El impacto global de los antibióticos
Piensa en cuántas veces has enfermado a lo largo de tu vida. Desde un simple resfriado hasta una infección que requirió tratamiento médico urgente. En casi todas esas ocasiones, los antibióticos estuvieron ahí, discretos y eficaces, haciendo su trabajo. Sin embargo, estos fármacos apenas tienen un siglo de historia. Su descubrimiento y desarrollo no solo salvó cientos de millones de vidas, sino que transformó la demografía mundial, la economía global y hasta la geopolítica. En el nuevo episodio de No es el fin del mundo analizamos cómo los antibióticos han cambiado el mundo, en colaboración con la farmacéutica Shionogi.
Hay una frase que circula en el mundo de la medicina y que resume bien su impacto: «La primera vez que tomaste antibióticos es el momento en el que, en cualquier otro período de la historia, habrías muerto». Suena contundente, pero no es una exageración. En 1870, la esperanza de vida media en el mundo no llegaba a los 30 años. Un niño nacido en 1800 tenía cincuenta veces más probabilidades de morir antes de crecer que uno nacido en 1980. El desarrollo de estos medicamentos, junto con las vacunas y la higiene urbana, cambió radicalmente esa ecuación.
Del moho de Fleming a la geopolítica de los antibióticos
La historia de los antibióticos es también una historia de casualidades, guerras y rivalidades entre potencias. La fecha fundacional es 1928, cuando Alexander Fleming descubrió la penicilina de forma accidental al dejar una placa de bacterias sin cubrir antes de irse de vacaciones. Sin embargo, el impacto real del hallazgo tardó quince años en llegar: no fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey lograron producirla de forma pura, buscando una alternativa a las sulfamidas que empleaban los alemanes. La carrera por ganar la guerra impulsó así la medicina moderna.
Lo que vino después fue la llamada «edad dorada de los antibióticos», entre los años cuarenta y mediados de los sesenta, en la que se descubrieron y comercializaron más de veinte nuevas clases de estos fármacos, dos tercios de todos los que conocemos hoy. En plena Guerra Fría, acceder a mejores antibióticos era una cuestión de poder: una población más sana implicaba más productividad, más desarrollo económico y mayor capacidad militar. En el episodio exploramos también quién produce y distribuye estos fármacos hoy, un mapa dominado por China, que concentra el 42% de la cuota de mercado mundial, y en el que España tiene un papel relevante como principal fabricante de la Unión Europea.
El reto de las superbacterias y el futuro de estos fármacos
Pero el progreso no es lineal. El propio Fleming advirtió en su discurso del Nobel, en 1945, del peligro que suponía el mal uso de la penicilina: si se administraba en dosis insuficientes, las bacterias podrían volverse resistentes. Décadas después, ese escenario es ya una realidad. La OMS estima que en 2019 las resistencias bacterianas provocaron casi 1,3 millones de muertes directas y contribuyeron a casi 5 millones más. Una investigación publicada en The Lancet en 2024 eleva esa cifra a casi 5 millones de fallecidos en 2021, y los modelos apuntan a que podría duplicarse para 2050.
Frente a este desafío, los investigadores trabajan en nuevos antibióticos capaces de combatir las bacterias multirresistentes, con la inteligencia artificial como aliada para acelerar los descubrimientos. Pero más allá de encontrar nuevos fármacos, el enfoque que gana terreno es el llamado One Health: la idea de que la salud humana, animal y ecosistémica están profundamente conectadas, y que tratar de resolverlo todo con medicamentos sin atender esa interrelación no hará sino agravar el problema. Un enfoque que, como discutimos en el episodio, choca de frente con el repliegue del multilateralismo y el auge del pensamiento acientífico que caracterizan el mundo de hoy.



