El mapa político de África representa una extensión de más de 30 millones de kilómetros cuadrados, siendo el tercer continente más grande del mundo por detrás de Asia y América. A cierre de 2024, África alcanzó una población de casi 1.500 millones de personas repartidas en 54 Estados, tres territorios dependientes y algunas islas integradas en países no plenamente africanos.
Argelia es el país más extenso de África, con cerca de 2,38 millones de kilómetros cuadrados, seguido de la República Democrática del Congo (2,34 km²). Sudán, el tercero en extensión (1,88 km²), era el más grande del continente hasta el 2011, cuando la parte sur del país se independizó dando lugar a Sudán del Sur, el país más joven de África y del mundo. En el lado opuesto se encuentran algunos pequeños Estados insulares como Seychelles, Santo Tomé y Príncipe, Mauricio, Comoras o Cabo Verde. El país continental más pequeño es Gambia, que con 10.400 km² es un territorio de un tamaño similar a la comunidad autónoma de Asturias, en España.
La división administrativa del mapa político de África está marcada por las fronteras de la colonización europea. El colonialismo de los siglos XIX y XX sigue siendo uno de los eventos que más han marcado la actual realidad política africana, y, con pocas excepciones, las fronteras actuales coinciden con los trazados coloniales.
Políticamente, África es un continente joven: la mayoría de sus Estados nacieron en los años sesenta durante la descolonización. Sólo Etiopía (la antigua Abisinia) y Liberia son países independientes desde antes del siglo XX. Pese a esto, otro puñado de países tienen sus orígenes antes de la colonización y sobrevivieron a ella en forma de protectorados, como Marruecos, Egipto o Esuatini, o bien fueron formados como dominios dentro del Imperio británico como Sudáfrica o Rodesia, el actual Zimbabue.
El trazado de las fronteras de África se hizo con escuadra y cartabón, partiendo a numerosos pueblos y etnias en diferentes países. Sin embargo, los principales movimientos de independencia africanos no buscan tanto unificar a estos pueblos como recuperar algunas de las pocas fronteras coloniales que se modificaron con las independencias. Así, por ejemplo, existe un movimiento independentista en la región de Ambazonia, el antiguo Camerún británico ahora integrado en Camerún, heredero del antiguo Camerún francés. Otro caso es el de Togolandia Occidental, integrado en Ghana pero que fue parte de la Togolandia alemana, el actual Togo. En el Cuerno de África, la antigua Somalia británica se unió a la Somalia italiana para constituir la Somalia actual, pero después declaró su independencia de facto con el nombre de Somalilandia.
Aunque la mayoría de las Estados africanos sean jóvenes, muchos han buscado borrar su origen colonial y buscar raíces nacionales más antiguas. Por ejemplo, el antiguo Sudán francés cambió su nombre por el de Malí en referencia a uno de los países más poderosos de la época anterior a la colonización, y que había ocupado el mismo territorio. Pero lo mismo hizo también Ghana, que tomó su nombre de otro antiguo reino africano situado en el actual Malí y no en la actual Ghana.
A los 54 Estados del mapa político de África hay que sumar los territorios que todavía son dependientes de varios países europeos. Reino Unido posee las pequeñas islas de Santa Elena y Asunción. Francia conserva Mayotte, Reunión y los despoblados islotes de los Territorios Australes. Portugal mantiene su archipiélago de Madeira y España el de Canarias, así como las ciudades de Ceuta y Melilla, en el norte del continente. Por último, Yemen posee la isla de Socotra, sobre el Cuerno de África. A su vez, Egipto se extiende más allá de África y controla la península del Sinaí, ya en Asia.
De la misma forma que sucede con otros continentes, es habitual que África se subdivida en varias regiones que comparten características geográficas, económicas y culturales comunes. Una de las divisiones más conocidas es la que realiza la ONU, en cuyo geoesquema del mundo identifica hasta cinco regiones dentro del continente: África del norte, África occidental, África central, África oriental y África del sur. Otras divisiones muy conocidas, aunque también imprecisas, son las que distinguen regiones como el Magreb, el Sahel, el Cuerno de África o el África subsahariana.
Por su parte, el mapa físico de África se caracteriza por su orografía uniforme y por contar con una elevada altitud media, de más de 600 metros sobre el nivel del mar.







