12 de abril de 1961

12 de abril de 1961: el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre lanzado al espacio

Yuri Gagarin fue el primer hombre en ir al espacio y orbitar alrededor de la Tierra. Este hito le convirtió en un héroe nacional y aceleró la carrera espacial entre la URSS y Estados Unidos.
12 de abril de 1961: el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre lanzado al espacio
Fuente: Pxhere

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Nacido en 1934 en la Rusia soviética, Yuri Gagarin se crió en la granja colectiva donde sus padres trabajaban. Durante su juventud estudió oficios industriales y un curso de aviación, tras el cuál se alistó en la Fuerza Aérea. Sus habilidades le llevaron al programa Vostok, con el que la Unión Soviética buscaba llevar a los primeros humanos al espacio. Este programa llevaba en activo desde mediados de los años cincuenta y en 1957 ya había puesto en órbita un satélite artificial, el Sputnik 1, y enviado a un ser vivo al espacio, la perra Laika. También fue el primero en enviar una sonda a la Luna, la Luna 2, en 1959. 

En plena Guerra Fría, los avances en la exploración espacial le reportaron prestigio internacional y promesas de superioridad militar a la URSS. Eso motivó a Estados Unidos a acelerar su propio programa, dando inicio a la carrera espacial. Aun así, el logro de mandar al primer humano al espacio también sería para Moscú: tras meses de entrenamiento y pruebas físicas y psicológicas, Gagarin fue escogido como mejor candidato para convertirse en el primer cosmonauta soviético.

La Tierra en los ojos de Gagarin

Yuri Gagarin despegó el 12 de abril de 1961 desde el centro de lanzamiento de Toretam en la nave Vostok 3KA-3, después conocida como Vostok 1. A pesar de los riesgos técnicos, ya que la nave tenía apenas dos metros de diámetro, apenas podía pilotarla y el cohete que lo lanzó al espacio había fallado en varias pruebas, no hubo incidentes. La Vostok 1 atravesó la atmósfera terrestre y entró en órbita a 315 kilómetros de altura, dónde permaneció 108 minutos. Gagarin pudo experimentar la ingravidez y ver la Tierra desde el espacio, lo que le motivaría a instar a la humanidad a conservar la belleza del planeta.

La vuelta, en cambio, fue más accidentada. Cuando entró en la atmósfera, la cápsula alcanzó temperaturas extremas, sensación que Gagarin describió como estar en una bola de fuego cayendo hacia la Tierra. Al no tener sistema de aterrizaje, tuvo que saltar en paracaídas y aterrizó algo lejos de donde estaba previsto, a veintiséis kilómetros de la localidad rusa de Engels, sorprendiendo a una anciana agricultora y a su nieta. Aunque estaba planeado que abandonara la cápsula para aterrizar, la URSS ocultó esta información durante diez años, ya que la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) solo contaba los vuelos en los que el piloto aterrizaba con su nave. De hecho, la FAI cambió la normativa cuando se supo.

El héroe de la propaganda soviética

Al volver del espacio, Yuri Gagarin se convirtió en un héroe nacional y en el símbolo de una Unión Soviética que dominaba la exploración espacial. Recibió numerosas condecoraciones, como la Orden de Lenin y el título de Héroe de la URSS, y se embarcó en una gira internacional para promocionar la hazaña soviética. Poco después del vuelo, el presidente John F. Kennedy anunció mayores inversiones para el programa espacial estadounidense, con el objetivo de llevar al hombre a la Luna.

Aun así, los siguientes logros también fueron soviéticos. Las misiones Vostok consiguieron superar las veinticuatro horas en órbita en agosto de 1961, mandar al espacio a una misión grupal al año siguiente y a la primera mujer, Valentina Tereshkova, en 1963. Además, el cosmonauta Alexéi Leónov fue el primero en hacer un paseo espacial fuera de su nave en 1965, y en 1966 la sonda Luna 9 consiguió aterrizar en el satélite y obtener las primeras imágenes de su superficie. Los astronautas estadounidenses del Apolo 11, no obstante, fueron los primeros en pisar la Luna en 1969.

En cuanto a Gagarin, las autoridades no le dejaron volver al espacio por miedo a perder a un héroe de gran valor propagandístico. Además de su logro espacial, representaba el arquetipo del hombre soviético: atlético, trabajador y carismático. Gagarin llegó a ser diputado del Soviet Supremo y siguió colaborando con el programa espacial, pero el régimen no consiguió evitar su muerte prematura en un accidente de vuelo en marzo de 1968, que motivaría homenajes póstumos dentro y fuera de Rusia. Las causas de su muerte, aunque se han relacionado con el mal tiempo o un fallo interno, nunca lograron esclarecerse.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.

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