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Irán e Israel están enfrentados porque la República Islámica es antisionista y el Estado hebreo la considera una amenaza existencial. La Revolución iraní de 1979 instauró un régimen donde los clérigos musulmanes chiíes que lo dominan son contrarios a que exista el Estado israelí. Entienden que es un colonizador de una tierra de mayoría árabe y musulmana que no le pertenece. Además, Israel es el principal aliado en Oriente Próximo de Estados Unidos, un país que Teherán percibe como su mayor enemigo global. De ese modo, para Israel la República Islámica es una amenaza existencial a combatir.
Desde el ataque de Hamás a Israel en octubre de 2023, las relaciones entre Irán e Israel están especialmente tensas. Los dos países estuvieron cerca de una guerra en abril de 2024, cuando Israel bombardeó la sede diplomática iraní en Siria e Irán respondió con drones y misiles en el que fue su primer ataque sobre suelo israelí. A ello se ha sumado el reciente bombardeo de Tel Aviv, que impactó contra instalaciones nucleares en Irán y mató al líder de la Guardia Revolucionaria, y la respuesta de Teherán con un centenar de drones.
Cuando israelíes e iraníes se llevaban bien
Las relaciones entre Irán e Israel no siempre fueron malas. Durante el régimen del sah Mohamed Reza Pahlaví eran fluidas. Ambos eran aliados de Estados Unidos en la región y apostaban por un modelo social a la occidental. Israel porque buena parte de su población era originaria de Europa, e Irán por la Revolución Blanca del sha, que buscaba occidentalizar a la población.
Mientras sus vecinos árabes condenaban la existencia del Estado judío, el régimen monárquico iraní fue el segundo país de mayoría musulmana en reconocerlo después de Turquía, en 1953. Los ulemas, la comunidad de clérigos chiíes, condenaron ese reconocimiento. El Irán del sha también se mantuvo al margen de las sucesivas guerras árabe-israelíes. De hecho, ambos países trazaron una alianza energética y estratégica: los iraníes proveían de petróleo a Israel a cambio de tecnología y formación.
De la Revolución iraní a la amenaza nuclear
Sin embargo, la relación entre Irán e Israel cambió con la Revolución de 1979, que derrocó al sha e impuso la República Islámica actual. El nuevo régimen liderado por el ayatolá Ruhollah Jomeini inauguró una retórica contraria a Israel, que respondería con la suya propia. Con el tiempo, iraníes e israelíes pasaron de aliados a enemigos.
La mala relación se consolidó entre finales de los años ochenta y principios de los 2000. Israel siguió vendiendo armas a Irán, pero la estrategia de ambos países se orientó a la confrontación. En los años ochenta, Teherán financió la creación de Hezbolá, una milicia chií que combatía la ocupación israelí de Líbano. A la larga conformó toda una red de milicias afines para debilitar a Israel y expandir su influencia regional. Además de Hezbolá o los hutíes de Yemen, Irán mantiene lazos con Hamás, la milicia islamista palestina que controla la Franja de Gaza.
Otro foco de tensión ha sido el programa nuclear iraní. Teherán ambiciona la bomba nuclear para ganar poder de disuasión en la región, algo que amenaza la seguridad de Israel. Al mismo tiempo, Israel ha desarrollado armamento nuclear aunque no lo haya confirmado, lo que Irán también percibe como una amenaza y como una desventaja injusta. Pese a que a priori le beneficiaba, Tel Aviv fue uno de los mayores críticos del acuerdo nuclear entre Irán y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania, ya que le perjudicaba ese acercamiento entre su enemigo regional y Estados Unidos. El primer ministro Benjamín Netanyahu presionó para que Donald Trump lo abandonara en 2018, bajo el argumento de que Irán lo incumplía.
¿Habrá guerra entre Irán e Israel?
En la actualidad, Irán sigue siendo el principal opositor a la existencia de Israel, mientras que los países árabes han ido normalizando sus relaciones con el Estado hebreo. El riesgo de una guerra abierta entre ambos no había sido tan alto como en los últimos años. Irán siempre había confrontado a Israel a través de su red proxy, pero el bombardeo israelí a su embajada en Siria en abril de 2024 le obligó a responder. Finalmente lo hizo lanzando drones y misiles sobre territorio israelí. La espiral de violencia no siguió escalando, pero el reciente bombardeo israelí y la respuesta de Irán mantiene latente la amenaza de una nueva guerra regional en Oriente Próximo. Sin embargo, como ocurrió con la escalada anterior, también es una maniobra de Netanyahu para distraer la atención de Gaza y mantener apoyos para seguir en el poder, mientras que para Irán es un intento de demostrar fuerza ante el debilitamiento del Eje de la Resistencia.