Cartografía Economía y Desarrollo Europa

La Europa de las dos velocidades económicas

Descripción del mapa

Uno de los mayores obstáculos que todavía existen en la Unión Europea para una mayor integración es el elevado número de asimetrías que encontramos en multitud de ámbitos entre los distintos países de la comunidad europea. Aquellos del plano económico son los más evidentes, y han dificultado, por ejemplo, avanzar en los planteamientos de una futura unión fiscal.

Más allá de cuestiones tributarias o de voluntad política, es evidente que, a pesar de encontrarse entre las economías más potentes de la Unión, el modelo productivo alemán y el español tienen poco que ver. Variables como el PIB —o su derivada per cápita— nos ayudan a entender este fenómeno, pero el músculo económico de un país es todavía más claro si repasamos el valor añadido que generan, ya que se pueden extraer conclusiones que abarcan desde la productividad hasta la propia estructura económica.

A vista de mapa, la generación de valor añadido en la Unión Europea arroja una clara brecha entre el centro de la comunidad y la periferia de esta. Mientras que zonas económicamente muy pujantes como Alemania —especialmente Baviera, un motor de primer nivel—, el norte de Italia, Francia, los países del Benelux, las islas británicas —que abarcan Reino Unido e Irlanda— y los países nórdicos presentan niveles de valor añadido muy elevados y claramente superiores a la media comunitaria, otras regiones, sobre todo los antiguos países de la órbita soviética, Grecia, el centro y sur de Italia y prácticamente toda la península ibérica están por debajo de los estándares medios de la Unión.

Las zonas de mayor riqueza de la Unión coinciden, en buena medida, con las de mayor valor añadido, lo cual no es casual. Fuente: El Orden Mundial

La explicación a este fenómeno tiene buena parte de su base en la disparidad de modelos productivos existentes en los distintos países. Mientras que aquellos de las economías más avanzadas se basan en una mayor aportación de la industria tecnológica, el I+D y un mercado más integrado, los países del este de Europa todavía se encuentran en transición, ya que provienen de modelos productivos con poco rendimiento; de igual manera, los países del sur de Europa aún presentan debilidades en sus modelos, como la dependencia de sectores de poco valor añadido —pero que generan mucha actividad económica y empleo— como el turismo.

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