Colombia lleva desde 1960 en guerra, una guerra asimétrica de de baja intensidad que ha llegado hasta nuestros días. El conflicto en Colombia ha dejado, en las más de seis décadas que ha durado, cientos de miles de víctimas y millones de desplazados. Hasta la invasión rusa de Ucrania, Colombia era el país con más desplazados internos, al menos 8,5 millones de personas.
Los principales agentes del conflicto en Colombia han sido el Estado, las guerrillas de izquierda radical (entre las que destacan las FARC y el ELN) y las fuerzas paramilitares de derechas, pero el conflicto ha sido largo y complejo, y en él también se han ido involucrando bandas criminales, el narco y agentes extranjeros.
En total, se calcula que los paramilitares son el agente que más víctimas han causado durante el conflicto en Colombia, con más de 131.000 afectados, aunque seguidos de cerca por las guerrillas, con casi 130.000. El Estado por su parte ha dejado más de 58.000 víctimas. No obstante, 93.000 víctimas son responsabilidad de un agente desconocido, y otras casi 43.000 de alguno de los grupos armados, pero no identificado.
A estos hay que sumar el resto de agentes menores, como los bandoleros, el crimen organizado o los agentes extranjeros, que en conjunto son responsables de unas 5.000 víctimas. Además, hay que tener en cuenta que los grupos postdesmovilización, disidencias de las FARC que no aceptaron el acuerdo de paz de La Habana entre Bogotá y las guerrillas de 2016, han sido responsables de más de 12.000 víctimas en apenas 6 años.
Sin embargo, y pese a lo abultado de las cifras, no todas las víctimas son mortales. Según el Observatorio de Memoria y Conflicto de Colombia, de las cientos de miles de personas directamente afectadas por el conflicto armado, 269.282 serían víctimas mortales, y 180.000 de ellas víctimas de asesinatos selectivos.
Se calcula que los paramilitares han sido responsables de 77.898 asesinatos selectivos, frente a los «solo» 28.769 de las guerrillas o los 7.000 de los agentes estatales. Y es que cada agente involucrado en el conflicto ha tenido sus propias formas favoritas de violencia.
Las fuerzas paramilitares han abusado de los asesinatos selectivos (59% de sus víctimas) durante el conflicto en Colombia, pero en sus enfrentamientos con las guerrillas también han abusado de las desapariciones forzosas (20%) y las masacres (9%). Por su parte, las guerrillas han generado más afectados en sus enfrentamientos bélicos con el Estado (41.384 o el 32% de sus víctimas), seguidos de los asesinatos selectivos (22%) y los secuestros (21%), que durante mucho tiempo emplearon para financiarse.
Los agentes estatales han concentrado su violencia en los enfrentamientos bélicos con otros agentes armados, y el 79% de sus víctimas se relacionan con estos combates. Mientras que las nuevas guerrillas surgidas tras los acuerdos de paz tienen como tipos de violencia favoritas los asesinatos selectivos (49% de sus víctimas) y las desapariciones forzosas (24%).
La larga duración del conflicto armado en Colombia ha dejado decenas de miles de víctimas cuya responsabilidad es desconocida. En total no se ha identificado el agente que reclutó al 62% de los menores alistados en algún bando del conflicto; ni el origen del 48% de las desapariciones forzosas; ni el responsable del 42% de las minas que han causado víctimas (no necesariamente mortales) o un tercio de los asesinatos selectivos. En total se desconoce completamente el responsable que ha causado 93.000 víctimas, y de otras 43.000 se ha identificado únicamente que pertenecían a un grupo armado, pero no a cuál de ellos.