El friendshoring es una práctica comercial que consiste en trasladar las cadenas de producción a países considerados aliados política y económicamente. Con ello se busca aumentar la seguridad comercial limitando las interrupciones en los flujos de suministros. Aunque las medidas ya venían en auge, el término se popularizó en 2022 gracias a la secretaria del Tesoro de Estados Unidos de la Administración de Joe Biden, Janet Yellen. Siguiendo su discurso, esta práctica reduce los riesgos económicos por disrupciones en el comercio global, tanto a nivel nacional como en aquellos países considerados aliados.
No es desglobalización, es ‘friendshoring’
El friendshoring ha sido una respuesta al cambio de contexto geopolítico y económico de los últimos años. El comercio internacional venía en aumento sobre todo desde los años noventa, pero la tendencia empezó a ser decreciente a partir de la crisis de 2008. A ello se sumaron en los últimos años la pandemia de covid-19, la guerra comercial entre Estados Unidos y China o la invasión rusa de Ucrania. Debido a todo ello, se ha afirmado que el mundo está en un proceso de desglobalización, es decir, que los países están menos conectados y son menos interdependientes.
Sin embargo, el mundo no se estaría desglobalizando: en cambio, de acuerdo con informes de J. P. Morgan o McKinsey, lo que ocurre es que la globalización está cambiando. De este modo, el ‘friendshoring’ forma parte de la evolución del comercio internacional a través de nuevos procesos de deslocalización industrial. Además, muchos flujos comerciales han sido resilientes, y los relacionados con el conocimiento, como las patentes y los datos, así como los de servicios y estudiantes internacionales, han aumentado a un ritmo mayor que el flujo de bienes.
Por ejemplo, Apple se ha propuesto mover el 25% de su producción de China a India para este 2025, y Sony ha trasladado parte de su producción de cámaras de China a Tailandia. Además, muchas empresas textiles occidentales se han llevado su producción a Bangladés, eliminando así el made in China de sus prendas. Las decisiones de las compañías han ido de la mano con políticas de distintos Gobiernos, como el de Biden en Estados Unidos, que mostró su intención de obtener materias primas y componentes de países amigos, o la Unión Europea, que ha firmado tratados de libre comercio con Chile o Nueva Zelanda.
Ventajas, inconvenientes y otras prácticas
El friendshoring está en aumento por las ventajas que ofrece. Además de aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro, que es su objetivo principal, estas medidas facilitan el cumplimiento de los estándares internacionales y de las normas de seguridad, ya que actúan en países con marcos regulatorios similares o más cercanos al propio. Por otra parte, fortalece los lazos comerciales y diplomáticos entre los países involucrados, abriendo el camino a una mayor cooperación en sectores de interés mutuo como la seguridad o el desarrollo tecnológico.
Sin embargo, el friendshoring también tiene inconvenientes. En primer lugar, puede implicar un aumento de los precios, debido a una mano de obra más costosa que en los países de deslocalización anteriores. También puede haber riesgos de dependencia en partes críticas de la cadena de suministro, lo que supone una amenaza ante disrupciones en la situación interna del país o en la geopolítica internacional. En 2023, un informe del Banco Central Europeo calculó que el friendshoring podría reducir el gasto nacional bruto a nivel global hasta un 5,3%. Asimismo, un estudio publicado en junio de 2024 por el Fondo Monetario Internacional estima que el friendshoring podría reducir el PIB de Estados Unidos hasta en un 1%.
Existen otras prácticas comerciales relacionadas con el friendshoring. El nearshoring, por ejemplo, consiste en trasladar las cadenas de producción a países cercanos geográficamente y con mano de obra más barata. Esto reduce costes debido a los bajos salarios y ofrece fuertes conexiones de comunicación y envíos. Sin embargo, el nearshoring tiene los mismos inconvenientes del friendshoring, con el añadido de que hay materiales que sólo se encuentran en países lejanos, por lo que acercar la producción supondría asumir un coste adicional en su transporte. Otras prácticas son el onshoring, devolver la producción al propio país; el offshoring, más general, que consiste en trasladarla al extranjero, o el outsourcing, la subcontratación de servicios porque conlleva menores costes, en este caso en el extranjero.