El Movimiento de Países No Alineados es una organización internacional de 120 Estados miembros que surgió en la Guerra Fría para defender su neutralidad e intereses. Se trata del segundo foro intergubernamental más grande del mundo, solo por detrás de la ONU, pero no tiene una estructura organizativa formal. Todos los miembros tienen el mismo peso y las decisiones se aprueban por consenso en la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno. Esta suele convocarse cada tres años, y también elige al país que ostentará la presidencia hasta la siguiente conferencia. Sin embargo, la organización perdió su influencia con el final de la pugna entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Ni Washington, ni Moscú
El Movimiento de Países No Alineados nació con la Conferencia de Bandung de 1955. Indonesia acogió entonces las conversaciones de veintinueve jefes de Estado de Asia y África que eran parte de la primera generación de líderes postcoloniales. De ese encuentro se enunciaron los diez principios de Bandung, base de la política de no alineación y criterios de membresía del Movimiento. Por ejemplo, para ser miembro no se puede formar parte de una alianza militar multilateral, como la OTAN.
Seis años después de Bandung, en 1961, se celebró la I conferencia cumbre de jefes de Estado o de Gobierno en Belgrado bajo el liderazgo de Yugoslavia, Egipto, India, Ghana e Indonesia. Allí, la organización evolucionó de una neutralidad pasiva a un activismo por reforzar sus posiciones independientes y sus intereses, como la autodeterminación, el desarme o la oposición al apartheid sudafricano. Desde entonces se empezó a difundir el concepto ya existente de Tercer Mundo para referirse al conjunto de países que no estaban situados en los bloques capitalista y comunista de la Guerra Fría.
Sin embargo, la URSS consiguió apoyo de algunos países del Movimiento de Países No Alineados, como Vietnam, Laos y Camboya. Viendo que el proyecto tambaleaba, el líder yugoslavo Josip Broz Tito impulsó una nueva fase de expansión con dos declaraciones sobre la paz y las normas de cooperación económica en la conferencia de Lusaka, Zambia, en 1970. El Movimiento fue más relevante durante esa década, pues la tensión entre los bloques capitalista y comunista empezó a reducirse y los países no alineados eran cada vez más. Pasó de veinticinco participantes en Belgrado en 1961 a 86 en la cumbre de Colombo de 1976.
Tras esa expansión, el Movimiento de Países No Alineados comenzó su decadencia en los años ochenta. La organización tuvo que afrontar el declive del socialismo y conflictos entre sus miembros, como la guerra entre Irán e Irak. La caída de la URSS y el establecimiento de un orden mundial unipolar en 1991 consolidó la crisis del Movimiento. Sin bloques hegemónicos perdía su razón de ser, por lo que pasó a centrarse en la defensa de principios de Naciones Unidas como la igualdad soberana entre Estados o el principio de no injerencia en asuntos internos. También defendió la reforma del Consejo de Seguridad y del derecho a veto de sus miembros permanentes.
El Movimiento de Países No Alineados, venido a menos
Desde entonces, otros foros y organizaciones internacionales como los BRICS, los EAGLES o el G77 han eclipsado al Movimiento de Países No Alineados. Las cumbres cuentan con temáticas específicas desde 2009, pero tienen escasa cobertura mediática y acuden cada vez menos miembros. Por ejemplo, la de 2016 en Margarita, Venezuela, fue criticada por reunir regímenes autoritarios, por limitarse a suscribir retóricas de paz y equilibrio y por ser un intento del presidente Nicolás Maduro de lavar su imagen.
Bajo la presidencia de Azerbaiyán, que acogió la cumbre de 2019, el Movimiento se reunió en 2020 para hacer frente a la covid-19, sin mayor repercusión. En 2021, con motivo de los sesenta años de la I conferencia, Belgrado acogió un encuentro donde los miembros reiteraron su compromiso con el derecho internacional. De momento, la próxima cumbre está programada para finales de 2023 en Uganda.



