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En el mundo hay casi cuarenta líderes nacionales que llevan más de diez años en el poder. “Presidente”, “primer ministro”, “líder supremo”, “secretario general”… Más allá del nombre, la gran mayoría lidera regímenes autoritarios. Algunos lo han hecho desde que llegaron al cargo, bien sea heredándolo o derrocando a otro Gobierno; otros han llegado de forma democrática para después atornillarse. Incluso los hay quienes después de haber caído en desgracia, volvieron para asentarse con puño de hierro.
Estos son los diez líderes nacionales que llevan más tiempo gobernando en el mundo:
“El Estado soy yo”
1. Teodoro Obiang (Guinea Ecuatorial, 1979-presente). El presidente ecuatoguineano hizo carrera militar y derrocó a su tío, Francisco Macías Nguema. Después de encabezar una junta castrense, Obiang pasó a ser presidente constitucional con la Ley Fundamental de Guinea Ecuatorial de 1982. Sin embargo, desde entonces se ha reelegido seis veces en medio de acusaciones de corrupción, represión y violaciones a los derechos humanos. Lleva 45 años en el cargo y su vicepresidente es su hijo, Teodorín Nguema Obiang.
2. Paul Biya (Camerún, 1982-presente). Primero fue primer ministro de 1975 a 1982, año en que fue elegido presidente por enfermedad de su predecesor. Desde entonces, Biya ha sacado adelante la economía camerunesa, pero ha frustrado su democratización para instaurar una dictadura. El país está marcado por la división entre las antiguas colonias francesas e inglesas. A la tensión con las regiones anglófonas separatistas se han sumado las disputas con Nigeria por territorios con petróleo y la represión del Gobierno.
3. Denis Sassou-Nguesso (República del Congo, 1979-1992 y 1997-presente). De origen militar, el presidente congoleño ha gobernado en dos períodos que suman cuarenta años. Primero como reemplazo de su predecesor, derrocado en un golpe de Estado, consolidó el primer régimen comunista africano y después lideró la transición al capitalismo. Volvió al cargo en 1997, durante la guerra civil contra las fuerzas del otro candidato presidencial, agotó sus dos mandatos y cambió la Constitución para seguir postulándose.
África, Oriente Próximo y Asia Central
4. Yoweri Museveni (Uganda, 1986-presente). Uganda es otro país africano joven con un líder anciano. Museveni fue un líder guerrillero que entró en política y llegó al poder tras el golpe de Estado contra Milton Obote y al final de la guerra civil. Desde entonces se ha asentado como el hombre fuerte del país reprimiendo a la oposición, eliminando los límites constitucionales a los mandatos presidenciales y recortando las libertades de la población. En 2023 firmó una ley que criminaliza la homosexualidad.
5. Alí Jamenei (Irán, 1989-presente). El ayatolá iraní fue presidente en los años ochenta y después se convirtió en el segundo líder supremo del país desde la Revolución de 1979. Desde entonces ha visto pasar a otros cinco presidentes. El régimen iraní ha enfrentado en los últimos años tanto tensiones regionales, hoy en día escaladas con Israel, como protestas internas, sobre todo de mujeres contra el velo obligatorio. Esa inestabilidad y la avanzada edad de Jamenei amenazan con una crisis sucesoria después de su muerte.
6. Emomali Rahmon (Tayikistán, 1992-presente). A raíz de la descomposición de la Unión Soviética, Tayikistán tuvo dos presidentes breves entre 1990 y 1992. Ese año llegó al poder Rahmon, que ha cambiado la Constitución varias veces para estirar y ampliar sus mandatos. Entre medias enfrentó la guerra civil contra la Oposición Tayika Unida, de fuerzas democráticas, nacionalistas e islamistas. Ya consolidado en el cargo, Rahmon incluso ha promovido el culto a su personalidad como “líder de la nación”.
7. Isaías Afwerki (Eritrea, 1993-presente). Primero fue presidente de facto de 1991 a 1993, tras la independencia del país, y después de forma constitucional. Sin embargo, Afwerki también preside el único partido político legal de Eritrea, el Frente Popular por la Democracia y la Justicia, y el país no ha celebrado elecciones, con lo cuál es el jefe absoluto del Estado. La ONU y organizaciones especializadas como Amnistía Internacional han denunciado a su régimen por violaciones a los derechos humanos.
Aferrarse al poder
8. Aleksandr Lukashenko (Bielorrusia, 1994-presente). El “último dictador de Europa” estuvo en contra de la disolución de la Unión Soviética. Después se hizo popular criticando a los primeros líderes bielorrusos por corrupción. En 1994 promovió una nueva Constitución que creó el cargo presidencial, el cual ha ocupado desde entonces. Se aferró al poder como aliado de su homólogo ruso, Vladímir Putin, y en los últimos años reprimió las protestas prodemocráticas que buscaban el fin de su Gobierno.
9. Daniel Ortega (Nicaragua, 1981-1990 y 2007-presente). El presidente nicaragüense llegó al poder en 1981 tras el triunfo de la revolución sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza. En 1985 fue elegido democráticamente, pero en 1990 no consiguió la reelección. Volvió a la presidencia después de ganar las elecciones de 2007, pero en la década siguiente empezó a romper la división de poderes. En los últimos años consolidó una dictadura personalista con su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta.
10. Ismail Omar Guelleh (Yibuti, 1999-presente). El segundo presidente de Yibuti sucedió hace veinticinco años a su tío, quien había gobernado desde 1977. Temió perder el poder en 2011 ante las protestas derivadas de las revueltas árabes, pero las reprimió para mantenerse en el cargo. En los últimos años, Guelleh ha hecho del país un enclave geoestratégico, al sumar una base militar china a la anterior estadounidense que vigilan el estrecho de bab el Mandeb y sirven de puente con Oriente Próximo.







