22 de noviembre de 1963

22 de noviembre de 1963: asesinato de John F. Kennedy

John Fitzgerald Kennedy murió el 22 de noviembre de 1963 tras recibir dos disparos durante una gira presidencial por Dallas. El asesinato del hasta entonces presidente de Estados Unidos conmocionó a la sociedad y al mundo, pero a pesar de las investigaciones todavía se desconocen los pormenores de lo ocurrido.
22 de noviembre de 1963: asesinato de John F. Kennedy
El presidente John F. Kennedy en el Congreso estadounidense. Fuente: Piqsels

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El 35º presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, fue el más joven y el primer católico en llegar a la Casa Blanca. Su vida, sin embargo, acabó igual que la de tres presidentes anteriores: en asesinato. La muerte de Kennedy conmocionó al país y al mundo. En sus escasos mil días de presidencia entre 1961 y 1963 apoyó la invasión de bahía de Cochinos, multiplicó por ocho los soldados estadounidenses en Vietnam y lidió con la crisis de los misiles en Cuba de 1962. Estos acontecimientos desgastaron al Partido Demócrata, que organizó una gira presidencial de cara a las elecciones de 1964. Aquel 22 de noviembre de 1963 Kennedy estaba en Dallas, al norte de Texas, uno de los estados más republicanos. 

Al aterrizar, Kennedy había subido a la limusina presidencial con su esposa Jacqueline para desfilar por las calles de la ciudad, pero dos disparos, en principio de tres, alcanzaron su cuerpo al poco de arrancar la comitiva. El presidente murió casi en el acto y al cabo de unas horas se supo que el asesino era Lee Harvey Oswald, un exmarine estadounidense que tras su deserción había vivido en la Unión Soviética. Sin embargo, todavía se desconoce por qué Oswald mató a Kennedy, ya que fue asesinado antes de testificar.

Cascada de investigaciones (y conspiraciones)

Jack Ruby, un empresario local, le disparó a Oswald antes de que testificara porque, según él, Jacqueline no merecía sufrir más. Pero esto levantó sospechas entre la sociedad estadounidense, que empezó a creer conspiraciones de varios asesinos responsables. Incluso se acusó al FBI y a la CIA de estar implicados en el magnicidio. 

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La versión más famosa es que Fidel Castro estuvo detrás del asesinato como represalia por la invasión de bahía de Cochinos en 1961, cuando Kennedy apoyó a cientos de jóvenes anticastristas para derrocar al Gobierno cubano. Pero también se ha afirmado lo contrario: que Oswald era un anticastrista que culpaba al presidente del fracaso de la operación. Otra teoría sostiene que la muerte de Kennedy tuvo que ver con sus relaciones con la mafia de Chicago, y en plena Guerra Fría tampoco faltaron las voces que acusaron a la Unión Soviética. La propia URSS, a su vez, apuntó al vice y después presidente, Lyndon B. Johnson, quien juró el cargo minutos después del asesinato.

Para esclarecer el caso, Johnson creó la Comisión Warren, que en 1964 dictaminó que Oswald era el único responsable tras haber disparado tres veces. No obstante, la opinión pública no creyó el veredicto, y la Cámara de Representantes creó  en 1976 un comité para seguir investigando. Tres años después, ese comité afirmó que había habido un cuarto disparo de un segundo tirador. El debate siguió hasta 1992, cuando el Congreso aprobó una ley para desclasificar todos los documentos relativos al asesinato de John F. Kennedy, bajo la cual se publicaron más de 2.800 papeles en 2017 que aún no han permitido revelar toda la verdad.

Después de Kennedy

A pesar de la mayor popularidad de Kennedy, Johnson ganó las elecciones de 1964 por una amplia mayoría y emprendió reformas que modernizaron el país. Al llegar a la presidencia, puso en marcha su proyecto Gran Sociedad para luchar contra el racismo y la pobreza en Estados Unidos. En ese marco aprobó las leyes de Derechos Civiles y Derechos Electorales de 1964 y 1965, que prohibieron la segregación racial y las prácticas discriminatorias en el derecho al voto de los afroamericanos. Asimismo, creó los programas Medicare y Medicaid para garantizar la cobertura sanitaria a los jubilados y a los ciudadanos con pocos recursos.

No obstante, el capital político de Johnson se ensombreció por haber intensificado la guerra de Vietnam. Como presidente, terminó de meter de lleno a Estados Unidos, por ejemplo, con la operación Rolling Thunder en marzo de 1965 para bombardear Vietnam del Norte desde el aire y con el envío de 100.000 tropas tres meses después. Estas decisiones tuvieron respuesta en la sociedad estadounidense, que en 1968 se manifestó en contra de la guerra. Como consecuencia de esa política, Johnson no se presentó a las elecciones de 1968, facilitando así la victoria del republicano Richard Nixon, que ya en 1960 había perdido contra Kennedy.

Ana Raya

Madrid, 1998. Graduada en Relaciones Internacionales (UCM) y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos (UC3M). Interesada en conflictos espaciales, fronteras, mapas y geopolítica crítica.

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