Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo
8.818, suma y sigue. Estos son los días que llevaba el presidente nicaragüense Daniel Ortega en el poder el pasado 10 de enero, cuando arrancó su cuarto mandato consecutivo. El 7 de noviembre de 2021 había ganado unas elecciones sin garantías democráticas, observadores internacionales ni prensa foránea acreditada, y precedidas de una ola represiva que terminó con siete precandidatos retenidos y revocados de la carrera presidencial. Según los datos oficiales, Ortega obtuvo el 75% de los votos en una jornada con el 65% de participación, lejos de los números del observatorio nicaragüense independiente Urnas Abiertas, que cifró la abstención por encima del 81%.
Pese a las denuncias de fraude y el no reconocimiento de su victoria por parte de la comunidad internacional, que catalogó los comicios de “pantomima”, “fake” y “farsa”, el presidente no está dispuesto a ceder su poder. Mientras llama a los presos políticos “hijos de perra de los imperialistas yanquis” y los acusa de traición, las sanciones contra el régimen, lideradas por Estados Unidos, han continuado después de las elecciones y puede que se intensifiquen. Pero si nada cambia, el orteguismo continuará en el poder mínimo hasta 2027.
Desde la reforma constitucional que legalizó la reelección indefinida en 2014, el régimen no ha dado signos de agotamiento más allá del levantamiento popular de la primavera de 2018. Las manifestaciones primero fueron silenciadas y después duramente reprimidas, con un saldo de más de 320 muertos, miles de heridos, detenidos y exiliados, en la peor matanza en el país en tiempos de paz. En aquel contexto nació una proclama que todavía tiene eco: “Ortega y Somoza son la misma cosa”, en referencia a Anastasio Somoza Debayle, el último caudillo de la dictadura familiar que Ortega ayudó a derrocar en 1979.
La esperanza truncada del sandinismo en Nicaragua
Ahora, muchos hijos de aquella revolución acusan al líder nicaragüense de haberse convertido en un...
Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.





