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Las series turcas causan furor en la televisión española. Sus capítulos se emiten en horario de máxima audiencia en varios canales, algunas incluso dos veces por semana, y superan diariamente el millón de espectadores. Las dizi, como se llaman en turco, comenzaron a triunfar en España en 2020, cuando el grupo Atresmedia estrenó la serie Mujer. La audiencia quedó cautivada con la trágica historia de su protagonista y desde entonces Atresmedia y Mediaset compiten a través de una decena de telenovelas. En América Latina, el debut vino con el estreno de Fatmagül en Chile en 2014, y hoy Argentina y México son los dos países del mundo que más dinero invierten en importar series turcas.
El éxito de las dizi no se limita al mundo hispano. De hecho, Turquía es ya la segunda exportadora de series en todo el planeta, superada solo por Estados Unidos. Mejorar la imagen del país en el exterior, promover el turismo: son muchas las ventajas que los turcos obtienen gracias a la internacionalización de sus telenovelas, además de los ingresos económicos directos. Desde hace unos años, sin embargo, y coincidiendo con una política exterior turca más agresiva, triunfa junto con las comedias románticas un nuevo género de dizi inspirado en la historia del Imperio otomano. Se trata de series como Ertuğrul, creadas por la corporación pública Turkish Radio and Television (TRT), y que para los rivales geopolíticos de Turquía representan auténticas obras propagandísticas al servicio de Ankara.
Series turcas, herramientas de poder blando
Las series turcas surgieron en la década de 1990, cuando se privatizó la televisión turca. Tienen episodios de larga duración —entre 120 y 180 minutos—, rodados generalmente en Estambul, sea con una ambientación histórica o moderna. La temática es siempre la de un amor tortuoso, y a menudo se incorporan tabúes como los triángulos amorosos, sexo premarital, violaciones o adulterio. Los guionistas también suelen jugar con los contrastes entre el mundo...
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