El G77, o Grupo de los 77, es una organización intergubernamental que agrupa a la mayoría de países en desarrollo del hemisferio sur. Fue creado al término de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) de 1964, para promover los intereses económicos colectivos de los 77 miembros fundadores. Esos países formaban parte del Movimiento de Países No Alineados, un foro que agrupaba a los países en desarrollo que no se alineaban con ninguna de las dos potencias en la Guerra Fría. Tras la entrada de Sudán del Sur, el G77 cuenta con 134 miembros, aunque mantiene su nombre por cuestiones históricas. Es actualmente el mayor grupo negociador de países dentro de la ONU y uno de los principales ejemplos de cooperación entre el Sur global.
Un triunfo del multilateralismo
La primera reunión ministerial del Grupo de los 77 se celebró en 1967 en Argelia, donde se adoptó la Carta de Argelia, que dio a la organización una estructura institucional. Los miembros del G77 eligen anualmente a un presidente, que rota por regiones entre África, Asia-Pacífico y América Latina y el Caribe. El presidente representa al grupo y coordina a sus integrantes, que se reúnen en reuniones ministeriales anuales. Además, existen reuniones sectoriales en las que no siempre participan los 134 miembros. El principal órgano de toma de decisiones del Grupo es la Cumbre del Sur, que hasta ahora solo se ha reunido dos veces: en Cuba en 2000 y en Catar en 2005. Tras ser aplazada en 2020 por la pandemia del coronavirus, la próxima cumbre se celebrará en abril de 2023 en Uganda.
El logro principal del G77 ha sido mantenerse unido durante cinco décadas, usando el multilateralismo para alinear los intereses económicos de sus miembros. Es una organización compleja e incluye a países muy diferentes, desde miembros de la OCDE —conocido como “el club de los ricos”—, como Chile y Colombia, a grandes economías, como Brasil y China. Este último es considerado miembro oficial, aunque Pekín no se considera integrante, sino que participa y colabora con el G77 de forma externa. Por ello, muchas veces se nombra a la organización como “Grupo de los 77 más China”.
El G77 también tiene una segunda función: ser un contrapeso al G7, que agrupa a Estados Unidos, Japón, Alemania, el Reino Unido, Italia, Francia y Canadá. Aunque estos países suponen el 10% de la población —frente al 80% del G77—, suman más del 46% del PIB mundial e incluyen a tres países con asientos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, el G77 ha logrado impulsar los intereses comerciales y económicos de los países en desarrollo frente a los de las economías desarrolladas. En buena medida porque al estar compuesto por 134 países tiene una amplia mayoría en la Asamblea General de la ONU, lo que le otorga un gran potencial negociador.
El G77: más valor simbólico que medidas concretas
A pesar de que el G77 haya impulsado asociaciones, diálogo y cooperación multilateral, muchos acuerdos acaban siendo simbólicos y no se llevan a la práctica. Un problema es la disparidad del tamaño e intereses económicos entre países, que en ocasiones diluyen su capacidad de poner en marcha medidas concretas. Otro problema es que varios países del G77 pertenecen al G20, un foro que pretende fomentar la cooperación entre las principales economías desarrolladas y emergentes del mundo. Esto debilita la idea del G77 de unificar al Sur global y fomentar sus intereses frente al Norte, ya que los países que participan en ambos grupos tienen un mayor interés en conciliar ambos intereses. Como son las economías de mayor peso dentro del G77, esto limita la capacidad de la organización de avanzar medidas que favorezcan al Sur.