Escucha este artículo
Bielorrusia es el aliado por excelencia de Putin en Europa, pero se ha resistido a participar en la guerra de Ucrania. Ahora puede que no le quede otra opción, forzada por su dependencia económica y política del Kremlin y las pérdidas rusas en el frente. Su presidente, el autócrata Aleksandr Lukashenko, ha anunciado el despliegue de tropas junto a Rusia en la frontera. El pretexto es protegerse ante un posible ataque de Ucrania o la OTAN, lo que prepara el terreno para un ataque de falsa bandera que precipite la intervención bielorrusa en el conflicto.
El presidente de Ucrania, Zelenski, ha asegurado que no busca entrar en guerra con Bielorrusia y ha llamado a los bielorrusos a oponerse a “las decisiones que el Kremlin toma por ellos”. Con todo, aunque la intervención bielorrusa sumaría efectivos para reabrir el frente en el norte de Ucrania, puede no traer el impacto deseado: Lukashenko no tiene suficiente potencia militar ni el apoyo de su pueblo. Arrastrando a Bielorrusia a la guerra, Putin puede ganar tiempo, pero se arriesga a sumar otro error estratégico en este conflicto.
Un frente bielorruso frenaría el avance ucraniano
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento