¿Qué es la «revolución molecular disipada»?

El término se refiere a un supuesto plan de la izquierda radical de acabar con la democracia en América Latina a través de las protestas
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¿Qué es la «revolución molecular disipada»?
Fuente: Pixabay

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La revolución molecular disipada es una teoría conspirativa que afirma que las manifestaciones y protestas sociales de las últimas tres décadas, especialmente en América Latina, son un plan de la izquierda radical para acabar con la democracia e instaurar un régimen comunista. Fue propuesta en 2013 por Alexis López Tapia, un político y periodista chileno neonazi, exlíder del movimiento nacionalsocialista Patria Nueva Sociedad. La idea la han acogido pensadores de la derecha latinoamericana y europea,  y la enunció el expresidente colombiano Álvaro Uribe en 2021 para deslegitimar las movilizaciones contra el Gobierno de Iván Duque.

Según la teoría, las manifestaciones populares de los últimos años en países como Chile o Colombia no son espontáneas, sino que son una estrategia de los movimientos de izquierda para llevar al Estado a una guerra civil hasta derrocar el sistema constitucional, a fin de instaurar un régimen comunista. De acuerdo con López, el plan de los revolucionarios es “deconstruir” —eliminar— los valores de la nación, la familia, los medios de comunicación, las fuerzas armadas y la cultura para imponer la ideología marxista. Ejemplo de ello serían los movimientos feministas que irrumpieron en Latinoamérica en 2015 y que califica de radicales con el apelativo de “ideología de género”.

Calificar a los manifestantes como terroristas

Alexis López Tapia califica la revolución como “molecular” porque no la dirige un líder ni una jerarquía concreta, sino que los participantes son numerosos y heterogéneos. Es “disipada” porque son los ciudadanos quienes coordinan las protestas, que van escalando en violencia y luego se dispersan, lo que impide hacerles seguimiento y arrestar a los responsables. Los Gobiernos que arropan la teoría clasifican a los manifestantes como terroristas, lo que los convierte en objetivos de la policía y el ejército. Por ello, otorgan a las fuerzas de seguridad poderes amplios para acallar las concentraciones con armas de fuego y demás formas de coerción, como ocurrió en Colombia durante el paro nacional de 2021. Otra consecuencia de la teoría es que deslegitima y criminaliza toda movilización ciudadana o forma de mostrar indignación o desacuerdo con las acciones del Gobierno.

De acuerdo con López, la revolución molecular disipada está en marcha desde finales del siglo XX en países como Perú, Brasil o Chile. Las movilizaciones de 2019 en Chile a raíz de la subida del precio del transporte, las de 2020 en México por los derechos de las mujeres o las de 2021 en Colombia contra la reforma tributaria de 2021 serían parte de la estrategia marxista. También incluye en la categoría las protestas del movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos tras el asesinato del afroestadounidense George Floyd en mayo de 2020 a manos de la policía. Según las posturas que se apoyan en la teoría, la guerrilla de las FARC, la banda terrorista nacionalista vasca ETA o el partido político español Podemos habrían sido partícipes de la revolución, con el apoyo de la inteligencia venezolana y cubana.

La teoría conspirativa que se convirtió en cátedra

La teoría de López nace del ensayo La revolución molecular (1977) del filósofo marxista francés Félix Guattari. En concreto, de los párrafos en los que el autor recomienda “la puesta en marcha de una conspiración universal, (‘conspirar’ quiere decir ‘respirar juntos’) a través de agenciamientos colectivos y máquinas de guerra sociales”, y en los que afirma que “la revolución social será molecular, permanente y se producirá al nivel de lo cotidiano”. No obstante, López omite la continuación del escrito, donde el autor señala que lo importante es que las clases medias y bajas revisen sus deseos individuales. Además, completa la teoría con los argumentos del también filósofo marxista francés Michel Foucault, quien defendía la necesidad de sublevarse contra las instituciones estatales, que alienan al individuo.

A pesar de no tener respaldo académico, las ideas de López han cobrado fuerza dentro de los círculos del Gobierno de Colombia y en el propio Colegio de Coroneles de la Policía Nacional del país. Incluso ha sido invitado a dar cátedra a militares colombianos. El término también ha estado en boca de la extrema derecha europea: el europarlamentario por la formación política española Vox, Hermann Tertsch, ya se ha hecho eco de la teoría.

Ana Montes

Madrid, 1998. Máster en Relaciones Internacionales y Diplomacia en la Escuela Diplomática. Política e intrahistoria.

1 comentario

  1. Expandir comentario

    El término «Teoría conspirativa» es simplemente el diminutivo que se le coloca a una simple Teoria o Hipotesis, ahora si EOM tiene pruebas concretas de que claramente es una farsa, esta bien, porque hasta el momento este artículo no deja de ser una «Teoría conspirativa de EOM», aunque entiendo la paranoia Europea con la extrema derecha.

    La «teoría conspirativa» de la que hablan no esta tan amplificada al menos en Chile, una cosa son las RRSS, Twitter y Facebook y otra cosa es el ciudadano común y corriente, el que sale a trabajar temprano y vuelve tarde a su casa, creanme, para las personas que no tienen tiempo de estar en RRSS el debate en torno a esto es prácticamente nulo, porque no existe esa problemática, su real problemática son las pensiones, salud, crecimiento económico entre otros. No cosas que andan dando vuelta en la red y que no tienen tiempo de leer.

    Se me cae EOM cuando hacen análisis de Latinoamérica, pueden encontrar muchos columnistas centrados en este tema en Chile.

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