Evolución salarios OCDE

La evolución de los salarios en la OCDE

Durante los últimos veinte años, los salarios han aumentado un 37% de media en la OCDE. En el sur de Europa, sin embargo, las retribuciones se han estancado
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Los trabajadores de España, Italia y Portugal tienen prácticamente el mismo poder adquisitivo que hace dos décadas, según datos recopilados por la OCDE, mientras que en Grecia directamente se han empobrecido. Los salarios han aumentado, sí, pero también lo ha hecho el coste de la vida, dos tendencias que comparadas entre sí arrojan una conclusión clara: en el sur de Europa los asalariados han sufrido una congelación de sus retribuciones y apenas han visto aumentar su nivel de vida entre los años 2000 y 2021.

Ese estancamiento contrasta con la revalorización de los sueldos en Europa del Este, donde los trabajadores se han visto beneficiados por la adhesión de sus países al bloque europeo y la entrada en el mercado único, sumándose a la tendencia alcista generalizada (+37%) que han registrado los salarios en el conjunto de la OCDE, el grupo de países ricos.

Para observar esas dinámicas es necesario fijarse en los salarios reales, es decir, el volumen de los ingresos ajustados a la inflación. Este matiz es clave para medir la evolución del poder adquisitivo de los ciudadanos: si un trabajador cobra 1.000€ al mes —salario nominal— pero existe un aumento generalizado de los precios de por ejemplo el 2%, su sueldo se habrá devaluado un 2% a final de año —980€ de salario real—. De forma aislada esa pérdida puede parecer menor, pero el dato acumulado es bastante más alarmante si se tiene en cuenta que en la Unión Europea la inflación agregada entre el año 2000 y el 2021 es de alrededor del 50%, por lo que si ese salario de 1.000€ hubiera permanecido congelado su valor real sería de 500€.

Eso es precisamente lo que ha sucedido en Grecia o México, los países de la OCDE donde los salarios han crecido a un ritmo más lento que el coste de la vida —un 6,2% y un 5,1% menos, respectivamente—. En el país helénico la crisis del euro y las durísimas medidas de austeridad, basadas en recortes y pagos de deuda, cercenaron el poder adquisitivo de los trabajadores, hasta el punto de que se han dejado por el camino un 27% del valor de su sueldo desde 2009.

El salario mínimo en la Unión Europea

En México, por su parte, la inflación ya cerró 2021 por encima del 7% y la recuperación del mercado laboral tras la pandemia se está produciendo de un modo asimétrico, ya que muchos trabajadores han sido arrastrados a la informalidad o a puestos mal pagados. Todo ello ha echado por tierra los intentos de mejorar la situación del Ejecutivo mexicano, que ya ha elevado el salario mínimo cuatro años consecutivos desde 2019.

La coyuntura mexicana es la que ahora vive gran parte del mundo desarrollado. El aumento generalizado de los precios está disparando el gasto de los hogares mientras los sueldos permanecen estancados, lo que se traduce irremediablemente en una pérdida de poder adquisitivo. En situaciones normales, el aumento de la inflación, la mejora de los datos de desempleo y la proliferación de puestos vacantes habría acarreado un aumento de los salarios, pero el contexto económico global, que aún se está recuperando del golpe de la pandemia, dificulta la equiparación. A pesar de ello, se espera que a lo largo de 2022 y 2023 las nuevas contrataciones y las renegociaciones de convenios colectivos contemplen subidas sustanciales en los salarios de la OCDE, mientras que algunos análisis prevén mejoras de hasta el 4% en la Eurozona.

La negociación colectiva en la Unión Europea

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