siguiente, la serie recibió su primer Emmy al mejor programa animado. En sus inicios no estuvo exenta de polémica, en especial por Bart. Su carácter rebelde, desobediente y los fracasos escolares le hicieron blanco de críticas de quienes lo consideraban un mal ejemplo para los niños. Por eso algunos colegios en Estados Unidos prohibieron las camisetas de Bart con mensajes subversivos.

Más de 700 capítulos, 33 temporadas y una película después, Los Simpson se han convertido en la familia estadounidense más famosa de la televisión. La serie ha ganado numerosos premios, incluidos 34 Emmy. Una clave de su éxito ha sido evolucionar y adoptar elementos de la cultura pop del momento. Precisamente, la aparición de personajes célebres o referentes culturales le ha permitido conectar con un espectador más adulto. Esto le confiere a Los Simpson una mayor transversalidad que le ha evitado ser encasillada como una serie infantil

De Springfield al resto del mundo

Las apariencias en Los Simpson engañan, porque lejos de ser una serie para un público joven, su público objetivo es mucho más amplio. Así lo demuestra que, desde el humor y la sátira, se aborden cuestiones como la corrupción, la inmigración, la ecología, los paraísos fiscales, el alcoholismo, la homofobia o el derecho a portar armas.

Y es que todo es susceptible de ser objeto de esa crítica humorística, empezando por la misma sociedad. Homer y su adicción a los donuts y la cerveza son la parodia del ciudadano estadounidense y los Simpson caricaturizan a la familia de clase media de Estados Unidos. Starbucks, Apple, McDonald’s o Budweiser, entre otras, copan la lista de empresas multinacionales que han sido satirizadas en la serie.

Mediante esta visión crítica, Los Simpson son capaces de plantear debates de gran calado en la opinión pública. Bajo esta sátira constructiva subyace una idea clave en la sociedad occidental: la libertad de expresión. De esta forma, la familia amarilla se puede entender como una auténtica herramienta del poder blando estadounidense.

Los Simpson: una serie global

El mundo que se retrata en Los Simpson se nutre en gran parte de estereotipos. Su uso como atractivo, sin embargo, también ha dado lugar a polémicas, que la serie ni mucho menos rehúye. El ejemplo paradigmático es el episodio Two Bad Neighbors, para el que George H. W. Bush y su esposa Barbara fueron caricaturizados como parodia de sus críticas a la serie. 

Ese humor ácido de Los Simpson también ha provocado controversia en otros países. Fue el caso de los episodios Goo Goo Gai Pan, censurado en Hong Kong por un chiste sobre la masacre de la plaza de Tiananmén, y E. Pluribus Wiggum, cuya emisión fue cancelada en Argentina por un comentario sobre “desapariciones” en tiempos de Perón, al que se tilda de “dictador”. Otros episodios han suscitado críticas en Australia o Brasil por cómo les retratan.

Aunque Los Simpson sea una sátira de la política y la sociedad estadounidense, al tratar temas cotidianos se hace comprensible para un público global. En la actualidad se emite en más de sesenta países y, pese a haber descendido en audiencia, después de treinta años en antena sigue atrayendo a cuatro millones de espectadores de media por capítulo.

Julen Kenk

Madrid, 1999. Graduado en Historia por la Universidad Complutense. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática. Apasionado de las conexiones entre el deporte, la política y la historia.

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