El inevitable regreso de las FARC pone en jaque la paz colombiana

Tres años después de la firma de los acuerdos La Habana y de la desmovilización de las FARC, una facción minoritaria ha anunciado que vuelve a tomar las armas, descontentos con los avances en el proceso de paz y la creciente violencia que vive Colombia. Regresa uno de los grupos guerrilleros más relevantes de América Latina y los tambores del conflicto colombiano vuelven a sonar.
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El inevitable regreso de las FARC pone en jaque la paz colombiana
Imagen de la lectura del manifiesto de regreso a la lucha armada de las FARC. Fuente: Youtube.

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Con Simón Bolívar, Manuel Tirofijo —el fundador de las FARC— y el lema histórico del grupo de fondo, Iván Márquez —antiguo número dos de la guerrilla— anunció al mundo el pasado miércoles 29 de agosto la decisión de una parte de los exguerrilleros de retomar la lucha armada. Márquez hizo el anuncio fusil en mano, vistiendo indumentaria militar y acompañado de otros líderes de peso como Hernán Darío Velásquez El Paisa, Henry Castellanos Romaña y Jesús Santrich, entre otros, y justificó su decisión con estas palabras: “El Estado ha sido secuestrado por los forajidos y la mafia de la corrupción y la impunidad. Rescatarlo y liberarlo está en manos de la nación en masa, del pueblo unido”.

Pese al manifiesto, conviene aclarar que las FARC como tal no vuelven a la lucha armada. Como se ha encargado de señalar Rodrigo Londoño Timochenko, el presidente del partido FARC —Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, nombre que adoptó la guerrilla con su incorporación a la vida política— más del 90% de los exguerrilleros siguen comprometidos con el proceso de paz. Timochenko también ha recalcado la importancia de mantener lo acordado en la firma de la paz de La Habana y de “no engañar a la gente”. Sin embargo, pese al distanciamiento que el líder del partido FARC quiera mostrar con los que hasta hace nada eran sus compañeros de armas, la decisión de volver a la lucha armada no es una novedad. Desde la firma de los acuerdos en 2016 más de 2.300 exmiembros de las FARC han vuelto a tomar las armas.

El descontento entre las filas exguerrilleras no es casual. El proceso de paz que surgió de los acuerdos de La Habana no ha resultado ser tan exitoso como se esperaba: la reincorporación de los exguerrilleros, los programas de sustitución de cultivos de coca y la desmilitarización de las zonas guerrilleras avanzan a un ritmo excesivamente lento. Este fracaso viene motivado por los cambios políticos que se han vivido en Colombia, ya que, con la llegada de Iván Duque al poder en julio de 2018, el país ha vivido una creciente polarización en torno a la cuestión de la paz. Las políticas gubernamentales han estado muy centradas en reforzar el peso de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla, y la criticada Estrategia de Seguridad del Gobierno de Duque no dejaba lugar a la interpretación: la mano dura había regresado a la política colombiana. La presión de las corrientes más conservadoras del Centro Democrático —el partido del presidente Iván Duque y de su mentor, el expresidente Álvaro Uribe— y el uso de los acuerdos como herramienta partidista han favorecido un escenario de estancamiento y violencia.  

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Eduardo Saldaña

Madrid, 1994. Codirector de El Orden Mundial (una aventura de la que estamos orgullosos). Graduado en Relaciones Internacionales (URJC) y máster en Estudios Africanos (UAM).