Después del aceite de oliva o el azúcar llega la crisis del chocolate. El precio del cacao se ha duplicado en menos de dos años hasta marcar un récord histórico que aún no ha tocado techo, y tras tres campañas consecutivas en las que la producción se ha visto superada por la demanda, la cosecha de 2024 va camino de ser la más deficitaria de la historia moderna. Las causas de ese shock son en parte climáticas, pero también apuntan al colapso de un modelo comercial en el que la mayoría de los réditos proceden de la venta y el procesamiento del cacao, no de su cultivo.
El chocolate es de hecho una de las cuatro grandes commodities —junto con el azúcar, el café arábigo y la plata— que a finales del año pasado aún cotizaban por debajo del pico de precios registrado en los setenta. Ese frenazo ha limitado el surgimiento de plantaciones extensivas y la inversión en fertilizantes o la renovación de los cultivos. Como consecuencia, el 90% de la producción mundial de cacao está en manos de pequeños productores con menos de dos hectáreas de tierra por cabeza y una cosecha de entre apenas 600 y 800 kilos al año, de acuerdo con Bloomberg.
El sector también es extremadamente dependiente de África, que en 2022 produjo hasta el 70% del cacao de todo el mundo según datos de la FAO. Costa de Marfil por sí sola acaparó el 38% de la cosecha, seguida de Ghana con el 19% y Nigeria y Camerún con el 5% cada una. Asia y América Latina también acogen a productores destacados, como Indonesia, Ecuador, Brasil o Perú, aunque incapaces de competir con el continente africano.
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