La (in)deseada renta básica universal

El debate sobre la renta básica, que ya surgió durante la crisis de 2008, ha vuelto a la agenda política a raíz de la pandemia de coronavirus. Sin embargo, los experimentos realizados hasta el momento no han sido demasiado concluyentes, y existen poderosos argumentos tanto a favor como en contra de esta medida.
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La (in)deseada renta básica universal
Fuente: elaboración propia.

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Estados Unidos lanzó en agosto de 1969 el llamado Plan de Asistencia Familiar, que proponía dotar de una renta mínima a todas aquellas familias con hijos que no llegasen a un cierto umbral de ingresos. El promotor de esta medida era el presidente Richard Nixon, republicano, que buscaba continuar la guerra contra la pobreza iniciada por su antecesor demócrata Lyndon B. Johnson unos pocos años antes. Entre los estadounidenses existía un consenso más o menos amplio en que esta era una política positiva: los demócratas la percibían como un avance del estado de bienestar, mientras que los republicanos no la veían con malos ojos en tanto que se trataba de una transferencia de dinero y no de un mayor papel del Estado en la vida pública. Sin embargo, y a pesar de que el plan obtuvo el visto bueno de la Cámara de Representantes, se estrelló en el Senado. Terminaba así el primer intento formal de renta básica en Estados Unidos, aunque no sería el último fracaso: apenas unos años después, en 1972, el candidato demócrata a la presidencia George McGovern esbozó un proyecto de renta básica universal para todos los estadounidenses, aunque su recorrido fue todavía más efímero, ya que sufrió una derrota aplastante frente a Nixon en las presidenciales de ese mismo año.

El testigo de la renta básica en Estados Unidos fue recogido por el llamado impuesto negativo sobre la renta, un mecanismo apoyado por economistas liberales como Milton Friedman y por keynesianos como James Tobin, conocido por la llamada tasa Tobin. Esta idea consistía en que, dentro del impuesto sobre la renta, aquellos ciudadanos que no alcanzasen un mínimo de ingresos recibirían por parte del Estado una compensación que les permitiría alcanzar ese umbral. Se hicieron varios experimentos a nivel local y estatal tanto con la renta básica como con el impuesto negativo en Estados Unidos y Canadá durante los sesenta y setenta, con resultados positivos pero poco concluyentes para extrapolarse a escala nacional. En 1981 llegaría a la presidencia estadounidense el republicano Ronald Reagan, que, con su visión abiertamente neoliberal, relegó a una posición casi marginal las políticas redistributivas de las décadas anteriores. Pero a raíz de la crisis financiera de 2008 y de la provocada por la pandemia del coronavirus, el debate ha vuelto.

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Fernando Arancón

Madrid, 1992. Director de El Orden Mundial. Graduado en Relaciones Internacionales por la UCM. Máster en Inteligencia Económica en la UAM. Especialista y apasionado de la geopolítica.