Égalité, Liberté et Fraternité y la bandera tricolor son dos símbolos inconfundibles de Francia. Ambos tienen sus orígenes en la Revolución francesa de 1789, y aunque la bandera se ha mantenido relativamente estable a lo largo de los dos últimos siglos, también ha vivido sus propios vaivenes con la restauración monárquica de 1815 y la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El significado y simbolismo de los colores de la bandera francesa, por su parte, ha suscitado diferentes teorías e interpretaciones.
Entre las explicaciones más conocidas sobre el origen de la bandera tricolor está la unión de los colores de París, epicentro de la Revolución de 1789, con la monarquía. Según esta teoría, el azul y el rojo responden a la bandera de la capital, mientras que el blanco simboliza la monarquía. Otra interpretación sugiere que la bandera refleja la conciliación entre el pueblo y la realeza, asignando al azul el Ejército, al rojo la unidad nacional y al blanco la monarquía. La posición central del blanco, rodeado por azul y rojo, simbolizaría además la limitación del poder monárquico por parte del pueblo. Una tercera explicación asocia los colores a los valores del lema nacional francés, de manera que el azul representa la igualdad, el blanco la libertad y el rojo la fraternidad. Lo que une a todos los historiadores es que, en cualquiera de estas interpretaciones, la bandera simboliza la cohesión del pueblo francés.
A pesar del reconocimiento mundial que tiene esta bandera, los colores azul-blanco-rojo no han representado siempre a los territorios franceses, sino que han cambiado dependiendo del régimen político o de los cambios sociales que atravesaba el país.
Si nos remontamos a la Edad Media, el estandarte (que no bandera) del Reino de Francia gobernado por la dinastía de los Capetos estaba compuesto por un fondo azul y flores de lis doradas. Con el paso de los siglos, el número y tamaño de estas flores fueron variando, pero los elementos que formaban la bandera se mantuvieron. En 1638, el trono francés pasó a manos de los borbones, quienes mantuvieron un estandarte real muy similar, aunque cambiando el diseño de las flores de lis.
La primera referencia a la bandera actual la encontramos entre 1790 y 1794, pero como pabellón naval y no como bandera. En este, sin embargo, los colores seguían un orden distinto: rojo-blanco-azul.
Con el inicio de la Primera República en 1794, los colores se invirtieron y la bandera de Francia, tal y como la conocemos en la actualidad, fue utilizada por primera vez de forma oficial. El Primer Imperio francés, también llamado Imperio napoleónico, que comenzó en 1804, mantuvo el mismo estandarte hasta 1814, cuando comenzó la Primera Restauración borbónica y el símbolo nacional pasó a ser una bandera blanca, color que ya representó en el pasado al país. Con la vuelta de Napoleón a Francia, los Borbones se vieron obligados a huir del país y durante este periodo de tan solo cien días la bandera tricolor volvió a ondear en el territorio francés.
Con la caída de Napoleón en 1815, comienza en Francia la Segunda Restauración borbónica y se establece como estandarte nacional la misma bandera blanca que había utilizado la monarquía durante la anterior etapa. Esta monarquía duró hasta julio de 1830, cuando el rey Carlos X trató de aplicar una serie de medidas que limitaban las libertades del pueblo. Así, la sociedad francesa se levantó y tanto el rey como su hijo abdicaron. La línea de sucesión continuaba pero el Parlamento declaró el trono vacante y nombró a Luis Felipe de Orleans rey de Francia. Esto dio lugar a la llamada Monarquía de Julio, que duraría entre 1830 y 1848 y durante la cual se restableció la bandera tricolor como emblema nacional.
En 1845, Francia pasó por una crisis que dio lugar al inicio de fuertes protestas que provocaron la abdicación del rey Felipe I en 1848. Con el fin de la monarquía se estableció un Gobierno provisional, que marcó el inicio de la Segunda República francesa. Durante los meses de marzo y abril de 1848, los dirigentes de la Segunda República decidieron invertir los colores de la bandera, siguiendo el patrón azul-rojo-blanco. Este cambio fue breve, ya que en abril de ese mismo año se volvió a implantar el diseño actual.
Durante el Segundo Imperio francés y la Tercera República la bandera tricolor se mantuvo pero esto cambió con la Segunda Guerra Mundial, cuando la Alemania nazi conquistó Francia en 1940. Durante el conflicto, la Francia ocupada fue representada por una bandera con la esvástica propia del partido nazi, mientras que el resto del país —bajo el control del régimen títere de Vichy— mantuvo el mismo diseño de estandarte.
Con el fin de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Cuarta República, la bandera tricolor se restableció como símbolo nacional. Más tarde, con el inicio de la Quinta República en 1958, se comenzó a utilizar una bandera con el mismo diseño pero con tonalidades más claras de rojo y azul. En la actualidad, ambos diseños son válidos ya que la Constitución francesa únicamente establece —en el Artículo segundo— que “el emblema nacional es la bandera tricolor azul, blanca y roja” y no fija ninguna tonalidad concreta para los colores que la conforman.