Alemania apoya a Israel a nivel internacional por la responsabilidad histórica derivada del Holocausto y por sus estrechas relaciones economicas. La culpa por el genocidio nazi de millones de judíos es el pilar histórico de su relación especial. A ello se ha sumado el comercio bilateral. Pese a las crecientes críticas internas y externas, Alemania sigue defendiendo a Israel en el conflicto con Palestina.
Una responsabilidad histórica
El pasado nazi y el genocidio de millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial son la base principal del apoyo alemán a Israel. La postura del primer presidente de la posguerra de Alemania, Theodor Heuss, era que no hay culpa colectiva, pero sí vergüenza colectiva. Desde la creación de la República Federal de Alemania en 1949, los sucesivos Gobiernos han sostenido que el Estado alemán tiene una obligación histórica de luchar contra el antisemitismo y garantizar la existencia de Israel. La excanciller Angela Merkel, en un discurso de 2008 ante el Parlamento israelí, elevó la seguridad de Israel a la categoría de “razón de Estado alemán”, justificándolo en la responsabilidad histórica del país.
Esta culpa histórica se ha materializado en acciones concretas. La primera fueron los Acuerdos de Luxemburgo de 1952, mediante los cuales Alemania pagó 3.000 millones de marcos (unos 1.530 millones de euros) a Israel y otros 450 millones a la red organizaciones judías Claims Conference como reparación por el sufrimiento de las víctimas del nazismo. Tras el establecimiento oficial de relaciones diplomáticas en 1965, ambos países han trabajado estrechamente hasta la actualidad. Así, la relación especial cimentada en la culpa histórica ha evolucionado hacia una alianza estratégica y económica.
Alemania e Israel, socios comerciales y estratégicos
El apoyo de Alemania a Israel se basa en una interdependencia económica y energética. La Unión Europea es el mayor socio comercial del Estado hebreo, y Berlín el principal dentro del bloque. El valor de este intercambio bilateral ascendió a 7.470 millones de euros en 2024. La mayor parte de los productos exportados por Alemania a Israel son maquinaria y equipos eléctricos, vehículos y equipos de transporte, y productos químicos. Un segundo pilar es la cooperación en defensa. Alemania es el segundo mayor proveedor de armas de Israel, después de Estados Unidos, suministrando el 30% de sus importaciones, y se estima que las exportaciones de armas alemanas alcanzarán los 150 millones de dólares en 2024.
Otro aspecto importante es la seguridad energética. Tras la interrupción de las importaciones de gas ruso a raíz de la invasión a Ucrania en febrero de 2022, la Unión Europea, y en particular Alemania, han buscado socios alternativos. Como Israel tiene grandes reservas en el Mediterráneo, en junio de ese año firmaron un acuerdo con la UE y Egipto para exportar gas natural israelí al bloque comunitario. Es un acuerdo de tres años que se renovará automáticamente por dos períodos sucesivos, ofreciendo a Alemania una nueva vía de suministro y potenciando a Israel como un proveedor clave en el plan de seguridad energética europeo.
¿Hacia un cambio de postura?
Desde el inicio de la guerra en Gaza, Alemania ha expresado su apoyo a Israel de diversas maneras. Por ejemplo, intensificando el envío de armas y municiones al principio. Asimismo, al inicio de su mandato en febrero de 2025, el canciller Friedrich Merz anunció que buscaría los “medios y maneras” para recibir a Benjamín Netanyahu en Berlín, pese a la orden de detención de la Corte Penal Internacional contra el primer ministro israelí. En el ámbito diplomático, Merz mantuvo una línea dura, rechazando tanto el reconocimiento del Estado de Palestina como las propuestas de sanciones europeas a Israel.
Sin embargo, tras dos años de conflicto y ante la catástrofe humanitaria en Gaza provocada por Israel, la postura alemana ha comenzado a volverse más crítica. Merz ya declaró en mayo que la lucha contra el “terrorismo de Hamás” ya no podía seguir sirviendo como justificación para el sufrimiento de la población en Gaza. La acción más significativa fue la congelación parcial de las ventas de armas a Israel en agosto. Más recientemente, en octubre, Merz ha apoyado las propuestas de soluciones a la guerra en Gaza, presionando a Netanyahu para una rápida conclusión de las negociaciones en Egipto.
Este giro responde a la creciente disconformidad interna y el aislamiento europeo. La población alemana ha endurecido su crítica: una encuesta de Statista reveló en septiembre que el 83% de los alemanes considera que las acciones militares de Israel en Gaza no son justificables. En el plano continental, Alemania cuenta con pocos aliados en su apoyo explícito a Israel, ya que sus socios principales (Francia o el Reino Unido) optaron por reconocer al Estado de Palestina. Al mantener su postura tradicional, el Gobierno de Alemania corre el riesgo de distanciarse tanto de sus socios estratégicos como de la opinión de su propia población.