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La renta básica universal (RBU) es un ingreso periódico que el Estado concede sin condiciones a sus ciudadanos. Se trata de una política social redistributiva que busca garantizar que todos puedan optar a un nivel mínimo de ingresos para cubrir las necesidades básicas y reducir la desigualdad. A diferencia de las prestaciones públicas, no depende de las circunstancias personales. Sin embargo, estas sí pueden determinar la cuantía. Existe un debate en torno al concepto y aún no están claros sus beneficios.
Distintos autores han propuesto ideas similares a la RBU desde hace siglos. Algunos fueron el británico Thomas Spence, el político estadounidense Thomas Paine o el belga Joseph Charlier en los siglos XVIII y XIX. Esa línea la siguieron otros economistas desde el socialismo, el keynesianismo, como James Tobin, o el liberalismo, como Milton Friedman con el impuesto negativo sobre la renta. La propuesta de una RBU recobró fuerza con la crisis de 2008 y a raíz de la pandemia.
Ventajas y desventajas
La renta básica universal tiene argumentos a favor y en contra. Por un lado, busca redistribuir la riqueza y disminuir la pobreza y la desigualdad para conseguir mayor bienestar general. Sus defensores argumentan que teniendo ese ingreso los trabajadores no aceptarían trabajos mal pagados, por lo que los empresarios tendrían que aumentar los salarios, y otros trabajadores podrían renegociarlos. Esta situación aumentaría el consumo y, por tanto, la demanda agregada. Es decir, el crecimiento económico. Asimismo, la RBU se sustenta en la idea de cubrir la subsistencia para reducir las situaciones de marginalidad.
Por otro lado, una RBU aumentaría el gasto y por tanto la deuda pública del Estado. Sus detractores señalan que puede desincentivar la búsqueda de empleo y aumentar tanto los precios como la presión fiscal para sostener la medida. Podría incluso llegarse a la ilusión monetaria, es decir, que las personas gasten más de lo que ha aumentado su riqueza real. Por tanto, si bien la medida estimularía el consumo, podría perjudicar el ahorro, que es esencial para la inversión y, por tanto, para el crecimiento.
Tampoco es claro cómo se financiaría la RBU. Sus defensores sostienen que se autofinanciaría, porque el crecimiento económico supondría mayor recaudación fiscal. Sin embargo, los detractores consideran que esa presión fiscal perjudicaría a los ciudadanos. Otras alternativas serían a través del déficit presupuestario o emitiendo dinero, pero estas propuestas conllevarían otros problemas, como el aumento de la inflación.
La RBU ya se ha probado, sin grandes éxitos
La renta básica universal puede implementarse de distintas formas. La más directa es dar la misma cuantía periódica a cada ciudadano. Otras maneras son priorizar a quienes tienen a cargo menores o personas con discapacidad o a quienes no superen un nivel de ingresos, e incluso concederla en menor cuantía si lo superan. Con todo, estas u otras combinaciones dependen de la necesidad y capacidad de cada Estado, y pueden derivar en diferentes incentivos según la cultura y legislación de cada país.
Ya ha habido intentos de implementar una renta básica universal. En 2017, por ejemplo, Finlandia experimentó dando 560 euros mensuales durante dos años a 2.000 ciudadanos desempleados elegidos al azar, aunque encontrasen empleo en ese periodo. Si bien trabajaron más, aumentó su satisfacción y mejoró su salud mental, su nivel de vida no mejoró de forma significativa. En Canadá y Estados Unidos hubo experimentos locales en los años setenta, pero no fueron concluyentes y se cancelaron con los cambios de Gobierno. En Suiza los ciudadanos rechazaron la medida en un referéndum en 2016. El propio Gobierno lo rechazaba debido al coste que tendría y argumentando que perjudicaría la economía.
También hay iniciativas en marcha o han surgido más propuestas. En Kenia, la organización Give Directly les da 75 céntimos de dólar diarios a unos 20.000 adultos en zonas rurales. El estado de Alaska, en Estados Unidos, concede desde 1982 un cheque anual proveniente de los ingresos del petróleo a cada ciudadano. En España se ha propuesto un plan piloto de renta básica universal en Cataluña y, más recientemente, una herencia universal al cumplir los dieciocho años. Irán, por su parte, ha mantenido un sistema de “transferencia de efectivo” a los hogares desde 2011 como sustituto de los subsidios a productos básicos.






