No, China no quiere robarle Arabia Saudí a Estados Unidos

La visita de Xi Jinping y la mediación con Irán han resaltado la relación entre China y Arabia Saudí, pero su cercanía no es nueva. Más que reemplazar a Estados Unidos, Pekín se beneficia del paraguas de seguridad de Washington en Oriente Próximo mientras se asegura el suministro de petróleo.
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No, China no quiere robarle Arabia Saudí a Estados Unidos
Fuente: elaboración propia con imágenes de Flickr y Wikimedia.

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Escoltado por cuatro cazas de combate saudíes, el presidente chino Xi Jinping aterrizó el pasado 7 de diciembre en Riad. Veintiún cañonazos le dieron la bienvenida mientras seis aviones pintaban en el cielo los colores de las banderas saudí y china. Miembros de la Guardia Real acompañaron a caballo el coche oficial hasta el palacio real saudí, donde el príncipe heredero Mohamed bin Salmán recibió a Xi con un apretón de manos. El contraste con la fría recepción al presidente estadounidense Joe Biden el verano anterior fue notable y pronto dio lugar a comparaciones.
Sin embargo, las relaciones entre China y Arabia Saudí suelen malinterpretarse. Lejos de un cambio de paradigma, la visita fue otro avance en una relación que lleva décadas. También se ha dicho que China busca reemplazar a Estados Unidos en Oriente Próximo rumbo a la dominación mundial, en especial tras haber mediado en marzo para que Irán y Arabia Saudí restablecieran relaciones. Está claro que Pekín quiere ser un actor relevante en la región, pero no pretende asumir los costes ni el riesgo reputacional de proveer seguridad allí donde sus objetivos son económicos.
Petróleo, tecnología y defensa: treinta años de acercamiento
La visita de Xi Jinping a Arabia Saudí y la mediación china con Irán no fueron un punto de inflexión en las relaciones entre Pekín y Riad, sino parte de una tendencia. Ambos países establecieron relaciones diplomáticas en 1990 y desde entonces han construido una relación en primer lugar económica. El comercio bilateral pasó de unos 1.300 millones de dólares en 1995 a más de 30.000 millones en 2010. En 2014 China se convirtió en el mayor importador de petróleo saudí, mientras Riad recibe sobre todo maquinaria básica, manufacturas, textiles y metales del gigante asiático.

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Albert Vidal

Barcelona, 1998. Estudiante del Master of Arts in Arab Studies en Georgetown University y graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Navarra. Me fascina la península arábiga, los Emiratos Árabes Unidos, la política exterior y la diplomacia de defensa.