Suecia, el país que eligió ser neutral… hasta ahora
Suecia se declaró neutral para evitar las guerras que asolaban Europa. La neutralidad se convirtió en seña del país, igual que para Suiza o Austria. Pero no siempre fue así: en el pasado Suecia fue una gran potencia militar y ahora ha roto su tradición para acercarse a la OTAN.
Suecia no fue siempre ese país liberal, socialdemócrata, neutral y pacifista que hoy nos puede venir a la mente. Durante los siglos XVII y XVIII fue una potencia militar en Europa, la mayor del norte del continente, y llegó a gobernar casi todo el mar Báltico en su época de esplendor imperial en torno al 1660. La neutralidad sueca comenzó con las guerras napoleónicas a principios del siglo XIX: el monarca Carlos XIV Juan, consciente de las debilidades del país frente a sus vecinos más poderosos, decidió que sería mejor evitar los conflictos armados.
Gracias a esta filosofía, Suecia consiguió eludir los horrores que vivieron otros países europeos durante las dos guerras mundiales y fue un oasis de paz en medio de la destrucción que asoló el Viejo Continente entre 1914 y 1945. Sin embargo, esta neutralidad no ha estado exenta de oportunismo, contradicciones e inconsistencias. Y desde finales del siglo XX, con la descomposición de la Unión Soviética y la integración en la actual Unión Europea, Suecia ha decidido abandonar poco a poco su postura tradicional en favor del acercamiento a la OTAN.
Suecia, del ascenso imperial al declive y la neutralidad
A mediados del siglo XVI, Suecia puso las bases de su futura expansión territorial al convertirse en un Estado hereditario, protestante y centralizado. Pero fue durante la guerra de los Treinta Años (1618-1648) cuando forjó su poder imperial. En este conflicto, Suecia se convirtió en la campeona de la causa protestante, liderando la lucha contra las tropas imperiales católicas a partir de la década de 1630. El Tratado de Westfalia de 1648 confirmó las conquistas suecas en Alemania, por las que se convirtió en la potencia más importante del norte de Europa y una de las más grandes de todo el continente.
Sin embargo, el Imperio sueco tenía pies de barro: su hegemonía se había forjado gracias a la debilidad de sus adversarios más que a fortalezas propias. Sueci...
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