24 de febrero de 1917

24 de febrero de 1917: comienza la Revolución de Febrero en Rusia contra el último zar, Nicolás II

El nuevo estallido revolucionario en Rusia propició el final de la monarquía zarista y allanó el camino para que los bolcheviques tomaran el poder. Su triunfo supuso la creación de la URSS, el primer Estado comunista de la historia.
24 de febrero de 1917: comienza la Revolución de Febrero en Rusia contra el último zar, Nicolás II
Ataque de revolucionarios rusos a la policía zarista. Fuente: Edward Alsworth Ross, 'The Russian Bolshevik revolution' (Wikimedia Commons)

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A principios de 1917, la tensión política en Rusia era enorme. La coyuntura económica había empeorado con la entrada del Estado zarista en la Primera Guerra Mundial. La falta de mano de obra campesina por el conflicto generó una escasez de alimentos y, por tanto, hambruna para la mayor parte de la población. Esta crisis agravó la impopularidad del zar Nicolás II, que se negaba a reformar por completo su régimen absolutista.

El emperador ruso ya había soportado una revolución en 1905, cuando la debacle de sus tropas en la guerra ruso-japonesa provocó huelgas y manifestaciones a escala nacional. Si bien esa revolución fracasó, impulsó cierta liberalización del régimen con la creación de la Duma y la legalización de los partidos políticos, y dejó huella en la sociedad rusa.

La Revolución rusa: una revancha contra el zar

Pese a las concesiones de Nicolás II, la represión contra los manifestantes había radicalizado a las clases trabajadoras y campesinas. En el imaginario colectivo perduraba el Domingo Sangriento, cuando el Ejército del zar asesinó a un millar de obreros concentrados a las puertas del Palacio de Invierno en San Petersburgo. Además del sentimiento de revancha, los revolucionarios de 1917 heredaron de sus predecesores la organización en sóviets. Estas agrupaciones de obreros surgieron como oposición al zarismo y resultaron indispensables en el éxito del levantamiento de febrero. 

Los primeros movimientos se produjeron el 23, Día Internacional de la Mujer en el calendario juliano. En aquella fecha, una masa de mujeres trabajadoras se concentraron en el centro de San Petersburgo para reclamar el final de la monarquía zarista y de la participación rusa en la Gran Guerra. Sin embargo, no fue hasta el 24 de febrero cuando la revuelta se generalizó por toda la ciudad, dando comienzo a la Revolución rusa de 1917.

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Aunque las fuerzas zaristas abrieron fuego contra los manifestantes, no lograron frenar la insurrección. El triunfo revolucionario se materializó el 27 de febrero con la toma del Palacio Táuride, sede de la Duma. Allí, dirigentes sindicales y socialistas se reunieron para conformar el Sóviet de Petrogrado. Su propósito era establecer un Gobierno provisional que reemplazara al zar. Consciente de su falta de apoyos, Nicolás II abdicó al trono en marzo y fue puesto bajo arresto domiciliario. Un año después, los bolcheviques lo ejecutarían junto a su familia.

Del triunfo bolchevique al origen de la URSS

El nuevo Gobierno provisional estaba compuesto por los diputados liberales y burgueses del Comité de la Duma. Este Ejecutivo transitorio contaba con el respaldo inicial del Soviet de Petrogrado, encabezado por los socialistas moderados. Sin embargo, la coexistencia se deterioró rápido. A ello contribuyó el regreso de Vladímir Lenin en abril a Rusia.

El líder de los bolcheviques, la escisión más radical de los socialistas rusos, exigía la retirada inmediata de Rusia de la Primera Guerra Mundial y la entrega de todo el poder a los sóviets. Las ideas de Lenin causaron el rechazo del Gobierno provisional, pero cautivaron a las masas populares de Rusia. Los bolcheviques buscaron aprovechar el hastío de la población para derrocar al Ejecutivo y tomar el poder. Sin embargo, el golpe de julio naufragó y Lenin tuvo que exiliarse de nuevo. 

Los bolcheviques, no obstante, se recuperaron políticamente de esa intentona con su oposición al golpe de Estado del general Kornílov en septiembre. La resistencia de los sóviets permitió que el Gobierno provisional no cayera ante la insurgencia contrarrevolucionaria. Pese a ello, la credibilidad del Ejecutivo de Aleksándr Kérenski quedó debilitada. Espoleados por la fragilidad del Gobierno provisional, los bolcheviques se hicieron con el poder en octubre de 1917. La Revolución de ese mes, noviembre en el calendario gregoriano, supuso la implantación del comunismo en Rusia. 

Bajo el liderazgo de Lenin, se impulsó una reforma agraria que expropió las tierras de los nobles y las repartió entre los campesinos. Asimismo, el país abandonó la Gran Guerra con el Tratado de Brest-Litovsk. Sin embargo, los bolcheviques tuvieron que hacer frente a los contrarrevolucionarios rusos en la guerra civil de 1917 a 1923. El triunfo del Ejército Rojo consolidó la Revolución y permitió la formación del primer Estado comunista de la historia: la Unión Soviética.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.

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