Opinión de la población árabe sobre las primaveras o revueltas árabes

Cartografía Política y Sociedad Oriente Próximo y Magreb

¿Cómo ha cambiado la opinión sobre las «primaveras árabes»?

Descripción del gráfico

En 2011, en plena Gran Recesión, el mundo árabe estalló en protestas que se tornaron en revoluciones en unos países y guerras civiles en otros. El apoyo de la opinión pública del mundo árabe a las denominadas “primaveras árabes” ha ido variando con el paso de los años y al observar las consecuencias derivadas de aquellas protestas.

El estallido de esta ola fue la desesperación de un joven tunecino que se inmoló a finales de 2010 para protestar ante la precariedad y la falta de oportunidades. Aquel acto de desesperación sacó a la calle a la población de Túnez y acabó con la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, iniciando un proceso de transición democrática. 

¿Quieres recibir contenidos como este en tu correo?

Apúntate a nuestro boletín semanal

El éxito de la revolución en Túnez, unido a otros factores como una inmensa población joven igualmente precarizada, diversos líderes autoritarios y el auge de las redes sociales y los teléfonos inteligentes, difundieron las protestas por el resto del mundo árabe en 2011. Libia, Egipto, Siria, Baréin o Yemen fueron algunos de sus principales escenarios, aunque en buena medida fracasaron en todos ellos. Algunos se transformaron en duras guerras civiles que aún continúan, como Libia, Siria o Yemen. En Egipto, donde inicialmente pareció triunfar la revolución, la transición democrática terminó con un nuevo golpe de estado militar, un camino que también siguió Baréin, donde las protestas fueron aplastadas.

Pero aunque las revueltas se fueron mitigando ante la represión y la violencia, las causas subyacentes no lo hicieron, y han resurgido en Sudán o Argelia en 2020, y en Egipto de forma recurrente. Así, no es de extrañar que ante el fracaso de las revueltas de las “primaveras árabes” y la conversión de las protestas en conflictos que desestabilizaban toda la región, el apoyo social a las mismas fuese disminuyendo.

Baréin, la primavera árabe que nunca fue

El auge de Dáesh, fagocitado por el derrumbe del Estado sirio tras la fracasada revolución de 2011, y las guerras civiles en Libia, Siria y Yemen, llevaron a una visión cada vez menos positiva de las revoluciones de 2011. Estas pasaron de contar con un 65% de apoyo en los años inmediatamente posteriores a un 45% en 2014, año en el que Dáesh se expandía por Siria e Irak, y un 34% en 2015, en plena guerra contra el integrismo islámico.

Sin embargo, en 2020 la visión positiva de las “primaveras árabes” casi se ha recuperado. Dáesh ha sido derrotado, al menos en el plano territorial; se han producido importantes avances en materia social por temor a nuevos levantamientos, especialmente en países como Arabia Saudí, donde las mujeres no podían siquiera conducir; y han surgido nuevas revoluciones durante el propio 2020 que forzaron cambios políticos en Sudán y Argelia.

En ambos países, con sus recientes revoluciones, como Túnez, con su exitosa transición democrática, están cubiertas por la encuesta de opinión de The Arab Opinion Index, lo que ayuda a aumentar las estadísticas a favor de las “primaveras árabes”. Sin embargo, los Estados que se han sumido en el caos desde los eventos del 2011, han quedado fuera de la muestra por motivos logísticos, y es necesario tener en cuenta este dato al analizar los resultados.

Los retos de la transición en un Sudán sin Al Bashir

Artículos relacionados

Comentarios