Vladímir Putin reemplazó a Borís Yeltsin al mando de Rusia en la Nochevieja de 1999. Un presidente desgastado en un país convulso daba paso a otro más popular que cargó de optimismo a la sociedad. Sin embargo, no tardaría en restringir libertades y cambiar la élite anterior por la suya.
La Nochevieja es la mayor fiesta del año para los rusos y cuando abren los regalos. Aquella noche en 1999 recibieron uno inesperado: un nuevo presidente. Con un árbol de Navidad de fondo, Borís Yeltsin, que había gobernado la última década, se dirigió a la nación en su discurso anual, pidió perdón por los “sueños incumplidos”, dijo que Rusia nunca volvería al pasado y dimitió. Faltaban tres meses para las elecciones presidenciales y también anunciaba a su sucesor, el entonces primer ministro Vladímir Putin.
Justo después, en la grabación televisada apareció Putin, que prometió defender la libertad de palabra y demás derechos “dignos de un colectivo civilizado”. La marcha de Yeltsin mostraba que “Rusia se había encaminado hacia la democracia y no se había desviado”. Las campanadas del Kremlin sentenciaron su discurso. La noticia fue bien recibida: la población estaba cansada de un presidente que llevaba años indispuesto, la economía por fin se estaba estabilizando y el futuro parecía más próspero. Sin embargo, Putin intercambió esa bonanza por los hidrocarburos y nacionalismo a cambio de derechos y libertades.
Yeltsin y la crisis de los años noventa
Borís Yeltsin había liderado desde 1991 una de las etapas más convulsas de Rusia. Al final del socialismo le siguió una crisis social, política y económica que tenía al país sin rumbo, más pobre y con hambre. Faltaban productos básicos, y el Gobierno hizo malabares para importarlos a cambio de materias primas. Sin embargo, muchos de los nuevos políticos y empresarios aprovecharon para lucrarse a costa del resto.
Tras los primeros años, la liberalización sí desembocó en un entorno competitivo reflejado en los medios de comunicación. Cada magnate mediático tenía sus propios intereses, a menudo en conflicto con otros, así que la información era bastante más plural que en la época soviética. La otra cara de ...
Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.